sábado, 29 de diciembre de 2007

Adiós al 2007

Un año más termina y otro empieza ¡Qué emoción! Recuerdo que hace tiempo (no mucho) me hacía mucha ilusión estar atento a los dígitos del año de mi reloj digital para ver como cambiaba a las doce de la noche del día 31 de Diciembre. Los que seáis tan paletos como yo y prefiráis los feos, pero funcionales, relojes digitales Casio a los bellos relojes de manecillas, me comprenderéis, después de todo los dígitos del año sólo cambian una vez cada 365 días.

Valga esta absurda introducción como inicio de mi sarta de sandeces para hoy. No he mirado lo que escribí por estas fechas hace un año y hace dos (¡se va haciendo mayor este blog!), pero si alguien lo comprueba, es altamente probable que me repita ¿Os habéis fijado en lo mucho que nos repetimos los seres humanos? Somos especialistas en decir las mismas cosas en circunstancias semejantes ¡Qué poco originales!

Seguramente hablé de los propósitos para el nuevo año que hacen muchas personas (propósitos que suelen quedarse en eso) o de la carrera de fin de año, la Sansilvestre Vallecana, en la que participo desde hace ya un buen número de años sin haber conseguido jamás hacerme con un puesto en el podium. Cada vez va más gente a esa carrera. Lo que no sé es si eso significa que se incrementa el número de aficionados a la carrera pedestre o que cada vez se hace mejor publicidad del evento (me inclino por lo segundo). El caso es hacer algo especial en ese día por una razón tan tonta como que se termina un año y empieza otro.

No sé qué fundamento tienen esas teorías sobre el inconsciente colectivo, pero lo cierto es que hay algo que hace que una gran mayoría de personas se sienta necesitada de hacer cosas especiales el día 31 de Diciembre. Lo que también es verdad es que muchas personas piensan que hacer algo especial es quedarse viendo los especiales de fin de año que ponen en casi todas las cadenas de televisión. Yo mismo he hecho tal cosa en más de una ocasión (después de correr la Sansilvestre, así que yo hice dos cosas especiales en tan “mágica” noche).

Y ahora insto a los sufridos lectores a hacer su resumen del año que termina y a expresar sus deseos para el que comienza (no es necesario que diga, pero lo haré, que también podéis decir sandeces ajenas a este tema).

Felicidades para todos y todas (este final está dedicado a los progresistas que nos leen).

jueves, 13 de diciembre de 2007

¡Por fin tengo antibióticos!

El día cuatro de este festivo mes de Diciembre comencé a sentirme indispuesto mientras me entregaba en cuerpo y alma a mis duras tareas laborales. El día cinco me vi obligado a permanecer en mi hogar porque no pude reunir la suficiente presencia de ánimo (me gusta esta tonta expresión) como para acudir a mi puesto para desempeñar con la suficiente dignidad mis trascendentales tareas.

Desde ese día hasta la fecha (día 13 de Diciembre), he ido al médico un total de cuatro veces y ayer incluso me hicieron una radiografía para que mi doctora pudiese constatar hoy que mis pulmones no están demasiado deteriorados.

Lo que comenzó siendo un malestar general ha terminado como una afección bronquial que me hace toser más de la cuenta y me provoca agujetas de tanto mover el cuerpo espasmódicamente.

Estuve de baja el jueves y viernes pasado, volví a trabajar de lunes a miércoles y ayer, tras un desagradable espectáculo de toses y esputos en mi puesto de trabajo, me volvieron a dar la baja.

En estas cuatro visitas al médico me han recetado dos jarabes, unos analgésicos, un inhalador de codeína, un mucolítico, unos antihistamínicos y, finalmente, unos antibióticos.

Aún no sé si los maravillosos antibióticos operarán el efecto deseado contra mis males (yo tengo grandes esperanzas de que lo hagan), pero sí que he podido comprobar lo diferentes que son las cosas ahora con respecto a cuando yo era un tierno infante (allá por los años setenta). Recuerdo que en aquella remota época, en cuanto teníamos un poco de fiebre, venía a casa nuestro médico de cabecera (era un señor mayor, calvo y con bigote) y nos recetaba un lote de inyecciones de antibiótico que nos ponía nuestra simpática tía Felisa (algún día contaré una anécdota flatulenta relativa a una inyección que me quiso poner mi tía).

Hemos pasado de los antibióticos para todo a la táctica de probar todo tipo de medicamentos antes de recetar esas poderosas sustancias. Ciertamente yo soy un ignorante y no sé nada de medicina, pero la retahíla de medicamentos que me he estado metiendo entre pecho y espalda sin eficacia alguna (yo no la he notado) ¿de qué habrá servido? ¿No habrá deteriorado un poco más mi maltrecha salud?

Es tan bonito como inútil hacer futuribles y fabular con lo que habría pasado si en lugar de una cosa hubiésemos hecho otra, así que, como a mí me gusta hacer cosas absurdas, diré que es probable que si me hubiesen recetado los antibióticos el primer día que fui al médico, tal vez me hubiese recuperado del todo el viernes pasado. Si tal hubiese sido el caso, esta semana habría ido a trabajar en plenitud de facultades en lugar de hacerlo como un cadáver viviente (y tosedor). La Seguridad Social se habría ahorrado estos dos nuevos días de baja y mi empresa habría contado con mi insustituible presencia en estas entrañables fechas en las que falta tanta gente.

Pero todo esto, como bien sabemos, no lo puedo demostrar, así que me limitaré a comprobar lo que pasa a partir de ahora cuando me tome esas mágicas pastillas antibióticas (¡qué gusto que ya no se pongan inyecciones!).
P.D.- ¡Las cosas que hay que contar cuando no se sabe de qué hablar!

sábado, 1 de diciembre de 2007

El paripé gana a la eficacia



Hace unos días una amiga y compañera de trabajo me comentó airada (pero sonriente) que había leído el artículo ¿Se cobra menos por ser mujer? publicado en este importante blog y que no estaba de acuerdo con lo que se decía en él. Su experiencia le había hecho comprender que, de modo general, se tendía a infravalorar a las mujeres casadas y/o con hijos.

Lo que ella me contó es cierto, pero yo pienso que no se infravalora laboralmente a la mujer por ser mujer sino por no querer (en mayor grado que el hombre) meterse en la rueda del paripé, por negarse a aceptar horarios absurdos para llevar a cabo tareas que pueden llevarse a cabo en mucho menos tiempo, por defender la eficacia frente a la apariencia, por querer compaginar la vida laboral y la personal.

Yo diría que, tanto si se es hombre como si se es mujer, el que sea crítico con la estupidez instaurada en el mundo laboral y no anteponga su “carrera profesional” (siempre me ha sonado ridícula esta expresión) al resto de cosas que tengan importancia en su vida, no será valorado (salvo raras excepciones) en su empresa.

Yo, como mi compañera, sé que hay quien es capaz de ser mucho más productivo durante siete horas que otros que dilatan su horario a lo largo de nueve o diez que se aderezan con multitud de paradas para tomar café y fumar cigarros, con desayunos de cuarenta minutos o incluso dos horas (yo los he presenciado y los presencio cada semana) y con paseos de aquí para allá con papeles bajo el brazo para aparentar “estar muy liados”.

Es triste que finalmente se promocione a esa gente en detrimento de las madres (y padres, que son menos, pero también los hay) que reducen su jornada a siete horas (y su sueldo) pero que, en general, son más eficaces que la panda de “paripeitors” que pululan por ahí.

Tampoco vamos a decir que todas las personas que se acogen a jornada reducida son eficacísimas y que todos los que no lo hacemos somos unos caraduras. De todo hay en todos lados. Lo que sería deseable es que se valorara a la gente por su profesionalidad real, no por la aparente. Si una persona tiene jornada reducida pero trabaja bien, debería estar mejor valorada que una persona que está en su lugar de trabajo nueve o diez horas pero no da ni golpe (siempre y cuando su nulo esfuerzo sea responsabilidad suya y no resultado de la habitual desorganización que hace que a unos se les encomienden multitud de tareas y a otros se los ignore).

El problema de estas situaciones supongo que radica en que los encargados de hacer las subidas salariales suelen ser personas que no tienen ni idea de cómo trabaja aquel a quien tienen que incrementar o congelar el sueldo y acaban equiparando jornada reducida con falta de compromiso laboral mientras identifican la dilatación del horario con profesionalidad indiscutible. ¡Son tontos! ¡Qué le vamos a hacer! El caso es que esos tontos acaban encumbrando a otros tan necios, o más, que ellos y la bola de estupidez crece y crece.

Me temo que el paripé va ganando la batalla a la eficacia y esto sólo tendrá solución si nos unimos a Chávez en su Revolución Bolivariana.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
¡ABAJO EL PARIPÉ!

viernes, 23 de noviembre de 2007

Música por "la voluntad"


Acabo de leer que el grupo Radiohead lanzó el mes pasado su disco In rainbows comercializándolo en Internet y poniendo como precio “la voluntad”. Según dicen el Libertad-Digital, los que descargaron el disco pagaron, como media, ocho dólares. El caso es que ya llevan sacados más de nueve millones de dólares.

He cotilleado un poco la web de In rainbows y, una vez añadido el disco al “carrito de la compra”, al pulsar el botón de pagar, aparecen un par de casillas para poner el precio que se estime oportuno (las libras y los peniques). Incluso se puede poner un cero patatero (como podéis ver en la imagen que he capturado al hacer mi compra). Luego probaré a poner un importe negativo, a lo mejor los de Radiohead son capaces de pagarte por descargar su música, después de todo, si nos gusta el disco, haremos publicidad de él y tal vez consigamos que alguna persona vaya a alguno de sus conciertos (en este caso pagando).

La página es simple a más no poder. Por detrás de su sobria apariencia está el software de una tienda web, pero tampoco parece nada complejo porque sólo hay un producto que se pueda comprar (o descargar por la cara): el disco.

Igual que vemos “pogramas” en la tele y los oímos en el “arradio”, o del mismo modo que leemos “pidióricos” o vemos vídeos en la web sin pagar un duro gracias a la publicidad, lo de poner la música como reclamo para acceder a sitios web llenos de anuncios publicitarios con los que pagar a los compositores y cantantes, es una idea que, de lo antigua que es, parece mentira que no se haya puesto en marcha antes. El grupo británico ha probado algo más novedoso aún y más barato y rápido de poner en marcha. Yo nunca hubiese sospechado que tanta gente fuese capaz de pagar por algo que podría tener gratis, pero el caso es que la realidad me dice que estoy equivocado y me llena de orgullo y satisfacción ver lo dadivosos que pueden llegar a ser algunas personas con sus grupos favoritos (me cuesta pensar que yo pudiera hacer lo mismo con los discos de Bustamante o Camilo Sesto).
Propondré a los de Radiohead que hagan publicidad de LibertadDiodenal en su exitosa tienda a cambio de esta publicidad que gratuitamente les estamos haciendo desde este foro de necedad y estulticia.
Ante este panorama tan esperanzador sólo me queda proponeros que coreéis conmigo:
¡VIVA LA PUBLICIDAD!
¡VIVA LA GRATUIDAD DE LOS DISCOS DE RAMONCÍN!
¡VIVA EL REY!

miércoles, 14 de noviembre de 2007

La nueva Constitución Bolivariana


Hoy me ha pasado un compañero de trabajo (bolivariano hasta la médula como yo) un documento que, supuestamente, reflejaba las reformas constitucionales que nuestro insigne Comandante Chávez pretende llevar a cabo en nuestra patria hermana, Venezuela. El caso es que eran tales las barbaridades que se proponían en ese documento que me he resistido a creer en la autoría de Hugo Rafael Chávez Frías y, siguiendo el ejemplo de Lydia Lozano y todos esos grandes profesionales del periodismo de investigación, he decidido husmear por Internet para ver qué podía sacar en claro sobre este tema.

Tras un esfuerzo ímprobo (creo que he tenido que hacer dos o tres búsquedas en Google), he encontrado la propuesta de reforma constitucional falsa y la verdadera (a lo mejor me he equivocado y es al revés, confío en que el doctor Llamazares me ayude a solventar mis dudas).

La verdad es que es mucho más entretenido leer el documento falso que el verdadero, de hecho sólo he sido capaz de leer algún retazo del verdadero porque es demasiado largo y satura el exceso de reiteraciones paritarias (hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas), diríase que ZP envió una comisión de "sabios" para ayudar en su confección.
No será necesario que leáis completa esa gran aportación al progreso de Venezuela, bastará con que os detengáis en la reforma propuesta para el artículo 230. Gracias a un leve cambio en el mismo, nuestro admirado y revolucionario Comandante podrá eternizarse en el poder y conseguir así llevar su mensaje de prosperidad revolucionaria a todo el mundo (pero sin afanes imperialistas, por supuesto).

Y concluyo con la esperanza de que en Gran Hermano ocurra algo interesante que nos permita dejar de hablar de Chávez para internarnos en otros temas tan interesantes, o más, que el de la Revolución Bolivariana.

domingo, 11 de noviembre de 2007

¡VIVA EL REY! ¡VIVA ZP!



Ante la simpática actuación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos en la Cumbre Iberoamericana de Chile, sólo puedo pediros que gritéis conmigo:

¡VIVA EL REY!

Pero no quiero ningunear a nuestro querido Presidente, él también supo parar los pies a nuestro admirado Comandante Chávez. Coread conmigo ahora:

¡VIVA ZP!

Reconozco que no sé qué estaba diciendo Chávez (aparte de llamar fascista a Aznar), pero fuera lo que fuese, teniendo en cuenta que el único que mostró su apoyo fue ese otro gran estadista que es Daniel Ortega, no creo que fuese muy acertado. En cualquier caso, insto a los colaboradores a investigar los hechos acaecidos y a exponerlos en Libertad Diodenal para que la verdad brille y si, llegado el caso, tenemos que vitorear a Chávez y a Ortega, lo haremos con alegría.

domingo, 4 de noviembre de 2007

¿Se cobra menos por ser mujer?

En un blog que leo de vez en cuando (Vivir en el filo), su autora (Lola Gracia) comentaba hoy en su artículo Día de Todas las Santas algo que, si de verdad es cierto, sería una injusticia: La desigualdad entre los sueldos entre mujeres y hombres que realizan la misma actividad.

Lo de "que realizan la misma actividad" lo he puesto yo porque eso sí me parecería injusto (siempre y cuando la realicen con la misma eficacia, claro, y eso no depende del sexo sino de la pericia de la persona). Cosa distinta es que, como media (sumando los sueldos de todos los hombres y dividiéndolos por el número de ellos y haciendo lo propio con los de las mujeres), las cifras no coincidan, y esas (me temo) son las cifras que se manejan para poner el grito en el cielo y afirmar con rotundidad que las mujeres son objeto de discriminación.

Comenzaré reconociendo mi ignorancia sobre este tema (como sobre casi todos) y luego me atreveré a lanzar mis hipótesis sobre por qué razón esos sueldos medios no son iguales (superando el de los hombres al de las mujeres).

Intuyo que, a pesar de que las mujeres tienen hoy en día acceso libre a cualquier profesión (alguna habrá que les esté vedada, pero no se me ocurre ninguna. Ayudadme a identificarlas), sigue habiendo muchas que, por la razón que sea, deciden no lanzarse al mundo laboral o, si lo hacen, prefieren hacerlo en profesiones y puestos en los que puedan disfrutar de un horario decente en lugar de estar vendidas a lo que dicten las “necesidades del servicio”. Yo no sé si esto es bueno o malo, pero me inclino a pensar que es la realidad, así que, es normal que la media de sueldos sea más elevada en los hombres que, por razones que desconozco, tienen menos problemas para entregarse (aunque sea en apariencia) plenamente a puestos de altísima responsabilidad (me río de algunas de esas altísimas responsabilidades, pero así son las cosas).

Se habla mucho de que hay pocas mujeres en cargos directivos o en mandos intermedios. Probablemente sea así pero ¿esto ocurre porque pocas de ellas quieren optar a esos cargos o porque alguien les impide acceder a ellos? Yo no lo sé pero supongo que, si alguien es consciente de haber sufrido trato discriminatorio en este sentido, tal vez podría demandar al discriminador (ya sé que estas cosas no son tan fáciles de demostrar, pero alguien podría haberlo intentado ¿no?).

Yo, que no tengo ningún interés en optar a cargos directivos (me encanta ser un mindundi), comprendo perfectamente que haya mujeres que tampoco deseen tal cosa, no obstante, en mi entorno (el serctor de los servicios informáticos) yo diría, grosso modo, que hay más jefas que jefes (por lo menos sobre mi chepa) y que, en cuanto a sueldos, gana más el que más veces ha cambiado de empresa (hay alguna excepción de gente que ha demostrado su valía y ha sido premiada, pero esos casos escasean).

En mi sector sí que ocurre que dos personas que tienen la misma responsabilidad y desarrollan el mismo trabajo cobren sueldos distintos, pero eso no depende del sexo sino de cuándo entraron en la empresa (si fue hace mucho cobrarán menos que si acaban de hacerlo ¡la vida es así, no la he inventado yo!) o de la calidad del enchufe que tengan (de estos casos no tengo noticias, pero los habrá).

Y ahora, que comience el debate (ya sabéis que podéis hablar de lo que os dé la gana, que seguro que es más divertido que lo que yo he propuesto).

sábado, 27 de octubre de 2007

No todos dan pena



Hace unos días tuvo lugar el desalojo (o intento) de unas cuantas decenas de personas de un tramo de la Cañada Real Galiana. Para el que no la conozca, diremos que la cañada en cuestión se extiende (en Madrid) a lo largo de unos cuantos kilómetros entre el río Manzanares y la carretera de Valencia. Allí vive mucha gente, unos en chabolas y otros en chalets que, de no ser por el entorno cochambroso que los rodea, podrían catalogarse como lujosos. También hay empresas ubicadas por allí (talleres, chatarrerías, almacenes de material de construcción, etc.).

Hay una cosa que tienen en común todos los que están allí asentados: Su situación es ilegal. No tengo ni idea de quién es el culpable de que se haya tolerado la proliferación de aquellos asentamientos ilegales y tampoco sé si es cierto que, a pesar de que las construcciones están fuera de la ley, el ayuntamiento correspondiente cobra contribución, IBI y lo que se tercie. Lo único que sé es que, tras los incidentes de la semana pasada, hay mucha gente que muestra su pesar por ver como algunas familias se han quedado sin casa y su repulsa por la actuación de la policía.

Yo supongo que a casi todo el mundo le pasará como a mí, que sólo sé lo que he visto en la tele o he leído por ahí y, como suele ser habitual, los medios de comunicación tienden a ponerse en contra de la policía y a favor de las “víctimas de la injusticia social”. El caso es que yo no tengo tan claro que la policía sea tan mala. Estoy convencido de que, al encontrar resistencia para llevar a cabo el desalojo que les encomendó la autoridad competente, más de un agente proferiría exabruptos hacia los inquilinos del asentamiento ilegal y, como vimos, también propinaron más de un porrazo a quienes se oponían a obedecer (lanzando también insultos y piedras). Son cosas desagradables que sería mejor que no hubiesen ocurrido ¿pero qué podrían haber hecho? ¿Dejar que todo siguiera igual? ¿Mostrar al mundo que en Madrid cualquiera puede hacer lo que le dé la gana aunque contravenga la ley? ¿Regresar a decir al juez de turno que su mandato no se puede cumplir porque los infractores de la ley se oponen a ello?

Es probable que entre la gente que habita la Cañada Real, haya muchas personas que han tenido y tienen una vida dura, pero no es menos cierto que también hay allí muchos caraduras que llevan toda la vida viviendo del cuento y de dar pena.

Estoy cansado de ver en la tele a supuestos “pobrecitos” con unos colgantes de oro de mucho cuidado y con un sobrepeso que sólo se puede tener si cada día comes muchísimo más de lo que debes. Me harta comprobar (en el programa “Callejeros” de la cadena “Cuatro” lo vemos constantemente) que gente que tiene su casa con todos los avances del momento, no se preocupa de cuidar las zonas comunes de su vecindario con el mismo primor que sus lujosas viviendas. Me cansa que haya gente diciendo constantemente “que mus den una casa, que asín no se puede vivil” y que luego digan con total desparpajo que se gastan doscientos euros al día en drogas.

Uno se siente un idiota al ver BMV’s, Audis o cualquier coche de gama media-alta aparcados junto a la puerta de casas ruinosas o chabolas. ¿A qué se debe que haya gente que decida vivir en asentamientos ilegales cuando el dinero se le sale por las orejas como demuestran sus pertenencias? ¿Tal vez a que allí puede hacer sus trapicheos con total impunidad?

Lo que más pena me da de todo esto es que, como siempre ocurre, por culpa de los caraduras que viven toda su vida del cuento y explotando la rentable cantinela del victimismo, hacen que acabemos dudando de la infame situación de los que realmente están necesitados.

sábado, 20 de octubre de 2007

Memes y memeces

El simpático Carlos García me ha dirigido un meme (creo que la palabra viene de “memeces”) instándome a compartir con los ciudadanos y ciudadanas tres de mis canciones favoritas. Creo que nunca me habían propuesto una de estas cosas y, si lo han hecho, me temo que lo he ignorado, pero el caso es que me apetece hacer publicidad gratuita a algunos de mis cantantes favoritos y, por esta vez, haré el memo aceptando el meme.

Mi selección os mostrará lo plural que soy en mis gustos (reflejo de mi talante abierto y dialogante en lo tocante a la política).

He elegido una bella canción de Ricardo Arjona , un guatemalteco cuyas canciones me encanta entonar mientras voy conduciendo (siempre que vaya solo, claro).



También he escogido ese pedazo de melodía que es el Thunderstruck de los AC/DC (¡vaya panda de degenerados!).



Otro grupo que me gusta mucho y del que compré casi todos sus discos (incluidos los últimos, que fueron un fracaso) es Alan Parsons Project. He elegido "Old and wise" porque es una bella melodía y porque el que canta tiene un pelucón igual al del Puma y al de Camilo Sesto (ídolos míos también).



A pesar de que el meme solicitaba sólo tres canciones, no he podido evitar deleitaros con una de las más bellas canciones jamás compuestas. Una canción que, interpretada por el grandísimo artista que es Camilo Sesto (Camilo Blanes para sus allegados) me transporta hasta dimensiones desconocidas. Disfrutad con “Perdóname”.



Ful (el Blogcazas), presidente de mi club de fans, también me ha dirigido otro meme, más bien un antimeme, del que también me haré eco en esta aportación para matar dos pájaros de un tiro (esta expresión debería de estar prohibida por su carga de violencia y de falta de respeto por la naturaleza).

El meme de Ful consiste en repetir seis veces la siguiente frase:

No mandadme memes, que estoy vacunado.

Pero como esa frase no me agrada, yo la redactaré de un modo más elegante:

No me mandéis memes, que estoy vacunado.
No me mandéis memes, que estoy vacunado.
No me mandéis memes, que estoy vacunado.
No me mandéis memes, que estoy vacunado.
No me mandéis memes, que estoy vacunado.
No me mandéis memes, que estoy vacunado.

Saludos diodenales a todos.

sábado, 13 de octubre de 2007

Disfraces en el cole

¡Qué follones se montan por cosas aparentemente tan tontas! En Ceuta ha habido revuelo porque la Delegación del Gobierno de esa localidad ha recomendado admitir en las aulas a las niñas que lleven velo. El caso es que, como respuesta, algunos padres han instado a sus hijos a ir con rosarios colgados del cuello, con pendientes más grandes de lo normal o vaya usted a saber con qué tipo de indumentaria.

Reconozco que lo del velo me resulta molesto, no por la estética en sí, que me importa un pito, sino por el hecho de ser una imposición a las niñas. Muchas de ellas seguramente acepten con resignación la norma o incluso puede que les mole (todo es posible), pero el caso es que si se toleran los atuendos monjiles en las escuelas ¿qué excusa se puede poner para no tolerar los disfraces de rapero, de gótico, de neo-nazi, de heavy-metal, de drag-queen o de lo que a cualquiera se le ocurra?

Al final va a haber que imponer el uniforme en las escuelas como modo de evitar estos problemas estéticos. Lo malo es que, siendo el velo una imposición mahometana (¿o es sólo una recomendación?) me temo que, con uniforme escolar o sin él, los musulmanes ortodoxos seguirán reclamando su derecho (recogido no sé dónde) a que sus hijas (que no tienen voz ni voto según ese mismo derecho que ellos se arrogan) cubran sus cabellos con el “hiyab” y, finalmente, habrá que crear el complemento musulmán para el uniforme escolar, momento en el que otros reclamarán el complemento rapero, el complemento drag-queen y todos los que se nos ocurran, de modo que la historia volverá a comenzar y no se habrá resuelto nada.

Yo diría que el problema no es tanto que cada niño vaya disfrazado como quiera cuanto que el disfraz sea impuesto por sus padres o tutores. Tan intolerable es que un padre imponga a su hija llevar un velo como que otro exija al suyo llevar un pantalón de esos que se sujetan a media cadera para lucir el calzoncillo (esto suele ser elección de los hijos y desesperación de los padres, pero pudiera haber algún padre imbécil que, en aras de una supuesta modernidad impusiera semejante vestimenta a su hijo).

Lo malo es que, mientras un niño es menor de edad, está sujeto al imperio de sus padres y, salvo que lo que le impongan sea ilegal, no le queda más remedio que cumplirlo (o engañar a sus progenitores, cosa bastante fácil, por cierto) y como el mundo está repleto de idiotas (aunque sean mayores de edad y padres de familia), los niños seguirán teniendo altas probabilidades de caer bajo el yugo de alguno de estos necios ¡Qué le vamos a hacer!

¡Qué complejo es vivir en sociedad! ¡Y pensar que casi todos los grandes conflictos entre pueblos son provocados por gilipolleces de este calibre…!

martes, 2 de octubre de 2007

¡Letra para nuestro himno, ya!

Estoy convencido de que el PP ganará muchos votos por la iniciativa de llevar en su programa electoral una propuesta para poner letra al himno nacional.

Yo conozco un par de letras para entonar con los acordes del himno de España, pero una tiene ciertos tintes franquistas y la otra es una burla hacia el Caudillo y su amada esposa, Doña Carmen Polo de Franco (musa de nuestro blog a la que hacía tiempo que no mencionábamos). Nuestro querido colaborador Antares solía cantar con su hermana esa bella tonadilla (Antares, te insto a deleitarnos con tan bellas estrofas).

Lo que no entiendo es la necesidad de crear una comisión de gente del Insituto de España, de las Academias de la Lengua, de la Historia y de las Bellas Artes para componer esos versos que aderezarán el himno patrio. Tanta gente sabia reunida para hacer poesía me parece un exceso, pero, lejos de conformarse con tanto erudito, también se pretende que un miembro de cada grupo parlamentario de las Cortes Españolas participe en tan importante misión.

No tengo claro cómo se llevará a cabo la composición. ¿Escribirá un verso cada miembro de la comisión? ¿Aportará cada cuál una letra completa y se elegirá una entre todas ellas? ¿Será una letra compuesta de versos escritos en cada una de las lenguas de nuestra plural nación de naciones? ¿Cada grupo parlamentario tendrá derecho a insertar un número de versos proporcional al número de sus escaños? ¿Se sancionará el lírico resultado por el Tribunal Constitucional para constatar que no se atenta contra ningún principio de la Carta Magna?

Veo este proceso tan complejo que yo me inclinaría, en aras de una mayor rapidez de resultados, por contratar los servicios de Leonardo Dantés. Estoy convencido de que el simpático compositor será capaz de crear una letra que todos los españoles y españolas estaremos encantados de tararear allá donde se presente la ocasión. Además, por el mismo precio, seguro que el señor Dantés, también nos proporciona una coreografía que vaya a tono con nuestro himno (la de "El baile del pañuelo" era verdaderamente buena).

domingo, 30 de septiembre de 2007

Un año más

Pues sí, hoy hace cuarenta y un años que me asomé por primera vez a este mundo (según ciertas teorías esotéricas, tal vez no fuera la primera vez, pero como yo no recuerdo nada de eso, no hablaré de ello).

Para celebrar mi onomástica me he levantado a las siete de la mañana, he puesto un "huevo” mientras escuchaba en la radio los problemas que la lluvia estaba generando en el Gran Premio de Japón (competición que me trae al fresco, por cierto), luego he desayunado unas paletadas de Nutella (mis desayunos son así de cutres), he hecho la camita, me he puesto mis prendas deportivas y me he ido a participar en una carrera popular que ha organizado el BBVA para celebrar sus 150 años de existencia.

Al lado de los 150 años del BBVA, mis cuarenta y uno no parecían tantos y, además, cuando me he puesto a correr, he visto que sigo superando a muchos jovenzuelos. Incluso he llegado antes que la primera mujer clasificada, cosa que me ha hecho pensar en la posibilidad de someterme a una operación de cambio de sexo para poder subir al podium alguna vez en mi vida (también me permitiría participar en Gran Hermano), pero cuando he pensado en los problemas que ha tenido mi hermana (que también ha participado en la carrera) para encontrar un lugar resguardado para poder aligerar su vejiga urinaria, me he dado cuenta de que es mejor seguir con mi actual fisonomía.

Me gustaría hablar hoy de Ansagasti y de Jaime Peñafiel, pero eso me quitaría el protagonismo que merezco en este bello día, así que hablaré de tan egregios representantes del mundo de la necedad en otra ocasión.

Y ahora “esijo” a todo el que pase por aquí que deje su impronta en forma de felicitación a mi estulta persona.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Tontos que no saben que lo son

Tras ver el vídeo que nuestro esporádico colaborador Jump&Benchi ha recomendado a los lectores de Libertad Diodenal, he estado meditando en el retrete (es el lugar más adecuado para tales menesteres) sobre la necedad humana y he decidido ponerme a escribir sobre ello para ver si vosotros, queridos amigos, podéis añadir un poco más de confusión a mi lerda mente.

Confío en que esa gente que cree que Corea está en Australia o que no sabe nombrar un país que comience con la “U”, a pesar de vivir en USA, no sea más numerosa que la gente que sí sabe esas cosas pero, aunque ocurriera lo contrario (que la mayoría de la gente fuera extremadamente ignorante), lo que realmente resulta preocupante es que no sean capaces de reconocer su escasez de conocimientos. El hecho de que, ante una pregunta cuya respuesta se ignora, alguien prefiera responder una burrada a confesar su ignorancia, es lo peligroso. ¿Por qué tenemos tanto miedo a reconocernos ignorantes, lerdos, estultos, necios, etc.?

Sé que los participantes de este blog no tienen miedo alguno a laurearse con esos epítetos, pero hay que reconocer que Libertad Diodenal no representa más que una ínfima porción de la sociedad (de otro modo yo sería famoso y mi brillante calva sería conocida mundialmente).

Estimados amigos y colaboradores de este blog, tenemos mucho trabajo que hacer. La sociedad nos necesita ahora más que nunca. Pregonemos a los cuatro vientos nuestra ignorancia, mostremos al mundo que reconocerse ignorante es el primer paso para llegar a la sabiduría. Hagamos saber a todo el mundo que la necedad es lo único que nos iguala a todos.

¡NECIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

martes, 18 de septiembre de 2007

Debates suscitados por "Amor"

Gran Hermano ha llegado para socorrer la sequía temática que asuela (acabo de buscar en el diccionario de la RAE la conjugación de “asolar” y esa es la forma correcta) nuestro querido blog. He estado visitando una web en la que algunos forofos se dedican a colgar vídeos de mi concurso favorito y me he detenido en uno extraído del gran debate que tuvo lugar el pasado domingo moderado por ese gran presentador que es Jordi González.

Algunas de las intelectuales que participan en el sarao, afeaban a Rebeca (la concursante malagueña que ha abandonado el concurso voluntariamente) que se burlase de la condición de transexual de Amor, la concursante majorera (de Fuerteventura, para los que no conozcan este término que saco a colación para mostrar mi amplia cultura), burla que Rebeca justificaba como venganza porque Amor también se metió con ella (¡qué mala es la venganza!).

Entre voces excesivamente altas e interrupciones que indican que en ese debate a nadie le interesa lo que dicen los demás, me pareció que se suscitaban algunos interrogantes: ¿Es correcto que una transexual se camele a unos cuantos heterosexuales (bastante panolis todos ellos) sin confesarles la presencia de un pene en su cuerpo aparentemente femenino? ¿Permite la Constitución que una transexual que aún no está completamente transformada, oculte su situación a un hombre que la cree completamente mujer y que permite que juguetee con su escroto y aledaños?

Me pregunto qué pasará cuando el sujeto que ha quedado prendado de los encantos de Amor, acabe sabiendo que es transexual ¿Aceptará a Amor como la mujer que suponía que era? ¿Montará en cólera pensando que unos cuantos españoles han visto como una transexual le metía mano mientras él gozaba? ¿La atracción que sentía por Amor se trocará en repugnancia al saber la verdad?

Son preguntas cuyas respuestas ignoro pero que me hacen llegar a la conclusión de que Gran Hermano es, más que un concurso, un gran proyecto científico en el que se investigan las reacciones de los seres humanos ante las más variopintas y pintorescas situaciones. Esperemos que, con ayuda de Mercedes Milá, los científicos que trabajan en ese gran proyecto, saquen conclusiones útiles para conseguir que este mundo sea cada vez mejor.

Tras estas loas a Gran Hermano, me permitiré hacer algunas observaciones para mejorar futuras ediciones de modo que sean aún más enriquecedoras, si cabe, para los televidentes:

1-Admitir sólo a concursantes que tengan un vocabulario superior a diez palabras.
2-No admitir a nadie que diga “delante mía” (como hace la propia Mercedes Milá).
3-Que el primer día todos los concursantes se conozcan en pelota picada, así evitaremos confusiones con el sexo de cada cual y los televidentes pasaremos un buen rato.
4-No admitir a fumadores, así se ahorrarán el trabajo de convencerles para que lo dejen.

Aquí dejo mi propuesta de hoy para el debate.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Cavilaciones y desvaríos

Nuevamente atravieso una sequía intelectual y no encuentro un tema adecuado para deleitar (o incordiar) a la concurrencia. Cuando me ocurre esto me pregunto cómo conseguirán los periodistas tener todos los días algo sobre lo que escribir o hablar. ¿Será que no hacen otra cosa que repetir temas? ¿Será que son capaces de contar un rollo a partir de cualquier nimiedad?

Yo mismo era antes bastante más prolífico y podía escribir dos o tres artículos (o cómo quiera que se llame lo que escribo en Libertad Diodenal) semanales. Es cierto que cuando comencé con el blog, “gozaba” de una etapa de aburrimiento laboral que me permitía dedicar al menos ocho horas diarias a navegar por Internet. Esa situación que, tal vez, sea el sueño de mucha gente, para mí llegó a ser insoportable aún a pesar de los buenos frutos en cuanto a promoción de este estulto blog. Gracias a Dios y al aburrimiento, conseguí cambiar de empresa, cambio que acabó desembocando en una situación similar de aburrimiento y nuevo cambio. Ahora, por suerte o porque soy un profesional como la copa de un pino, hago cosas (algunas inútiles, pero no todas) en mi puesto de trabajo y ya no tengo tiempo de dedicarme a esta afición literario-blogera en mi tiempo laboral.

Recuerdo que antes me gustaba mucho meterme con ZP y su plan para disgregar España, también me encantaba participar en el blog de Pepiño Blanco (hasta que me convertí en un proscrito del mismo) y comentar en nuestro blog los elevados pensamientos que allí leía. ETA también ha sido fuente de muchos de mis escritos, pero la verdad es que ya me cansan esos temas (aunque no tengo problema en debatir sobre ellos) y me gustaría escribir sobre alguna otra cosa (siempre fundamentada en la necedad humana, claro).

El caso es que la repetición parece estar en la raíz de todas las cosas: La Tierra da vueltas alrededor del Sol, las cuatro estaciones se suceden, nuestras actividades diarias son rutinarias y repetitivas, votamos cada cuatro años, cagamos una vez al día (algunos no tienen tanta suerte), hacemos la declaración de la renta cada año, nos duchamos cada día (eso no es siempre cierto), vamos a Benidorm cada verano (a pesar de quejarnos de la masificación), vemos Gran Hermano en otoño (aunque lo criticamos y decimos que es telebasura)...

Unos se insertan en ese bucle que parece ser la vida y se dejan llevar de modo que nada cambia (salvo la superficie poblada de pelo y el volumen de las lorzas que rodean la cintura). Otros, en cambio, también insertos en esos ciclos, procuran convertir la circunferencia en una espiral para evitar que todo sea siempre igual. A mí me gustaría salir de esa circunferencia repetitiva y procurar que cada día no sea igual al anterior, pero tengo que reconocer que, para la gente de mente simple como yo, resulta complicado conseguir esa diferencia que evite que nuestra vida sea como lo que se mostraba en aquella película llamada “El día de la marmota”. Supongo que el hecho de no escribir constantemente sobre ZP y ETA es un paso adelante (o no, quién sabe).

Tras releer lo que he escrito, me ha dado la sensación de que la lectura de los artículos de Umbral me ha afectado negativamente y ahora ni yo mismo puedo entender lo que escribo. De todos modos, dejaré aquí mi aportación por si algún director de periódico la ve y decide que esa capacidad mía de escribir sin decir nada es interesante para conseguir lectores.

martes, 28 de agosto de 2007

Toca hablar de Umbral

Vaya desde aquí mi pésame para los familiares y amigos del fallecido señor Umbral. Reconozco que rara vez había leído un artículo de don Francisco pero, animado por tanto elogio a su arte literario, he accedido a la página de El Mundo en la que han colgado, según dicen, todas sus columnas para leer alguna de esas perlas de nuestro fallecido y llorado autor.

He comenzado por la primera (la más moderna), “Era la guerra” y me ha parecido absurda (seguro que tenía algún mensaje, pero mi ignorancia y mi obtusa mente me han impedido descubrirlo). Luego he leído el siguiente, “Blanco Paulino”, que me ha dejado aún más boquiabierto, no ya por seguir sin entender nada sino por el aburrimiento que me ha provocado. Ante el poco gozo que he experimentado siguiendo el orden cronológico inverso exhaustivo, he optado por saltar unos cuantos artículos para detenerme en “El pícaro”. Nuevamente me ha costado llegar al final y de nuevo me he preguntado por la razón del éxito de este escritor.

No puedo ser tan lerdo, me he dicho a mí mismo, a este señor le dieron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes. Ante la posibilidad de que mi azarosa elección de los tres artículos haya sido casualmente nefasta, he decidido seguir leyendo alguno otro y me he decidido por “El aniversario de Cela”. ¡Vaya petardo!

Cada vez me siento peor. ¡No puede ser que, cuando todo el mundo anda glosando la virtud literaria de Paco Umbral, yo, que apenas comienzo a conocer sus escritos, esté pensando todo lo contrario! En un arrebato de furia he elegido otra columna. Esta vez le ha tocado el turno a “Esperanza Aguirre” (mi orientación política fascistoide ha hecho que me detuviera ante ese título tan sugerente).

¡Renuncio! Ya no quiero seguir leyendo más. Todo lo que he leído me ha resultado básicamente incomprensible y completamente soporífero. ¿Alguien puede decirme cuáles son los criterios de evaluación que hacen que un escritor sea catalogado como gran literato? A lo mejor, sabiendo qué es lo que se evalúa, me doy cuenta de que, en efecto, don Francisco era un gran hombre de letras. Hasta entonces, me temo que seguiré pensando que pocos lectores de “El Mundo” lo son gracias a las famosas columnas de nuestro querido escritor.

Vaya por delante que soy consciente de que emitir un juicio sobre la forma de escribir de alguien basándose sólo en cinco artículos, es un tanto aventurado, pero teniendo en cuenta que no me fío un pelo del criterio oficial de lo que es bueno o malo culturalmente hablando, tiendo a dudar excesivamente de tan laureados protagonistas de la Cultura Oficial.

Aquí queda esta epístola como prueba de mi ignorancia total y mi falta de gusto literario.

P.D.- Me ha costado decidirme pero, finalmente, he conseguido leer una columna más. Se trata de "La nieve". Ha sido una pérdida de tiempo, sigo sin verle el interés a algo que, definitivamente, no entiendo. Yo pensaba que cuando uno escribe, lo hace para compartir ideas y experiencias con otros, pero cuando se escribe de tal forma que sólo cuatro gatos pueden entender lo que uno dice, eso, más que literatura, es criptografía.

P.D.2- Aprovecho también para mostrar mis condolencias a los familiares de Emma Penella. También ella se merece un poco de cariño póstumo aunque no fuese literata.

lunes, 20 de agosto de 2007

Amor y propiedad privada

Acabo de leer un titular que, por lo habitual, no me ha impresionado mucho pero que me ha hecho pensar y me servirá para soltar un rollo en nuestro querido blog. El titular es el siguiente: “Muere apuñalada por su ex-novio una joven de 20 años”.

La chica en cuestión paseaba con su actual pareja (que también se llevó varias puñaladas) y con su hija (que se libró de ser acuchillada). Ante sucesos como este yo me pregunto si la razón de que estas cosas ocurran no será esa maldita costumbre que tenemos los seres humanos de considerar a nuestra familia como una propiedad más. No hay más que escuchar las letras de múltiples canciones de “amor” para ver cómo se repiten cosas como “eres mía”, “soy tu dueño”, “nadie te querrá más que yo”, “sin ti me muero”, “la vida sin ti no tiene sentido”, “no soy nada sin tu amor”, etc., etc.

Yo diría que manejamos un concepto del amor tan falso como absurdo. No seré yo quien vaya a dar aquí lecciones magistrales de lo que es el amor verdadero, pero sí me atrevo a decir que todo lo que reflejan esas frases que he enumerado, no es amor sino estupidez, y una estupidez muy peligrosa porque la gente que acaba identificando esa sarta de memeces con el amor, acaba sintiendo que es realmente dueño de su “amada” y que sin ella nada tiene sentido, cosas que, en ocasiones, acaban conduciendo a semejante cretino a actuar de la manera que, por desgracia, tantas y tantas veces vemos repetirse.

El amor eterno es algo maravilloso, pero como somos muy cutres y, en la mayoría de los casos, no sabemos mostrar ni siquiera amor efímero, deberíamos ser sinceros con nosotros mismos y, antes de considerar a alguien de “nuestra propiedad”, plantearnos si querríamos ser considerados también una “mercancía” propiedad del otro a quien queremos subyugar con nuestro gran “amor”. Si nos planteásemos así las cosas, tal vez nos diésemos cuenta de que eso del amor no tiene nada que ver con la posesión y todo que ver con la entrega y, probablemente, nos daríamos cuenta de lo difícil que es sentir amor verdadero por alguien. Lo malo de esto sería que, al tomar conciencia de la realidad del amor, seguro que dejarían de escribirse poemas y canciones de esos que tanto gozo nos proporcionan (a mí me encanta tararear las canciones de Luis Miguel cuando voy en el coche) y se acabarían los culebrones de enredos amorosos que tan entretenidas tardes de televisión nos permiten tener.

P.D.- Ayer se puso en contacto conmigo una nueva víctima de nuestro timador japonés. En esta ocasión utilizó el nombre de Yoto. Estad alertas porque Kashuma (o Yoto) sigue aposentado en Madrid y cualquier día podéis tener el gusto de toparos con él (según me cuenta la última víctima, sigue llevando coleta y gorrita).

domingo, 12 de agosto de 2007

Terremoto

Acababa de levantarme de la cama y, mientras estaba leyendo el correo sentado frente al ordenador, he notado cómo la mesa parecía moverse y, al instante, un ligero desplazamiento de la silla en la que mis posaderas estaban cómodamente situadas. Luego he percibido cómo el suelo se desplazaba de un lado a otro acompañado por las paredes (unos milímetros nada más). Realmente todo eso que he descrito secuencialmente ha ocurrido a la vez, pero yo me he ido dando cuenta de modo desordenado.

Lo primero que me ha venido a la mente ha sido la posibilidad de que alguna entidad de otra dimensión estuviese en mi casa intentando comunicarse conmigo, cosa que me ha provocado un estado de ansiedad y pavor bastante ingrato. Luego he decidido pensar es que algún vecino estaba moviendo algo muy grande en su casa pero, como no se ha oído ruido alguno, he descartado esa hipótesis también. El caso es que, como aún no había puesto mi “huevo” matutino, el sobresalto del movimiento sísmico ha acelerado mi motilidad intestinal y he sentido una imperiosa necesidad de atender la “llamada de la naturaleza”, cosa que he hecho con celeridad pero no antes de coger una radio para entretenerme durante el acto deponedor.

Una vez sentado en el “trono” he encendido la radio y, tras vagar por las distintas emisoras he acabado en la SER justo en el momento en el que hablaban del terremoto que se acababa de sentir en la emisora, así que todas mis dudas sobre el fenómeno que yo mismo acababa de experimentar han quedado resueltas. ¡He sobrevivido a un terremoto!

miércoles, 1 de agosto de 2007

¿Qué podemos hacer?

Acabo de leer un titular en Libertad Digital que dice así: El Comisario General de Información está convencido de que ETA cometerá un gran atentado. Al leerlo me he preguntado: ¿Qué utilidad tiene para la “ciudadanía” tener esta difusa información?

Si supiésemos el día, lugar y hora en que se fuese a cometer la tropelía terrorista, nos ocuparíamos de no estar allí para que no nos “salpicase” la metralla, pero si sólo sabemos que nuestros líderes políticos, gracias a sus sistemas de información, tienen información de que algo se cuece ¿qué podemos hacer? ¿Nos quedaremos en casa hasta que el terrible suceso tenga lugar? ¿Nos iremos de vacaciones a Andorra? ¿Y si nos vamos a Cataluña (creo que allí aún sigue vigente la tregua)?

Si nos dicen, por ejemplo, que, de seguir con este ritmo de consumo eléctrico, es probable que se produzcan apagones en toda España, podemos intentar desconectar algún que otro aparato para evitarlo. Si se nos cuenta que al usar aerosoles con CFC’s contribuimos a que se abra un agujero en la capa de ozono de la atmósfera, podemos dejar de usar esos malignos gases para reducir nuestra nefasta influencia en la gaseosa masa que rodea a la Tierra. Si nos dicen que, probablemente, habrá invasión de medusas en las playas levantinas, podemos ir a bañarnos con traje de neopreno para evitar los picores. Si nos golpetean con la noticia de que las temperaturas llegarán a cuarenta grados, podemos comprarnos una gorra con ventilador. Pero si nos dicen que ETA va a cometer un gran atentado ¿Qué podemos hacer?

Se admiten propuestas para afrontar con buen talante esta terrible noticia que nos han dado. A ver si entre todos sacamos algo en claro y podemos hacer frente a la barbarie terrorista.

lunes, 23 de julio de 2007

El gran salto de ZP


He estado viendo un resumen de la intervención de ZP en la clausura del XXIII congreso de las Juventudes Socialistas y me ha llenado de esperanza el contundente mensaje de nuestro presidente anunciando “un gran salto en política de vivienda” para facilitar a muchos jóvenes el acceso a la misma (a la vivienda, no a la política).

Pero lo mejor de todo es que este grandísimo logro ¡Tendrá lugar antes de que termine la actual legislatura!

¡Alabado sea ZP! ¡ZP es mi pastor, nada me falta! ¡Tu vara y tu cayado me sustentan! En menos de siete meses podremos ver hecho realidad el prodigio de la multiplicación de los PAUs y las VPOs.

Es un líder tan magnífico nuestro ZP, que no necesita decir cómo va a hacer lo que promete porque su intachable trayectoria política ha hecho de él un hombre en el que toda la ciudadanía (masculina y femenina) confía (salvo algún que otro extremista de ese partido al que no quiero hacer publicidad).

ZP es un gran filántropo, es una persona que sabe escuchar al pueblo y que sale a la calle a diario para pulsar el sentimiento de sus conciudadanos. El Presidente la Nación de Naciones sabe lo mucho que nos gustan las sorpresas y lo que disfrutamos haciendo cábalas sobre cómo conseguirá esta vez lo prometido. Y es por eso por lo que no quiere desvelar sus planes. Así nos hace felices por partida doble: primero, por saber que en unos meses no habrá nadie sin hogar y, segundo, por darnos la divertida posibilidad de intentar averiguar su táctica.

Mi emoción es tal que sólo puedo lanzar vítores para que gritéis conmigo:

¡VIVA ZP!
¡VIVA EL ESTADO LAICO!
¡VIVA EL GRAN SALTO EN POLÍTICA DE VIVIENDA!
¡VIVA GEORGIE DANN!

P.D.- Os sugiero que veáis el vídeo de la página referenciada de “El Mundo”. El final es maravilloso. Se ve a ZP despidiéndose de los jóvenes que pueblan la mesa que está tras el atril desde el que ha predicado el presidente, y es verdaderamente gozoso ver cómo hay un equilibrio perfecto entre hombres y mujeres. ZP da la mano a un hombre y un beso a la mujer de al lado, y así va recorriendo toda la mesa con estrechamientos de manos y besos con una cadencia tan perfecta como la que marca la ley de paridad.

viernes, 20 de julio de 2007

Accidentado


Nuestro estimado e hilarante colaborador Antares me pide que desvele los detalles del accidente ciclista que me tiene recluido en el hogar desde ayer jueves y, como estoy cansado ver la tele todo el día, me ha parecido adecuado llevar a cabo la petición.

Cuando llega “la calor” primaveral, mi actividad corredora se rebaja en intensidad para dejar hueco a mis paseos en bicicleta que, gracias al alcalde de Madrid y a nuestros impuestos, este año son más largos porque el Anillo Verde me permite ir a cualquier punto cardinal de esta ciudad.

Ayer, como casi todos los jueves, salí a pedalear con un amigo. Dimos una vuelta más corta de lo habitual porque ambos teníamos algunas cosas que hacer tras nuestro periplo. El caso es que, ya de regreso, nos habíamos separado para ir cada uno al encuentro con la ducha, y yo, para atajar, me metí por un estrecho senderito que discurre paralelo a la M-40 y desemboca en Valdebernardo (¡gran barrio!). Iba yo muy alegre y raudo por el estrecho camino y, al llegar al punto en el que me disponía a descender la corta rampa que me llevaría al parque por el que pasea la ciudadanía valdebernardina, un surco, una piedra, la Hormiga Atómica, una entidad de la quinta dimensión o, tal vez, mi miopía, hicieron que la rueda delantera de mi bicicleta quedase anclada en el terreno mientras mi cuerpo caía al suelo sobre mi fornido costado derecho. Nada más llegar al suelo mi necia persona con todo el costillar derecho, la bicicleta cayó sobre mi muslo con toda la fuerza de la gravedad intensificada por esa velocidad que mis piernas habían dado a mi vehículo. Vamos, que mi pata se llevó un leñazo de mucho cuidado.

Cuando todo lo que tenía que caer estaba ya en el suelo, intenté levantar la bicicleta para liberar mi dolorida pierna y me di cuenta de que la rueda delantera estaba girada y, junto con el cuadro de la bici, hacía efecto pinza sobre mi extremidad inferior. Tras unos forcejeos conseguí liberarme y, con esfuerzo, logré ponerme en pie.

Mientras revisaba la bicicleta vi que unos transeúntes que paseaban por la acera que discurría unos metros más abajo, se interesaban por mi estado. Tal vez el gritito que di al verme volando camino del duro suelo, les informó de que algo le pasaba a ese personaje vestido de amarillo chillón y azul (colores que no pegan ni con cola) que se erguía con las gafas torcidas y lleno de polvo sobre el montículo. En un alarde de chulería hice señas a los paseantes indicándoles que no necesitaba ayuda, pero al instante me sobrevino un pequeño mareo que hizo que viera todo en tonalidades amarillentas y con un brillo excesivo. Pensé que me iba a caer y, como no me gustó la experiencia de la primera caída, decidí posarme voluntariamente en el suelo y llamar al simpático Doctor Flatulencias (habitante de Valdebernardo) para que viniese a recoger mis despojos.

Durante la espera saqué fuerzas de flaqueza para enderezar el torcido manillar y poder usar la bicicleta como apoyo para llegar hasta la carretera a esperar la llegada del convoy de salvamento. Finalmente llegó mi benefactor y, tras depositar la bicicleta en el maletero del coche, conseguí introducirme en el hueco del copiloto con mi pierna herida convertida en un tronco inflexible (y gordísimo).

Luego me duché (no fue fácil meterme en la pileta de la bañera, pero lo conseguí gracias a mi ingenio) y fuimos al hospital para que los “espertos” certificasen que no me había roto nada (cosa que hicieron). Regresamos a casa y hoy me he pasado el día holgazaneando por aquí para cumplir con el mandato de que tuviera reposo absoluto.
Esperemos que la recuperación sea rápida porque lo cierto es que el enclaustramiento obligado es bastante ingrato (el voluntario lo llevo bastante mejor).

Un saludo a todos los ciudadanos y ciudadanas ciclistas.

domingo, 15 de julio de 2007

Los peligros del verano



La verdad es que me gusta un montón esta nueva creación de Georgie, estoy seguro que será tres, dos o uno ¡Total, alucinante, lo más! Además, el mensaje de la canción es de lo más interesante, refleja a la perfección los sentimientos de muchas de las personas que “disfrutan” de su mes de vacaciones en cualquiera de las playas españolas (o de Cancún).

Y, hablando de playas, me ha venido a la mente el “desastre natural” acontecido en las costas de Ibiza. Deberían evacuar a todos los veraneantes de aquella isla no vaya a ser que acaben tiznados como esos cormoranes que, inevitablemente, acaban protagonizando las colecciones de fotos de cualquier reportaje de vertidos de combustible al mar.

Espero que Al Gore haga un paréntesis en su gira mundial para pasarse por Ibiza a luchar contra este nuevo ataque a la madre Tierra.

Además de los peligros de los vertidos de sustancias putrefactas al mar, aprovecho este “pos” para pediros que tengáis cuidado con el golpe de calor y, cómo no, con los escozores provocados por las invasiones de medusas (invasiones causadas, sin duda alguna, por el calentamiento global). Cada vez es más peligroso el verano, van a acabar convenciéndome de que es mejor "invernear" que veranear.

Como diría Georgie Dann (mientras mueve rítmicamente su envidiable pelucón de un lado a otro):
Me cago en el chapapote
y en el golpe de calor,
me cago en las medusas,
me cagüentó

(Cantarlo al son de la melodía de “Me cagüentó”).

sábado, 7 de julio de 2007

San Fermín o la necedad en masa


Siete de Julio. San Fermín. Aquí están de nuevo esas fiestas tan sonadas y famosas mundialmente. Acabo de estar viendo el vídeo del chupinazo en El Mundo y, como era de esperar para un ser extraño y asocial como yo, lo que he visto me ha parecido un despropósito de dimensiones descomunales.

No entiendo que se dé tanto pábulo a unas fiestas que hacen que Pamplona esté tomada día y noche durante una semana (¿o es más tiempo?) por hordas de borrachos (y borrachas. Seremos paritarios también para las cosas negativas) que no son muy cuidadosos a la hora de depositar los cascos vacíos de sus botellas, sus micciones y sus vómitos.

Olvidaba que los encierros también son parte importantísima de estas trascendentales fiestas patronales pamplonicas. La cultura española no sería lo que es de no ser por los encierros de San Fermín. ¡Qué grandiosidad intelectual la de sus creadores! ¡Qué plasticidad la de esos valerosos mozos y mozas al desplazarse a toda velocidad (o tambaleándose por la cogorza) delante del ganado bravo! ¡Qué majestuosidad la de los tapones humanos a la puerta de la plaza de toros! ¡Qué gozo se siente al ver a algún corredor entregando su vida mientras es corneado por algún toro!

En fin, como veréis, los Sanfermines son mi pasión. Siempre he sentido algo especial por los festejos populares. Me encanta ver cómo los ayuntamientos gastan millones de euros en “cultura” de este tipo.

Y, dejando atrás la ironía, sólo me queda sugerir que, en lugar de darle un halo de misticismo a estas sandeces populares, nos demos cuenta de que todo esto no es más que un grandísimo negocio con el que se saca un buen montón de dinero, cosa que me parece excelente. Lo que me parece lamentable es que ese negocio (como tantos otros) se intente ocultar bajo el eficaz disfraz de la “Cultura”. ¿Beber sin tino es cultura? ¿Arriesgar la vida corriendo delante de toros con cuernos afilados es cultura? ¿Dejar las calles hechas un asco es cultura? Si eso es cultura ¡VIVA LA NECEDAD!

martes, 26 de junio de 2007

No entregaron su vida, se la quitaron

Hoy han preguntado a uno de los concursantes del programa de Carlos Sobera sobre el Guernica de Picasso. Se preguntaba si Picasso había donado el cuadro a la República de España o si, por el contrario, había cobrado 5.000 pts, 150.000 pts. o 150.000 francos. El concursante, candoroso como él solo, ha respondido, tras meditarlo un rato, que fue una donación y, claro, ha perdido todo lo que llevaba ganado porque realmente el cuadro fue pintado por encargo y, como es natural, cobrado por el pintor (el precio fue de 150.000 francos).

A mí eso es algo que me parece perfecto, pero veo que aún hay gente que cree que muchas obras sociales, culturales, artísticas o del tipo que sean, se hacen por amor al arte, por la cara, gratis total. Es cierto que existen personas que hacen cosas de modo desinteresado (conozco a uno que anda todo el día apañando ordenadores a familiares, amigos, amigos de amigos, vecinos de amigos, etc., a cambio de una merienda o, si ya está saciado, a cambio de nada) pero, si esas personas son famosas y están rodeadas de una pléyade de pelotas que les hacen sentirse semidioses, la cosa es más rara.

Encadenando cosas en mi extraña mente, he acabado pensando en el desgraciado tema de los soldados asesinados en el Líbano (vaya desde aquí nuestro pésame a sus familias), como han muerto en acto de servicio, parece que hay que elevarlos a los altares porque, según dicen algunos, han entregado su vida defendiendo a otros o sirviendo a su patria o qué sé yo qué más bellas cosas. Yo diría que, más que entregar su vida, lo que ha pasado es que una panda de degenerados se la ha quitado.

¿Por qué nos empeñamos en querer dignificar las cosas diciendo falsedades sobre ellas? ¿Acaso no es suficientemente digno ser soldado sólo por dinero? ¿Es que yo, que soy informático, no lo soy para ganar mi sustento? ¿Por qué un soldado tiene que estar dispuesto a entregar su vida por la patria? Tres de los soldados eran colombianos nacionalizados españoles. Es probable que se nacionalizasen por amor a España, pero también es posible que lo hicieran porque tenían la posibilidad de hacerlo y era una ventaja para ellos (yo también aceptaría otra nacionalidad si me conviniese y pudiera conseguirla). Aunque nunca lo sabré, me inclino a pensar que, ni los colombianos ni los españoles se alistaron pensando en la posibilidad de morir con las botas puestas. Tal vez lo hicieron porque necesitaban un trabajo y ese no les pareció mal ¿Está prohibido alistarse al ejército sólo para poder ganarse la vida y sin ánimo de hacer heroicidades?

¿Alguien cree que todos los soldados desplazados en el Líbano han ido allí para defender la libertad, la democracia y todos esos grandes valores? Es probable que alguno de ellos sí, pero la mayoría habrán ido porque allí les pagaban tres mil euros al mes y aquí sólo quinientos ¿Acaso eso es indigno? Yo diría que no, es más, yo diría que tres mil euros por estar a unos cuantos miles de kilómetros de casa arriesgando el cuello es una basura de sueldo, conozco a muchos que ganan más que eso por hacer el paripé cada día sentados en una cómoda silla.

Al final, como siempre ha pasado, cuatro idiotas montan una guerra y cientos de pobres diablos mueren sin saber por qué. Y, mientras tanto, esos cuatro cretinos andan de reunión en reunión simulando que quieren resolver el problema que ellos crearon.

P.D.- ¿Cuándo va a llegar a España el calentamiento global? Estamos a 26 de junio y tengo fríos los pies.

martes, 19 de junio de 2007

¡Españoles! El Fary ha muerto



Acabo de enterarme de la muerte, causada por un cáncer de pulmón, de ese gran cantante, actor y, sobre todo, persona, que era el Fary. No me extenderé porque la emoción me impide escribir, sólo quería dedicar un respetuoso adiós al único cantante que hizo sombra al grupo Camela en las listas de los más vendidos en las gasolineras.

¡VIVA EL FARY!

¡VIVA LA COPLA!

Descanse en paz.

jueves, 14 de junio de 2007

Me gustan las "pilladas"

Qué bonito sería poder escuchar lo que dicen en privado ZP, Rajoy, Jiménez-Losantos, Gabilondo, el Gran Wayoming, Ibarreche, Chávez, Castro, Llamazares y todos aquellos a quienes siempre vemos soltando discursos preparados o diciendo cosas que se ajusten a lo que se supone que tienen que defender en cada momento. De verdad que me encantaría saber cuánto de lo que dicen ante las cámaras y los micrófonos lo piensan de verdad y cuánto es puro paripé de cara a la galería.

Todo esto viene a cuento ¡como no! de esa polémica frasecilla que le han grabado a Rajoy sin que él lo supiera. Reconozco que no entiendo dónde está el motivo del escándalo, pero comprendo que, tanto a políticos como a periodistas (o lo que sean) les interesa hacer ruido. A aquellos para que se hable de ellos (les interesa estar en el candelero a toda costa) y a éstos para tener de qué hablar (no es fácil tener cosas nuevas que contar cada día). Lo que no entiendo es que haya gente ajena a esos gremios que se escandalice por tan inocua frase, o por aquella de Bono cuando llamó gilipollas a Blair, o por cualquier otra “pillada” de ese tipo. También recuerdo aquella de Aznar cuando, tras un soporífero discurso, se le oyó decir algo así como: "¡Vaya tostón que acabo de soltar!".

Ojalá lo único que oyésemos de los políticos y charlatanes varios fueran sus “pilladas”, por lo menos así sabríamos lo que piensan de verdad y no lo que pretenden que nos creamos.

Noticia de última hora:

Me informan de que el Consejo de Mujeres de la Ciudad de Madrid ha hecho un exhaustivo informe destinado a denunciar que «se ha tergiversado la historia». «Sobre todo, queremos llamar la atención sobre que muchas veces al sexo femenino se le ha ido ocultando». Todo esto es en relación al sexo del oso del escudo de Madrid que, según sus pesquisas indagatorias, resulta que es una osa.

¡Menos mal que aún se destinan fondos a la I+D! Gracias a estas intrépidas buscadoras de la verdad podemos contar con un completo informe que desvela los intentos de ocultar el sexo femenino de la famosa osa por parte de las autoridades machistas.

Podéis leer más aquí.

lunes, 11 de junio de 2007

Raquel Mosquera se libera

Hoy he recibido un correo de mi amigo “Jet”, que colabora ocasionalmente incluyendo algún que otro rap, y me ha dicho que se ve que paso olímpicamente del blog, cosa que me ha crispado y dolido. ¡Con lo entregado que estoy a la causa bloguera!

El caso es que, pensando en algo sobre lo que escribir me he dado cuenta (por la escasez de temas que me inspiren) de lo difícil que debe de ser tener todos los días algo que contar en los periódicos o en el programa de Ana Rosa. Supongo que la dificultad de rellenar con cosas veraces e interesantes el espacio televisivo, radiofónico o periodístico, será la razón de que algunas noticias se inventen o se pacte su escenificación con los protagonistas, así unos consiguen material para rellenar su programa y los otros consiguen “material” para rellenar su bolsillo (cosa absolutamente respetable).

Lo malo es que en este entorno de falsedad mediática, cuando surge una noticia real como la de la separación definitiva de Raquel Mosquera y Tony Anikpe, todos pensamos de modo automático en un montaje ¡Qué injustos somos! ¿Qué nos mueve a no confiar en la palabra de la viuda de Pedro Carrasco (un minuto de silencio por su eterno descanso).



Suficiente.

Raquel ha confesado que los continuos viajes de su marido a Nigeria han hecho que su relación se enfriara y, finalmente, acabara en ruptura, pero ruptura cordial y amistosa, de modo que Raquelita (la hija de Raquel y Tony) no se vea envuelta en los típicos rifirrafes que se desencadenan cuando se rompe el amor de tanto usarlo.

La colaboradora de Ana Rosa (La popular presentadora se sabe rodear de lo más granado de la intelectualidad: Raquel Mosquera, Belén Esteban y el Conde Lecquio) dice sentirse liberada ahora que su nueva situación ha sido dada a conocer.

Desde Libertad Diodenal damos la enhorabuena a Raquel Mosquera por esa serena alegría que ahora la invade.

Pues así, como quien no quiere la cosa, ya he rellenado mi hueco informativo de hoy. Saludos a la concurrencia (cada vez más escasa).

domingo, 3 de junio de 2007

Pues sí, pues sí

¡No puede ser! Tengo que escribir algo a toda cosa. No puedo permitir que mi blog se marchite y deje de ser ese foro en el que se suscitaban los más peregrinos debates. Debates que son la envidia de tantos y tantos blogueros comprometidos con causas de todo tipo (casi siempre más absurdas que la causa de la necedad que, como sabéis, es la que nos mueve a nosotros).

De Juana ya se ha recuperado, Miguel Sebastián ha dimitido, Gallardón ofrece su ayuda a Rajoy para las próximas elecciones generales, Zerolo y Bono van a misa en San Carlos Borromeo, Jiménez-Losantos ya tiene programa de televisión y Julia Otero regresa a Onda Cero (le hacía falta un poco de progresismo a esa cadena).

La verdad es que hay muchas cosas de las que se puede hablar pero a mí no me apetece hacerlo, así que me voy a ver una “pinícula” sentadito en el sofá y aquí os dejo este espacio de libertad total para decir cualquier sandez que se os ocurra.

sábado, 26 de mayo de 2007

Reflexiones sobre la jornada de reflexión



Hoy es día de reflexión, y tal cosa me mueve a preguntarme qué sentido tiene semejante jornada. He visto en mi blog progresista favorito (Madrid Progresista)que su autor es rigurosamente cumplidor de la ley electoral. Yo, que soy bastante más ignorante en casi todos los aspectos, ni he leído la mencionada ley ni tengo intención de hacerlo, pero lo que sí me apetece es plantear aquí los límites de esa norma de no hacer campaña en este “sagrado” día.

¿De verdad alguien cree que porque yo pida hoy el voto para Esperanza Aguirre o Gallardón soy reo de condena? ¿Qué diferencia habría si hubiese pedido ayer el voto en estas páginas y hoy no hubiese escrito nada? ¿Acaso el lector, casual o habitual, no se encontraría de lleno con mi soflama electoral al acceder hoy a mi famoso blog? (hay lectores de Libertad Diodenal en todo el mundo ¡qué gran responsabilidad!).

Esta manía que tienen algunos de sacralizar las normas hasta límites insospechados lleva a situaciones tan absurdas como la que, hace años, viví yo en una piscina pública de Madrid.

Como tal vez sepan los aficionados a la natación, en las piscinas cubiertas de este municipio es obligatorio llevar gorro de baño para poder hacer unos largos. Pues bien, como también sabrán los que me conocen o los que han visto la foto que adorna mis artículos, el vello que corona mi cráneo es tan escaso como la hierba en el Sáhara, razón por la cual me aventuré a lanzarme al agua sin ponerme aquel caparazón de goma (es una más de las ventajas que yo suponía que tenía la calvicie). El caso es que, cuando terminé de hacer mi segundo largo (notando en mi cuero cabelludo la gozosa humedad del agua), en la orilla me esperaba el “vigilante de la playa” con un gorrito en la mano ofreciéndomelo para que me lo pusiera "en cumplimiento de la normativa vigente que obliga a todos los bañistas a utilizar ese complemento higiénico".

Yo, como soy una persona muy simpática, ante un ofrecimiento tan cordial y teniendo en cuenta que me regalaba el gorrito de baño, lo cogí con alegría y, señalando mis pobladas axilas dije al socorrista: “Y aquí que me pongo”. A lo que el eficiente funcionario respondió con una sonrisa y un encogimiento de hombros muy expresivo.

Sirva este ejemplo para ilustrar la necedad humana y la inquebrantable fe en la bondad de las leyes que algunas personas tienen (con la mejor intención en muchas ocasiones). Leyes que, sin duda, tienen una razón de ser y un ámbito de cumplimiento ineludible y sensato, pero que también deben contar para su aplicación con la dosis pertinente de sentido común, de modo que no se llegue al ridículo que se llegó conmigo al pedir a un calvo que se pusiese un gorro de baño o a la bobada de no pedir hoy el voto para un partido determinado en una charla amistosa o en un blog como este por estar en el día de reflexión.

Y tras estas cavilaciones, doy por bien empleada esta importante jornada democrática (me gusta decir frases huecas como a los políticos).

Votad a quien os plazca, pero mejor si lo hacéis a E.A. como presidenta de Madrid y a A.R.G. para el Ayuntamiento de la capital (espero que al escribir sólo las siglas de los nombres de los candidatos no haya violado la jornada de reflexión).

domingo, 20 de mayo de 2007

Mensaje electoral

¡Qué emoción! El día 27 votaremos “todos y todas” a nuestros representantes municipales y autonómicos. La verdad es que no sé por qué he dicho “todos y todas”, además de ser una estupidez ese desdoblamiento “igualitario”, seguro que hay mucha gente que no tiene la más mínima intención de acudir a depositar sus papeletas en las urnas. Por ahí hay quien se empeña en decir que votar es, además de un derecho, un deber, pero, hasta donde yo sé, creo que en España aún no multan ni condenan a nadie por no ejercer ese derecho (en Perú, por ejemplo, creo que sí hay sanción para quien no vota ¡VIVA LA DEMOCRACIA OBLIGATORIA!).

Comprendo perfectamente a quienes deciden no votar. Tras presenciar el debate (o lo que quiera que fuese aquello) entre los tres principales candidatos a la alcaldía de Madrid, no me extraña que haya quien prefiera no depositar su confianza en ninguno de ellos. En cualquier caso, tengo que reconocer que el que tuvo la actuación más atrayente para un amante de la telebasura como yo, fue, sin duda, el señor Don Miguel Sebastián. ¡Qué capacidad para lanzar mensajes “trascendentales”! ¡Qué “precisión” a la hora de exponer su programa! ¡Qué gran exclusiva sobre las “corruptelas” de Gallardón!

Me apenó ver cómo a Don Ángel Pérez no le hacía caso ninguno de los otros debatientes. Creo que le enviaré una carta invitándole a participar en ese blog marginal en el que hacemos lo mismo que en ese debate: decir lo que nos place, tenga, o no, relación con lo que haya dicho otro.

Como aún no ha llegado la jornada de reflexión (invento absurdo y culminación de la necedad política), aprovecharé para hacer campaña a favor de Gallardón el Faraón. Es probable que sea un megalómano y que haya multiplicado por mil el número de puestos de confianza (enchufados) en el Ayuntamiento, también es probable que muchas de las zonas de parquímetro que ha creado, no tengan sentido, incluso es posible que haya endeudado a Madrid hasta extremos exagerados, pero lo que tengo claro es que, por lo menos, es una persona bajo cuyo mandato se han hecho cosas buenas en Madrid. Yo soy beneficiario directo del famoso Anillo Verde y me gusta. También me hace feliz ver cómo se ha ampliado la red del Metro para llegar un montón de sitios en los que era necesario. Probablemente se hayan hecho también muchas sandeces, pero como soy un fascista tendencioso, dejaré que sean los progresistas (en este blog todos tienen cabida) los que glosen las barrabasadas gallardonistas.

¡VOTA GALLARDÓN!

Durante esta nueva legislatura conseguiremos que Madrid tenga una pirámide para poder agasajar a nuestro amado alcalde con un entierro digno cuando le llegue su hora (quiera Dios que sea dentro de muchos años).

¡LARGA VIDA AL FARAÓN!

¡NO VOTES A MIGUEL SEBASTIÁN!

P.D.- Se me ha contagiado la manía de los dos candidatos antes mencionados de ningunear a Ángel Pérez. Don Ángel, no se apure usted, sepa que la marginalidad es la mejor situación en la que se puede estar. Los seres marginales somos queridos (a la vez que ignorados) por el resto del mundo. ¿Y no es mejor eso que ser denostados?

sábado, 12 de mayo de 2007

¿Por qué vivimos asustados?


Hoy, al pasar frente a un colegio de mi antiguo barrio, me he fijado en que han duplicado la altura de las vallas del mismo y, al verlo, me he preguntado cuál podrá ser la razón de que, cuanto más nos golpetean con la idea de la libertad (o “libertaz” ), el estado de derecho, la igualdad, el estado del bienestar y todas esas zarandajas, más asustados vivimos.

No digo que ahora se viva peor que hace treinta años, no, pero sí que digo que vivimos más asustados. Pondré un ejemplo:

Cuando yo no tenía mucho más de nueve años y mi hermano no más de once, vivíamos cerca del Paseo de Extremadura, a un kilómetro y pico de la Casa de Campo y a un par de ellos de la Puerta del Sol. Pues bien, los dos teníamos permiso para irnos a pasear a la Casa de Campo, donde nos colábamos sin pudor en cuanta feria hubiese en los salones del IFEMA que allí había (aún existen hoy en día). También íbamos con gozo a inspeccionar trincheras de la Guerra Civil que hay por allí (no sé si seguirán existiendo). Tampoco nos ponían trabas para ir a la Plaza Mayor andando y perdernos entre la multitud que por allí pasea en Navidad (o en cualquier otra época). Semejante libertad la veo imposible para mis sobrinos, incluso para los que superan esas edades que he mencionado. Los padres llevan y recogen a sus hijos en el colegio hasta avanzadas edades, si salen a la calle tiene que ser para estar en el patio vallado de la comunidad vecinal, si van en bici no deben alejarse más de tres manzanas y, por supuesto, nada de bajar de la acera para pedalear por el asfalto.

No sé si el problema es que ahora hay más delincuencia que antes (probablemente así sea) o que ahora nos cuentan demasiadas desgracias a todas horas y las asimilamos de un modo tal que nos convertimos nosotros mismos en transmisores de ese miedo a todos los que nos rodean.

Si ahora vivimos mejor ¿Por qué hay más inseguridad? ¿Tal vez porque hay más desigualdades (unos vivimos muy bien y otros muy mal? ¿Quizá porque los delitos salen muy baratos en cuanto a condena y sale rentable delinquir? ¿No hay tanta inseguridad como creemos pero nos incitan a creerlo para tenernos más controlados?

Si alguien sabe la respuesta, que la diga en el acto.

P.D.- Como últimamente no hablo de política, para que quede constancia de que sigo siendo un fascista redomado, anunciaré ahora mismo que pienso votar a Gallardón y a Esperanza Aguirre.

domingo, 6 de mayo de 2007

Nuevas formas de molestar con el móvil

Como habréis notado, últimamente no suelo hablar del gobierno más que de pasada. No tengo claro si lo hago porque ya no sé qué decir de ZP que no se haya dicho ya o porque me estoy volviendo progresista (espero que sea por lo primero).

Hoy voy a contaros algo que seguro que os importa un pito, pero como hay que renovar el blog, lo contaré.

El lunes pasado (día de puente para muchos madrileños), cogí el Metro a eso de las 6:50 de la mañana como hago siempre (soy una especie de autómata para estas cosas). Entré en el vagón habitual y, al ver que no había sitio, me apoyé donde pude para proceder a la lectura de mis textos esotéricos (me divierten esas cosas). El caso es que, cuando me disponía a comenzar mi lectura noté que había un personaje que, mientras echaba un sueñecito se arrullaba con la melodía procedente de su teléfono móvil. El hombre parecía gozoso con la cabeza apoyada sobre el altavoz del teléfono que, a su vez, sujetaba con la mano derecha (el sonido era infame).

A esas horas tempranas os aseguro que no suele oírse una mosca en el vagón, tanto es así que yo me cuido mucho de no dejar escapar ninguna de mis famosas ventosidades por miedo a ser identificado por el resto de los viajeros. El caso es que la melodía arabesca (supongo que el ruidoso durmiente procedía de algún país árabe) llenaba el ambiente de un modo insoportable. Yo, con el estoicismo que caracteriza a los corredores de fondo, aguardé pacientemente hasta que la melodía terminase, cosa que ocurrió en un par de minutos. Se hizo el silencio de nuevo y la tranquilidad reinó otra vez, pero cuando me disponía a emprender la lectura que aún no había podido iniciar, vi con horror cómo el adormecido viajero abría un ojo para manipular su teléfono y encontrar otra melodía con la que “deleitarnos”. ¡Dios mío!, pensé yo, ¿Cómo puede haber gente así? Y, ni corto ni perezoso, me apresuré a cambiar de vagón en la siguiente estación y proseguir mi viaje con la tranquilidad debida.

Pero aquí no acaban mis peripecias de ese día. Tras mi dura jornada laboral (quienes me conocen saben que últimamente soy un trabajador entregado a mis tareas profesionales), cogí el Metro para volver a mi casita con la alegría de quien sabe que le esperan dos días festivos por delante (el uno y el dos de Mayo). En esta ocasión pude asentar mis glúteos en un asiento libre, con lo que el adormecimiento estaba asegurado. Comencé mi lectura, que no pasó de la primera página porque el sopor me invadió enseguida. El caso es que, mientras luchaba por seguir leyendo y no caer derrotado en brazos de Morfeo, comencé a oír un sonido rítmico y altamente distorsionado que, al pronto, no supe si provenía de mi ensoñación o del mundo físico circundante. El caso es que tan desagradable sonido me hizo vencer a Morfeo y regresar a este mundo tridimensional para contemplar con horror como una mujer había depositado su teléfono móvil en el bolsillo superior de su cazadora con el altavoz enfocado a mi triste persona mientras hacía sonar una infame melodía gitana y ella canturreaba (a menor volumen que su infernal teléfono) y movía los pies siguiendo el ritmo. No creo que sea necesario decir que la mujer que tan gozosamente exhibía sus gustos musicales, era gitana (seguro que alguien me tilda de racista por comentar este detalle, pero lo hago en aras de detallar la historia al máximo).

Nuevamente esperé con paciencia (ya me quedaba poca) a que finalizase la tortura, cosa que ocurrió al poco rato, pero nuevamente pude contemplar horrorizado como la “simpática” dama, sacaba el teléfono de su bolsillo y operaba en él para seguir haciéndonos gozar con una nueva melodía “étnica”. Estuve a punto de lanzarme a dialogar con la insoportable señora, pero dado el bajísimo nivel de mis reservas de paciencia, opté por levantarme de mi cómodo asiento e irme a aposentar contra alguna pared ubicada lejos de las ondas sonoras emitidas por el teléfono.

¿Tendrán algún significado esotérico estas coincidencias? ¿Qué placer pueden sentir estas personas en regalarnos su música sin que se lo pidamos? ¿Será que no se dan cuenta de que en este mundo puede haber gente que no goce con lo que ellos gozan? ¿Será que los demás somos invisibles e imperceptibles para ellos? ¿Será que hacen lo que les da la gana porque saben que nadie les va a decir ni media? ¿Será una táctica para conseguir asiento? ¿Qué será, será?

sábado, 28 de abril de 2007

Trascendamos un poco

Llegó de nuevo el fin de semana y mi afición por la política sigue de capa caída, así que creo que seguiré sin comentar las andanzas de ZP. Además, últimamente no me entero de lo que pasa en el panorama político salvo una pequeña cosa que acabo de ver por ahí: La propuesta de Miguel Sebastián de premiar con un abono transportes gratuito a los hogares que ahorren un 15% de su gasto eléctrico.

Tan buena me ha parecido la propuesta que acabo de poner en marcha un plan de gasto masivo en casa para, cuando gane el señor Sebastián (le haré campaña favorable con vistas a conseguir ese premio que ha prometido), volver a nuestro reducido gasto actual, de este modo ganaremos el premio prometido.

Cambiando radicalmente de tema, dado que la semana pasada se suscitó un interesante (o no) debate sobre el tema religioso iniciado por nuestro amigo “Profeta” y secundado (en distintos términos) por el presidente de mi club de fans, “Ful el Blogcazas”, me gustaría soltar un rollo al respecto.

Yo me crié en una familia católica (sin estridencias religiosas, muy normalita). Me bautizaron sin yo enterarme (¡qué le vamos a hacer! desde que nací soy así de lelo). A los siete años hice la Primera Comunión después de unos meses de catequesis en los que no me enteré de gran cosa y sin ilusión alguna aparte de la de recibir mi primer reloj (de cuerda). A los trece años hice la Confirmación tras otros cuantos meses de catequesis de la que me escaqueaba con frecuencia porque tampoco me interesaba mucho lo que allí se debatía (que casi nunca tenía nada que ver con la religión).

Todo eso lo hice porque tocaba, no porque yo lo decidiera (tampoco me obligaron a ello, sencillamente era lo que hacía todo el mundo), pero reconozco que, como siempre (o eso me parece ahora) he tenido la fea costumbre de intentar comprender todo, también tenía interés por saber de dónde venimos y adónde vamos y, aunque no se den pruebas científicas de ello, el recurso de la existencia de Dios explica unas cuantas cosas, así que seguí con mi escueta religiosidad.

Hoy en día sigo creyendo en la existencia de algo (o alguien, el matiz me es indiferente) superior que sea capaz de comprender la gran complejidad del universo (de lo que conocemos y de lo que haya por ahí sin descubrir aún) pero soy un poco más escéptico con las organizaciones religiosas y con sus normas (a pesar de que sigo siendo un católico de los que van a misa), pero también aprecio el hecho de que haya muchísima gente que, con el único fundamento de su fe, es capaz de una entrega total y desinteresada a los demás.

Hay gente religiosa entregada a los demás y los hay que no nos entregamos ni a nosotros mismos. Hay personas con gran vida interior que no tienen nada que ver con ninguna institución religiosa y hay personas que hacen ostentación de su pertenencia a un grupo religioso y no tienen el más mínimo sentido trascendente de la vida. Hay quien predica maravillas con la boca y da un penoso ejemplo con sus actos (ahí podríamos encuadrarnos muchos) y hay otros que se limitan a hacer lo que creen oportuno sin intentar dar lecciones a nadie. Existen personas que saben aprovechar lo que tienen de bueno los Sacramentos de la Iglesia Católica o los distintos rituales de cualquier religión y hay quien cumple con ellos con tanto automatismo como indiferencia. Hay quien busca y no encuentra por más que lo intenta, y hay quien, sin proponérselo, se topa con la respuesta a dudas que ni siquiera tenía. Lo malo es que no siempre las respuestas que convencen a uno le sirven a otro.

En definitiva, en temas que trascienden más allá de lo sensible, de lo que percibimos con nuestros cinco sentidos, hay tantas explicaciones como personas en el mundo, así que, a pesar de que está muy bien compartir experiencias e ideas, creo que no tiene sentido pretender que todos alcancemos la Verdad del mismo modo.

Esta vez creo que me he pasado del límite de palabras tolerable por el lector medio.

domingo, 22 de abril de 2007

De todo un poco

Últimamente tengo muy abandonado Libertad Diodenal. Debe ser que mi intensa dedicación al trabajo (curiosamente es una dedicación voluntaria y no fundamentada en hacer el paripé como lo llevaba siendo desde hace algunos años) hace que llegue a casa con la cabeza llena de rollos computacionales que, a buen seguro, no serían del interés de casi nadie. De todos modos no quiero que nadie piense que me he vuelto un psicópata laboral que centra su vida en su “carrera profesional”. Nada más lejos de la realidad, mi trabajo me sigue pareciendo un tanto petardo y, además, hay que desarrollarlo en un entorno bastante caótico que no contribuye a llevarme por el camino del éxito profesional.

Pero todo eso son temas personales sin importancia. Lo que de verdad interesa a la “ciudadanía” no es otra cosa que las comparecencias de nuestros grandes líderes políticos ante esos cien “ciudadanos y ciudadanas” que, ante la simpática presencia de Lorenzo Milá, hacen preguntas a nuestros líderes políticos (de momento sólo a ZP y a Rajoy).

Las preguntas que he podido escuchar son las típicas (quiero un piso, mi pensión es una birria, hay mucha crispación, el planeta se calienta…) pero, a pesar de no ser preguntas excesivamente originales, los pobres inquiridores se trabucan al leerlas y yo me pongo muy nervioso pensando en lo mal que lo están pasando (reconozco que yo también me he trabucado alguna vez que he salido a leer en misa ¡Qué mal rato se pasa!). En cuanto a las respuestas del invitado especial (el afamado político de turno), tampoco tienen mayor trascendencia, así que no le veo mucho interés al programa pero, en los intermedios de Héroes (mi serie favorita de Telemadrid), lo veo.

Por ahí ya se habla de que si ganó Rajoy o si ganó ZP. Lo mismo pasa con algunos debates del Congreso de los Diputados, siempre hay alguien empeñado en hacer de cualquier cosa una competición. Hay actividades como, por ejemplo, correr, tirarse pedos, soltar eructos, jugar al tenis, etc., que se prestan perfectamente a la competición, pero esto de hablar diciendo vaguedades, no veo cómo medirlo de modo que pueda decidirse quién ha ganado. Hay quien utiliza las cifras de audiencia, cosa muy tonta porque yo (y supongo que más gente) veo muchas veces la tele cuando hay programas que me parecen absolutamente cutres (soy así, me gusta la telebasura).

Y, cambiando de tema, ayer se entregaron los Micrófonos de Oro en Ponferrada y, finalmente, Luis del Olmo estuvo presente cuando se lo entregaron al simpático Federico Jiménez-Losantos (¡qué alto es uno y qué bajito el otro!). Lo que no tengo claro es si, finalmente, Buenafuente acudió a recibir el suyo o cumplió su palabra de no ir para no tener que compartir estrado con el “Talibán de las ondas”. Podría haber acudido y decir las simpáticas cosas que nuestro ídolo Hugo Chávez dijo cuando estuvo en el estrado en el que “olía a azufre porque el día anterior había estado el diablo, Mr. Danger”.

Pues nada, ya he soltado un rollo que sólo tiene la utilidad de renovar el blog para que los incondicionales del mismo tengan unos instantes de emoción pensando que, tal vez, vayan a leer algo apasionante.

domingo, 15 de abril de 2007

Por amor al arte



Ayer sábado, para no dedicar la tarde a estar sentado frente a la tele o delante del ordenador escribiendo sandeces en este blog o en otros de similar catadura, fui a ver la obra de teatro “amateur” protagonizada por mi buen amigo Ricardo. Es una obra organizada por la Fundación La Semilla para recaudar fondos para causas benéficas. En este caso su meta es conseguir dinero para comprar una “fregoneta” a la gente de cierto poblado de Ruanda. Pero lo que me mueve a escribir este artículo (ya me siento un periodista de la talla de Belén Esteban y Karmele Marchante) no es hacer una loa a las buenas intenciones de estas personas sino al más que decente resultado del trabajo realizado por un puñado de personas con poca o, en el caso del protagonista (mi amigo Ricardo), ninguna experiencia en el mundo de teatro (salvo la que todos adquirimos en el mundo laboral a base de hacer el paripé día a día).

Me llena de gozo ver de lo que es capaz una persona con la ayuda de su fuerza de voluntad y su ilusión, eso sí, compartidas con las del resto de los componentes de este simpático grupo teatral. Es increíble ver como una persona que ha dedicado su vida a la ingrata profesión de la informática, de la noche a la mañana (para ser realistas, con un buen lote de meses de ensayos) es capaz de salir a un escenario para interpretar una obra musical. Sé que el gran crítico, Risto Mejide, habría puesto a la altura del betún las capacidades musicales de algunos de los cantantes de “Juan sin miedo” (ese es el título de la obra que nos ocupa), pero teniendo en cuenta que ninguno de ellos ha tenido a su disposición los medios docentes de “La Academia OT”, seguro que hubiese sido indulgente con el resultado obtenido.

El teatro estaba lleno de niños, niños extremadamente ruidosos y pesados en su mayoría o, por lo menos, la pesadez de algunos era suficiente para incordiar a toda la concurrencia con su desconocimiento del concepto de silencio. Pero a pesar de las continuas interrupciones de esas “tiernas criaturas”, los actores continuaron la representación sin fallo alguno o, por lo menos, sin fallos que yo pudiera detectar.

Mi enhorabuena a estos artistas por el buen trabajo realizado y mi reconocimiento por su esfuerzo desinteresado (creo que su caché asciende a cero euros por representación). Confío en que consigáis comprar esa “fregoneta” tan necesaria para los habitantes del pueblo ruandés.

Para el que quiera acudir a ver la obra y contribuir con su donativo a la causa que ha movido todo este montaje, en esta web podrá hacer su reserva.

P.D.- A ver si Carmen Sevilla renueva el repertorio de Cine de Barrio y lleva a artistas revelación como el gran Ricardo Hidalgo (no me negaréis que tiene un nombre perfecto para el mundo de la farándula) para que los apadrinen actores consagrados de la talla de, por ejemplo, Joselito.