jueves, 31 de diciembre de 2009

Se acabó el 2009

Se termina el año y comienza otro. Realmente no ocurre nada apasionante, pero nos empeñamos en celebrar por todo lo alto algo tan tonto como que la cifra del año de nuestros relojes se incrementa en una unidad.

Tamaña simpleza se ha convertido en uno de los hechos más relevantes de nuestra sociedad. Tanto es así que hay montones de personas que se preparan a conciencia para el instante del cambio de año: Se ponen elegantes, cenan en lugares de postín, besan a todo el que esté alrededor en el momento de finalizar las campanadas, toman uvas aunque no les gusten, se ponen bragas o calzoncillos rojos, meten un anillo de oro en la copa de champán, etc.

Tengo que reconocer que cuando se hace algo en masa, aunque sea una tontería como la de celebrar que cambiamos de año, la cosa se vive con más emoción. No sé por qué razón es así, pero el caso es que ocurre.

Yo, para unirme al clima festivamente gregario de este día, iré a correr la Sansilvestre Vallecana con otros treinta mil panolis más. Como veis no me sustraigo al encanto de este clima alegre y paleto que se manifiesta en el último día de cada año. Gracias a la publicidad que se da al evento deportivo, cada vez se une más gente a la carrera (a pesar de los 17 euros que cuesta) y, con tantísimas personas, año a año se vuelve más complicada la tarea de correr porque la parrilla de salida se parece más a una estación de Metro japonesa en hora punta que a cualquier otra cosa. No obstante hay que reconocer que cuanta más gente se reúne, más se llena uno de emoción (a pesar del olor a sobaquete reconcentrado mezclado con flatulencias de estilos variados reinante entre la muchedumbre).

Tras la carrerita me ducharé (a veces tengo detalles civilizados) y, después de cenar un sándwich de embutido barato de Ahorramás, me sentaré a ver la tele esperando ansioso a que llegue la hora de ver a Belén Esteban en Telecinco narrando, junto a Jorge Javier, las campanadas que anuncien el nuevo año. Nunca me ha atraído el espectáculo campanero, pero esta vez no me lo perderé por nada del mundo.

¡Feliz año nuevo con Belén Esteban!

jueves, 24 de diciembre de 2009

Nochebuena

Dentro de un rato partiré rumbo al hogar paterno (y materno) para compartir la cena de Nochebuena con quien haya por allí. Ahora que lo pienso, realmente no voy a compartir nada sino a gorronearlo todo ¡Cómo soy!

Mientras llega el momento de marchar, como estoy harto de ver la tele, he decidido escribir algo y, de paso, felicitaros las Navidades. No soy muy “felicitón” pero, puestos a escribir, no me cuesta nada unirme a la masa de felicitadores que pulula por el mundo en estas fechas.

Hoy, además del hecho que se conmemora, el nacimiento de Jesús, ocurrirá algo que, al parecer, también es trascendental: El mensaje de su Majestad el Rey Don Juan Carlos se retransmitirá por Euskal Telebista.Como diría el difunto Joaquín Luqui: ¡Guau! ¡Total! ¡Alucinante! ¡Lo más! Particularmente me importa un pito ese detalle, pero supongo que es un signo más de que algo está cambiando en aquella comunidad autónoma (para bien).

Pero eso no es todo, la escenografía se renovará y todo será mucho más bonito. ¿Saldrá Felipe Juan Froilán de todos los Santos junto a su abuelo? ¿Aparecerá nuestro monarca en un escenario virtual de estilo galáctico flotando en medio del universo? Ardo en deseos de ver qué sorpresas nos han preparado.

El mensaje me importa poco porque, sea sensato o absurdo, no servirá para nada que no sea llenar páginas de los periódicos y minutos de radio y televisión para comentarlo. Si se quisiera que “los ciudadanos y las ciudadanas” hiciesen caso de algún mensaje, debería ser Belén Esteban la que lo diese. Ella sí que llega a la gente. Nuestra musa, a pesar de ganar un dineral (cada vez más), sigue mezclándose con el pueblo llano. Usa “tasis” y va al Carrefour con su carrito, al contrario de lo que hace la mayoría de nuestros políticos. Ellos andan todo el día hablando de lo que necesita la “ciudadanía” cuando hace tiempo que no saben cómo vive uno de esos ciudadanos con los que llenan su bocaza a todas horas.

Y si los políticos no saben casi nada de cómo vive la gente normal, mucho menos lo sabe el Rey a pesar de su proverbial campechanía, así que no trae cuenta atender a su mensaje. Aprovechad para apagar la tele un rato y así ahorráis energía que, según parece, es buena cosa, o tal vez no. ¡Uno ya no sabe qué hacer!

Corto el rollo. Feliz Navidad a todos (y todas) y, por favor, dejad de preocuparos de si habréis acertado, o no, con los regalos que vais a hacer a vuestros múltiples familiares. Para otro año haced lo mismo que yo: No regaléis nada… Salvo amistad y amor.

¿A que os he hecho derramar unas lágrimas de emoción?

Para finalizar dedicaré un afectuoso saludo al simpático timador japonés, Kashuma. Esta semana ha actuado en Burgos (con éxito), así que estoy contento porque sé que pasará una excelente Nochebuena gracias a los “donativos” de las buenas gentes que pululan por esas frías tierras castellanas.

P.D.- No pongo la imagen de un Nacimiento para no ofender a los laicos, ya sabéis que me he vuelto progresista y detesto ese tipo de agresión "intelectual".

martes, 15 de diciembre de 2009

Menos humos para el 2010

Parece ser que a partir del año que viene dejará de permitirse fumar en los locales públicos en los que aún se fuma. Me alegro de ello aunque algunos fumadores (no todos) estén ya haciéndose las víctimas por esa supuesta persecución a la que se les somete. También se unen a las críticas personas que, sin ser fumadoras, se sienten solidarias con aquellos que no pueden prescindir del cigarro en la sobremesa o mientras están apostados en la barra de un bar. Me encanta que la gente sea solidaria con causas nobles, pero esta me temo que no lo es. ¿Por qué no se solidarizan con el camarero que tiene que aguantar los humos de sus educadísimos clientes durante su larga jornada laboral? ¿Por qué no se unen al padecimiento de quien no tiene más remedio que comer en un restaurante en el que, a pesar de la normativa actual, nadie respeta la zona libre de humos?

Hace unas semanas estuve dando un paseo por la sierra madrileña y, al terminar, nos metimos en un bar del puerto de Navacerrada. Es un bar grande que tiene un recinto cerrado (aunque su puerta estaba abierta) para que el que quiera fumar lo haga con gozo y, además, tragándose el humo de los demás que allí se congregan (creo que eso les encanta a algunos). Pues bien, en la zona libre de humos, señalizada con carteles bastante visibles, había tres o cuatro personas fumando con total libertad a pesar de lo “perseguidos” que están por los malvados gobernantes y, por supuesto, por esos cavernícolas que somos los que no fumamos y detestamos el humo tabaquil (y muchos otros humos que, de momento, no podemos evitar).

El viernes pasado quedamos a cenar un grupo de diez personas (y “personos”) de los cuales sólo había un fumador. El restaurante era de tipo árabe y el suelo estaba cubierto por alfombras, lo que parecía sugerir que no era un lugar apto para fumar. Estábamos todos muy contentos hablando unos con otros hasta que la fumadora decidió que quería encender un cigarro. ¿Creéis que preguntó si a alguno de los nueve que no fumábamos le importaba que comenzase a echar humo? Pues no, lo que hizo fue preguntar al camarero si allí se podía fumar. A pesar de mis señas para que dijese que no se podía (es probable que con la ley en la mano no se pudiese fumar), él asintió y ella comenzó a fumar.

Está claro que no me enfadé por eso ni me enfadaría por cosas aún peores y, además, la fumadora en cuestión me cae bien, pero su detalle sirve para ilustrar que en muchas ocasiones (no en todas, claro) lo que se hace es acatar normas en lugar de intentar actuar del modo que más grato sea a quienes nos rodean. Por eso me hace reír la pretensión de algunos bienpensantes de que es mejor dejar que las personas se comporten según su “civilizado” criterio y no coartados por las “duras” leyes.

Sería muy bonito un mundo de personas autogestionadas (como dicen los anarquistas), pero teniendo en cuenta que nos preocupamos mucho más de nosotros mismos que de los demás (yo también lo hago), no parece quedar más remedio que imponer normas que regulen lo que se puede y lo que no se puede hacer en cada momento para evitar que andemos por ahí avasallando unos a otros haciendo lo que nos place con la única justificación de que no está prohibido.

Está claro que los gobernantes nunca legislan a gusto de todos y que, además, son tan falibles (cuando no más) que la mayoría de sus gobernados, pero alguna que otra cosa hacen bien, incluso aunque sea con fines electoralistas (¿hacen algo sin esa finalidad? Tal vez sí).

A cuenta de lo de la nueva restricción tabaquil vuelven a oírse las mismas voces que se oyeron cuando se puso en vigor la ley que prohibía fumar en los lugares de trabajo (salvo en los bares, que, hasta donde yo sé, también son lugares de trabajo para algunos). Los hosteleros se iban a arruinar, las tabaqueras iban a quebrar y, básicamente, todo iba a ser terrible. Creo que ninguno de esos augurios se ha cumplido y, en cambio, algunos empezamos a trabajar en un entorno mucho más agradable y sin necesidad de echar la ropa a lavar cada día (eso también contribuye a la famosa “sostenibilidad” que tanto gusta a casi todo el mundo, incluidos muchos fumadores) para quitarle la peste tabaquil.

Sin duda hay muchas cosas más importantes que hacer que restringir aún más los espacios para fumar pero, en vista de que otras cosas no saben hacer nuestros líderes, bienvenida sea ésta.

Una vez más tengo que lanzar un vítor a ZP y a su ministra de Sanidad:

¡VIVA ZP!
¡VIVA TRINI!

domingo, 6 de diciembre de 2009

Un año más para la constitución

En este frío domingo de diciembre, cómodamente sentado frente a mi ordenador, me dispongo a decir unas cuantas bobadas sobre nuestra carta magna. No me apetece escribir con mayúsculas los distintos sustantivos y adjetivos con los que nos referimos a nuestra ley fundamental porque estoy harto de tanta reverencia para hablar de un texto confeccionado por siete personas que, hasta donde yo sé, no eran dioses (aunque algún iluminado sí que podría haber entre ellos).

No diré que me parezca mal la contitución, pero tampoco me atrevo a decir que me parezca bien ¿Y sabéis por qué? Pues porque nunca la he leído con detenimiento ni, por supuesto, con gusto (prefiero una novela a esos rollos legales). Recuerdo que allá por el año 1978, cuando se sometió a referéndum la aprobación de esta ley fundamental, se repartieron montones de cuadernillos con el sacrosanto texto constitucional. En mi casa había no menos de diez de estos libretos, así que no era raro encontrar alguno de ellos en el “cuarto de pensar” y, mientras ponía mi “huevo” diario, me entretenía leyéndolo (leer la composición del porcentaje de tensioactivos aniónicos del tambor de Colón ya no tenía interés).

En los primeros años de vigencia de la constitución, cuando el día seis de diciembre no era festivo (¡qué poco sensibles éramos!), en el colegio o instituto a algún profesor le tocaba dedicar su clase a glosar las maravillas constitucionales en lugar de explicar la lección de física, historia o matemáticas que le correspondía habitualmente. Era otra manera, tan ineficaz como otras, de intentar que conociésemos nuestra carta magna.

La verdad es que se intentó con ahínco darnos a conocer la constitución, pero me temo que, globalmente, la cosa no fraguó. Pretender que leamos y comprendamos nuestra constitución es casi tan difícil como intentar que los usuarios del Windows lean y comprendan algún manual que explique los entresijos de tan famoso sistema operativo.

Está muy bien tener un marco legal que nos permita vivir en paz y libertad (dos cosas muy relativas, pero que, si nos comparamos con otros países, ciertamente las tenemos en abundancia en España), pero de tener ese marco a pretender que los que nos regimos por él lo conozcamos, va un trecho largo.

Se dice con frecuencia eso de “la Constitución que todos nos hemos dado” (perdonadme por no poner “todos y todas”, pero ya sabéis que mis raíces están insertas en la caverna y me cuesta desligarme de ellas), y cada vez que lo oigo pienso que allá por el 78 la gran mayoría de los que ahora tenemos derecho al voto no lo teníamos entonces, así que difícilmente nos dimos esa constitución. No digo que yo quiera cambiarla, pero me parece una bobada seguir insistiendo en esa tontería de que todos nos la hemos dado.

¿Por qué la política tiene que estar siempre tan llena de dichos estúpidos? Peor aún ¿Por qué aceptamos con tanta soltura las tonterías que se dicen desde los púlpitos políticos?

La gente no conoce su constitución, ni la conocerá. Siendo esto tan evidente ¿Por qué se hacen encuestas para ver si a la gente le parece bien o si le gustaría que fuese modificada? ¿Qué opinión puede tener alguien sobre algo que apenas conoce? ¿Qué interés pueden tener esos actos de lectura de la constitución, que no sea el de aprovechar para decir alguna cosa simpática y salir en la tele después? ¿Qué emoción puede sentirse por visitar el congreso de los diputados o el senado (tampoco uso mayúsculas para nombrar esas instituciones) en las jornadas de puertas abiertas?

Al final me he liado a hacer preguntas ajenas a la constitución, pero así tenéis más cosas a las que responder cuando hagáis vuestra aportación a este, vuestro blog.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La maldición del "reworking"

Esta mañana mi compañera Jenny (la protagonista de la aventura del enano gruñón) y yo hemos protagonizado una escena del más puro paripé profesional.

La cosa consistía en que Jenny tenía que revisar unos documentos y diagramas creados por mi mano maestra. La revisión serviría para detectar los fallos que pudiese haber (mínimos, por supuesto).

Con esta nueva tarea de revisión por parte de alguien ajeno al proyecto, se trata de evitar algo que han decidido llamar “reworking”, que no es más que eso que se suele hacer para refinar las cosas: Primero se diseña algo, luego se construye, más tarde se prueba y, si se detecta algún error o algo que puede mejorarse, se rediseña y se reconstruye. Y así tantas veces como se necesite hasta conseguir algo decente o que se canse el pobre diablo que lleva esperando meses a que se le entregue un “deliverable” (las palabras inglesas se usan mucho cuando se hace el paripé).

Al proscribir el “reworking” se pretende que lo que se diseña sea perfecto y no requiera modificación alguna. Obviamente esta tontería sólo puede habérsele ocurrido a alguien que en su vida a hecho algo más complejo que la “o” con un canuto.

Si Jenny hubiese revisado en soledad lo que yo he creado, habría podido detectar errores gramaticales o algún fallo garrafal en las cosas más técnicas, pero le habría sido complicado (como me habría pasado a mí en similar situación) detectar problemas menos superficiales a no ser que volviese a hacer el trabajo que ya hice yo (leer los requisitos y pensar cómo llevar a cabo la solución).

Tras comentar la memez impuesta, mi admirada compañera y yo hemos decidido ejecutarla pero, eso sí, con ciertas variaciones que expongo a continuación:

1-Yo explicaría a Jenny lo que había hecho en lugar de dejarla sola ante tal marabunta de soporíferos documentos.
2-Jenny atendería con interés a mis sabias explicaciones y diría que todo está muy bien y que es muy bonito.
3-El proceso explicativo se aderezaría con continuos comentarios hilarantes y con cotilleos variados.

Con este plan alternativo hemos conseguido culminar con éxito y risas la revisión de mi profesional trabajo y, además, hemos detectado tres erratillas (poca cosa, ya sabéis que casi nunca yerro).

Tan bien ha salido la cosa que he nombrado a Jenny Supervisora General del Departamento Anti-Reworking. Ahora sólo falta hacerle una placa para que la exhiba con orgullo en su mesa y conseguir que se oficialicen los tres puntos extra que hemos añadido a la necia tarea de supervisión.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El "caminito"

Tras casi un mes sin deleitaros con mi pedante prosa, me reincorporo a mis tareas de redactor jefe de Libertad Diodenal para ejercitar mis dedos que, por falta de ejercicio, ya están echando michelines.

Comenzaré contando algo que me ha dicho una simpática compañera de trabajo esta mañana mientras hablábamos de los hábitos humanos en el retrete. Ella me ha contado, con cierta desazón, que no entiende por qué razón algunas mujeres (ella hablaba de los retretes femeninos, claro) tienen la manía de dejar marcado el “caminito” por el que ha ido pasando “lo que han soltado”.Yo, en mi afán por acabar con los tabúes escatológicos, mientras me partía de risa le preguntaba si se refería a las zurrapas dejadas por falta de uso de la escobilla. Ella ha comenzado también a reírse, un tanto azorada, mientras asentía con gran hilaridad.

Esta aventura retretil me ha recordado otra acontecida en el mismo escenario (esta vez en el de los seres humanos masculinos). En aquella ocasión estaba yo aligerando mi vejiga en el urinario cuando pude oír el sonido de la cisterna del retrete contiguo vaciándose. Me puse alerta para saludar a quien saliera del excusado y, antes de que saliera éste, pude escuchar con total nitidez la siguiente frase en tono admirativo: ¡Vaya cagada!

La risa se apoderó de mí pero tuve que aguantarla para evitar que el cagón, que estaba a punto de hacer su aparición estelar en el recinto común de los servicios, se sintiese azorado por mi presencia. ¡Qué gran personaje!

Las dos sandeces que acabo de referir indican que en nuestra avanzada sociedad aún existen excesivos tabúes a la hora de expresarnos acerca de la caca y sus derivados. Estamos acostumbrados a ver cómo se montan talleres en los que se alecciona a los alumnos en las artes sexuales y en el uso de todo tipo de aparatejos para introducir por los orificios corporales o en los que introducir aquello que sobresale de nosotros, así que ¿por qué no montar talleres de educación escatológica?

¿Acaso sabe todo el mundo cuál es el modo más eficaz de limpiarse la entrenalga tras una deposición de textura pegajosa? ¿Se conoce el modo de optimizar el uso del papel higiénico (esto podría salvar miles de hectáreas de bosques amazónicos)?

Es necesario instruir a los ciudadanos y ciudadanas en las normas básicas para utilizar los váteres públicos. Alguien debería contar a nuestros adolescentes que no está bien montar “museos del moco” tras las puertas de las cabinas retretiles y que tampoco es de recibo dejar a la vista “el caminito” de nuestras heces porque las del siguiente ya saben la ruta que tienen que tomar sin necesidad de que les den pistas.

Cambiando drásticamente de tema, contaré que esta semana parece que hemos tenido un cartero en pruebas. Sólo eso puede explicar que el martes hubiera algo así como nueve cartas (en un bloque de diez viviendas) de portales con números totalmente diferentes al nuestro repartidas entre nuestros buzones. Las cartas fueron pinchadas en el corcho del portal para que el atontado cartero se diese cuenta de su error y lo corrigiese.

Lo de las cartas pinchadas en el corcho viene a cuento porque al día siguiente las cartas ya no estaban (el cartero debió llevárselas), pero en su lugar había un par de bragas de color carne situadas en el mismo lugar que el día anterior ocuparon las cartas y atravesadas por la misma chincheta (estaban limpias y sin rastros de frenazos). Supongo que la ventolera de estos días hizo volar las prendas íntimas sobre la cabeza de algún vecino y éste, intentando ser solidario con la dueña, las puso en el lugar más visible que pudo. De paso consiguió hacerme reír un rato.

domingo, 18 de octubre de 2009

Sobre la manifestación antiabortista

Ayer tuvo lugar una manifestación popular en contra de la nueva ley del aborto que el actual gobierno quiere sacar adelante. Como ocurre casi siempre que se manifiestan un buen montón de personas, hay quienes cuentan muy rápido (yo nunca he tenido esa habilidad) y dicen que se han congregado más de un millón de personas, es más, antes de que la manifestación tenga lugar ya predicen que se esperan más de un millón de personas ¿Acaso contratan a los asistentes? ¿O es que hacen algún estudio previo de viabilidad de la manifa? Esto podría explicar la cantidad de dinero que se gasta para organizar eventos de este tipo.

En el Manifestómetro, un blog que, como todos, por mucho que pretendan lo contrario, es altamente tendencioso pero, a pesar de ello, creo que hacen un trabajo correcto y, por lo menos, explican cómo hacen los cálculos (no como otros), han calculado el área de la zona de la congregación y salía un área de 48.530 metros cuadrados. En ese área, si la gente hubiese estado bien apretadita (sin poderse mover), habrían cabido únicamente unos doscientos mil manifestantes. Podemos duplicar o triplicar el área y aún no saldrían los casi dos millones de personas que con tanta ligereza pregonan algunos. Por si sirve de algo, en el Santiago Bernabéu caben únicamente 110.000 personas (con gradas situadas unas sobre otras). Harían falta más de diez estadios como ese para albergar a la multitud que pretenden que hubo en las calles de Madrid.

A mí me importa un pito que fuesen cien mil o dos millones, sé que fue mucha gente y que es probable que la mayoría de ellos fuesen con su mejor intención para defender algo en lo que creen: que la vida del no nacido es tan respetable como cualquier otra.

Esa idea yo también la defiendo porque creo en ella, por eso me repatea que haya unos cuantos cretinos que se empeñen en jugar al “nosotros somos más y por eso tenemos razón” en lugar de al “seamos los que seamos, estas son nuestras razones y creemos en ellas”.

Cuando se recurre a sacar a la gente a la calle en masa, por muy encomiable que sea lo que se defiende, a mí me parece que se pierde algo de credibilidad. Y si se manipulan las cifras para hacer creer que se ha conseguido sacar de casa a más de los que realmente han salido, la cosa toma un cariz un tanto despreciable.

Lo importante debería ser lo que se defiende y no cuántos lo defienden, pero nos han acostumbrado a que la mayoría tiene la razón y ahora todos nos empeñamos en demostrar que somos mayoría en lugar de intentar explicar por qué creemos que tenemos razón.

A esta manifestación han acudido a título particular algunos altos cargos del PP. Partido que gobernó durante unos cuantos años en los que, si no recuerdo mal, estaba vigente la actual ley y, si sigue sin fallarme la memoria, hubo unos cuantos millares de abortos. No recuerdo que hubiese manifestaciones tan multitudinarias y con tanto eco mediático como las de estos tiempos de gobierno socialista. ¿Acaso los abortos con Aznar no eran asesinatos?

Este tipo de cosas son las que indican con bastante claridad cómo nuestros líderes políticos y mediáticos (no tengo claro quiénes mandan más) nos toman el pelo con una facilidad impresionante. Nos sacan a la calle cuando quieren y nosotros les hacemos el juego con alegría. Ahora toca desestabilizar el ya de por sí tambaleante gobierno de ZP, así que sacamos a la gente a la calle para ver cómo reaccionan esos gobernantes que tanto pregonaron estar cerca del pueblo cuando éste sale a la calle a expresarse. Sé que esta manifestación no la ha convocado el PP, pero sí hay unos cuantos medios de comunicación interesados en que el PSOE deje de gobernar (en eso estoy con ellos) y eso le viene muy bien al PP.

La gente salió en masa a la calle en contra de la guerra de Irak (también se hablaba de millones para cada “manifa” que se montaba) y ahora no sale ni el “tato” para decir algo en contra de la de Afganistán. Con el aborto, ocurre lo mismo pero a la inversa: Nadie decía ni pío (o piaban muy bajito) en época de Azanar y ahora toca gritar alto.

Somos tontos, muy tontos. Algunos muy bien intencionados, pero igualmente tontos. Nos utilizan y nos dejamos utilizar. Sólo nos atrevemos a defender ciertas ideas cuando sabemos que va a haber “millones” de personas junto a nosotros defendiéndolas, pero cuando surge un debate entre amigos se nos come la lengua el gato y, en general, no somos capaces de justificar ninguno de esos “valores” de los que presumimos cuando estamos dando botes en medio de una “manifa” cualquiera.

domingo, 4 de octubre de 2009

El paripé de las olimpiadas

Se acabó el “sueño” de Madrid 2016 que con tanto esfuerzo y dinero de los contribuyentes se había gestado. A mí particularmente me importa un pito que no se celebren las olimpiadas en la capital del Reino de España, pero he podido constatar que hay mucha gente que estaba verdaderamente ilusionada con este tema.

Reconoceré que el viernes, de tanto bombo que se le ha dado a la cosa y gracias la parafernalia de la que se rodea la elección de la ciudad organizadora los juegos olímpicos, hasta yo llegué a desear que se los diesen a Madrid.

Nunca he podido entender qué tiene el deporte de élite (el deporte espectáculo) para atraer a tanta y tanta gente y, sobre todo, a personas que no son capaces de mover un dedo para hacer un poco de ejercicio. Pero la realidad es que a la mayoría de la gente le “mola mazo” ver cómo otros hacen deporte. El fútbol es el rey, sin duda, pero durante las olimpiadas hay gente que se interesa por cosas tan poco populares como la esgrima o el lanzamiento de disco, por poner dos ejemplos.

Toda la tabarra que nos han dado con lo de las olimpiadas me sirve para poner de manifiesto una vez más que el paripé rige nuestro mundo (es que aún hay gente que no se ha dado cuenta de ello). Los miembros del COI, que no sé qué méritos tienen para serlo ni conozco los mecanismos por los que han llegado allí, me parecen un grupo de personas que se lo pasan pipa viajando por el mundo para ser agasajados desmesuradamente por los pobres diablos que pretenden ser elegidos para gastar un dineral en organizar unas olimpiadas.

Cuando el COI viaja a las distintas sedes potenciales, los anfitriones les enseñan lo bueno y ocultan lo malo de sus ciudades (primer detalle de paripé).

Los señores del COI sonríen y dicen cosas bonitas a sus anfitriones para que se queden contentos y, a poder ser, les traten tan bien, o mejor, durante la visita que hagan en la siguiente ronda. A estas alturas muchos ya saben que a esa ciudad no le van a dar su voto, pero eso no quita para que les animen a seguir gastando dinerito (más paripé).

Y llega la votación final. La presentación de las candidaturas podría hacerse por vídeo conferencia o podría grabarse en un vídeo y enviarse a esa panda de vividores del COI para evitar gastar un dineral moviendo a las distintas delegaciones y sus decenas de agregados, pero por alguna razón, a pesar de los muchos consejos que nos dan nuestros dirigentes para no contaminar y ahorrar, a ellos no les importa nada fletar unos cuantos aviones para ir a hacer el bobo a Copenhague. Seguro que generaron mucha más contaminación que todas las bolsas que Carrefour ha dejado de repartir en este último mes, pero como ellos son los que mandan, su contaminación no cuenta. Como atenuante diremos que las plazas hoteleras que ocuparon sirvieron para generar riqueza en Dinamarca a costa de empobrecer un poco más a sus respectivos países.

Lo único bueno, según dicen, de todo esto es que Madrid es ahora más conocida mundialmente. Seguramente vendrán más turistas para conocer a la ciudad que quiso organizar los juegos olímpicos en dos ocasiones y no lo logró.

La pena de todo esto es que el fracaso del Madrid olímpico no radica en haber hecho un plan malo sino en que la decisión la toma el COI, esa pandilla de simpáticos personajes que ganan un dineral por viajar de acá para allá gratis y por pulsar un botón una vez cada cuatro años.

¡VIVA EL PARIPÉ!

sábado, 26 de septiembre de 2009

La familia ZP

Nuevamente una noticia de lo más tonto ha conseguido que media España (o más) esté hablando de lo mismo e intercambiando correos electrónicos con las fotos, originales y con otras simpáticamente retocadas, de la familia presidencial con el presidente Obama y su esposa. No pongo la foto para evitar problemas legales (ya sabéis que mi blog es mundialmente conocido) y porque todo el mundo la ha visto un montón de veces.

¡Qué grandiosa foto! Tengo que decir que cuando la vi por primera vez, como comencé el visionado por la parte superior, lo único que me llamó la atención fue la oronda figura de una de las chicas. Como nunca había visto a las hijas de ZP, hice eso que solemos hacer cuando ignoramos algo: extrapolar la información que tenemos para inventarnos la que desconocemos. Siguiendo ese método había idealizado a las niñas del presidente como un par de adolescentes adorables y estilizadas (igualito que sus papás), por lo que me sorprendió un poco el sobrepeso de una de ellas.

Seguí bajando para ver la imagen completa y me llevé otra sorpresa, esta vez cargada de hilaridad, al ver las botazas que llevaba una de las protagonistas de este “escándalo”. En ese momento me di cuenta de que ambas chavalas iban vestidas con estilo gótico, muy discreto, eso sí, porque no llevaban un maquillaje excesivo ni los pelos llenos de laca para modelarlos de modos inverosímiles y aterradores.

Supongo que habrá quienes hayan sentido vergüenza por el atuendo que decidieron llevar las dos chicas para encontrarse con el señor Obama y su esposa, pero yo, tras meditar un rato (mientras deponía, claro está), llegué a la conclusión de que esto no es más que un detalle que nos habla de que ZP es una persona realmente tolerante con las minorías. No creo que él sea gótico (si alguien tiene datos que avalen lo contrario, por favor, que los saque a la luz), pero acepta que sus hijas lleven el disfraz que les plazca. Además deduzco que nuestro presidente, aunque a veces parece que tome a Obama por un ser de una dimensión superior (este sentimiento lo comparten muchos necios en el mundo), realmente sabe que es humano y que no pasa nada porque sus hijas se fotografíen con él vestidas de vampiresas.

Quien más, quien menos, casi todos hemos pasado por etapas de necedad aguda en nuestra infancia (yo, con mi larga edad, aún no he dejado de acusar la estupidez de aquella remota época de mi vida). No sé si vestir de modo gótico es una necedad mayor que la de llevar corbata o pantalones sujetos a media nalga, pero sí sé que es un estilo minoritario y que por eso nos sorprende y nos parece fuera de lugar a los que no nos gusta pero, si pensamos un poco más las cosas, nos daremos cuenta de que pintarse los labios de rojo o de morado, hacerse la permanente o descolocar los pelos de modos extraños, son cosas tan tontas o tan respetables las unas como las otras, así que, aunque la moda gótica me parezca horrible, desde esta tribuna que sólo leen tres o cuatro personas, lanzaré unos vítores a la familia Zapatero por haber sido capaces de presentarse ante el “todopoderoso” Obama mostrando a sus hijas tal como son (un poco lelas tal vez, pero no más que el resto de la humanidad, yo incluido).

¡VIVAN LAS NIÑAS DE ZP!
¡VIVAN NUESTRO PRESIDENTE Y SU ESPOSA!
¡VIVAN MICHELLE Y BARAK OBAMA!

sábado, 5 de septiembre de 2009

Hablemos de las bolsas

Para tener alguna novedad entre las noticias relativas a la gripe A, la vuelta al cole, la crisis o calor veraniego, ahora se habla de esa decisión de Carrefour de no dar bolsas gratis a sus clientes. Es una iniciativa “verde”, ecológica, marcada por el compromiso de los directivos de la gran cadena comercial con el medio ambiente (por si alguien no lo ha notado, esto lo he dicho con “rintintín”).

Es altamente probable que si se reparten menos bolsas en el mundo, habrá menos de ellas tiradas por cualquier parte, pero me temo que la relación no será tan directa como nos cuentan. La gente guarra seguirá siendo guarra y, aunque las bolsas sean de pago, las seguirán tirando allá donde ya no las necesiten. En cambio, a la gente que, como yo y como muchas otras personas que conozco, siempre ha utilizado las bolsas del Ahorramás, Carrefour, Alcampo, etc. Para almacenar la basura, cuando todos los establecimientos sigan la estela de Carrefour (espero que Ahorramás no lo haga) tendremos que comprar bolsas para los menesteres basuriles en lugar de utilizar las que nos regalan nuestros establecimientos favoritos para hacerles publicidad.

En casa utilizo cuatro bolsas para almacenar los distintos tipos de basura, así que las que van llegando llenas de viandas o de cualquier otra cosa, son guardadas en una caja (debidamente dobladas) para ir siendo utilizadas cuando toque. Es cierto que en ocasiones tengo más bolsas de las que necesito y, sin más miramientos, las deposito en el lugar destinado a envases, pero supongo que eso no hace ningún mal al planeta porque, según nos dicen, esos detritus son reciclados.

Oí decir a alguien que tocamos a unas 250 bolsas por habitante al año y que eso era una salvajada, y yo, haciendo complejos cálculos, me dije que con eso casi no da para tirar la basura de cada día (el año tiene 365 días, por si hay alguien que no lo sabía). Es cierto que algunos no llenamos una bolsa diaria de basura, pero, entre unas cosas y otras, fácilmente se utilizan tres o cuatro a la semana.

No tengo claro si esta medida será muy beneficiosa para el medio ambiente o si sólo lo será ligeramente, pero lo que parece claro es que Carrefour se va a ahorrar un montón de dinero y, además, gracias a esto, está consiguiendo ahora un montón de publicidad gratuita y el apoyo de ese grupo tan poderoso que es el de los ecologistas.

Desde esta tribuna diodenal abogo por seguir recibiendo bolsas de modo gratuito (lo de que sean gratis es un decir, sin duda incrementan los precios de modo apropiado para que ese “regalo” no sea gravoso a la empresa) al hacer la compra.

¡VIVAN LAS BOLSAS DE PLÁSTICO GRATUITAS!
¡ABAJO LA GENTUZA QUE LAS TIRA EN CUALQUIER PARTE!

domingo, 30 de agosto de 2009

Fin de semana luctuoso

Este fin de semana he estado de entierro y, como hace mucho que no os cuento nada, he decidido ponerme frente al teclado para ver si puedo sacar algo de interés de estas luctuosas aventuras.

Murió una tía de mi padre que ya tenía un buen lote de años y llevaba un tiempo bastante pachucha, así que no ha sido nada que nos haya pillado por sorpresa ni que haya causado conmoción. A lo mejor os parezco un malvado por decir eso, pero yo diría que cuando alguien muere de viejo tras una larga temporada de deterioro, el impacto emocional es bastante escaso, por lo menos en una persona de corazón pétreo como el mío.

Nuestra tía falleció el viernes y el entierro fue el sábado. Salimos de Madrid con tiempo suficiente para llegar el mismo sábado al entierro que tuvo lugar en un pueblo albaceteño. Allí nos encontramos con primos, tíos y parientes de todo tipo a los que, por no tratar casi nunca, yo apenas conocía y que, contraviniendo las instrucciones de la ministra de sanidad, besamos o estrechamos sus manos con prodigalidad. En menos de diez minutos comuniqué mi nombre y mi procedencia (tenía que decir que soy hijo “del José” para que me identificasen) a no menos de veinte personas que, con gran cortesía y simpatía, hicieron lo propio conmigo, a pesar de lo cual no pude enterarme del parentesco que teníamos.

También volví a ver a dos primos y dos primas a los que hacía años que no veía pero con los que he tenido algún trato. Con ellos la cosa fue más fluida y menos “paripeística”, incluso tengo que decir que fue muy agradable el reencuentro.

Antes del entierro tuvo lugar la misa de “corpore insepulto” en la que la familia más cercana a la fenecida se situó, como es habitual en estos ritos, en la primera fila. Finalizada la misa se formó la habitual cola de personas que pasaban a expresar sus condolencias a los familiares de la primera fila (nuevamente se obviaron los consejos de prevención de la gripe A). Yo, que ya había saludado a los familiares antes de la misa, me hice el sueco y no me acoplé a tan larga fila (parecía que en cualquier momento se iban a arrancar a bailar la yenka).

Finalizada la misa, el féretro volvió a ser introducido en el coche fúnebre con las habituales coronas de flores (que valen un riñón y no sirven para nada) y nos fuimos al cementerio en comitiva. Allí se introdujo la caja en el nicho correspondiente y, mientras un simpático personaje tabicaba el receptáculo, unos miraban y otros andábamos charlando para ponernos al día después de tantos años sin vernos.

Todo tocó a su fin y volvimos a enredarnos en besos, estrechamientos de manos y abrazos para despedirnos de todas esas personas a las que habíamos saludado hace unas horas.

El maltrecho cuerpo de nuestra tía descansaba en paz y el resto de los mortales que aún seguimos danto el tostón por este mundo nos fuimos con viento fresco, cada mochuelo a su olivo.

Siempre que asisto a algún entierro o funeral me doy cuenta de lo prestos que acudimos a este tipo de eventos y del montaje que se puede llevar a cabo en unas pocas horas. También veo la cantidad de sandeces que hacemos para agasajar al cadáver de alguien a quien en vida hicimos poco o ningún caso. No diré que todo el mundo que acude a un velatorio, funeral o entierro lo haga por aparentar o por cumplir con la familia o los amigos, pero sí creo que un gran porcentaje de los que vamos lo hacemos para evitar suspicacias y malos rollos familiares, sin que esto implique que no tuviésemos un mínimo de respeto y cariño por la persona fenecida (a pesar de las escasas o nulas muestras que le dimos de ello durante su vida).

Supongo que no estaría de más que las cosas cambiasen un poco para hacer menos caso a los cadáveres y un poco más a los que aún tienen vida, pero tengo que reconocer que eso supone un esfuerzo exagerado porque, después de todo, al cadáver sólo hay que dedicarle unas pocas horas (bastante pesadas, eso sí), pero un vivo puede requerir de una vida entera de atenciones, y eso es bastante duro (o eso me parece a mí).

lunes, 17 de agosto de 2009

Mear al ducharse es bueno para el planeta


Han pasado unos cuantos años, dos o tres, desde que en ese gran programa que es Gran Hermano, se suscitase un apasionante debate sobre la conveniencia, o no, de miccionar en la ducha mientras el agua cae sobre el sujeto miccionador. Mercedes Milá confesó que ella lo hacía y, a partir de esa trascendental declaración fueron muchos los que la tildaron de gorrina y fuimos unos pocos los que pensamos que no era una práctica tan pútrida porque, después de todo, si el agua está cayendo, las deposiciones líquidas son arrastradas con total eficacia hacia el desagüe y, además, con jabón.

Hoy me han enviado el enlace al vídeo que podéis ver en la cabecera de mi gozosa aportación de hoy al debate. Es un vídeo brasileño en el que, en aras del ahorro de agua, se insta a la gente a orinar mientras se ducha (si hay ganas, claro). Con eso se ahorra el agua de la cisterna que utilizaríamos para evacuar las aguas menores del retrete en caso de hacerlo en el receptáculo con forma de taza una vez duchados o antes del remojón.

En un mundo tan lleno de gente solidaria de boquilla y en el que hay tanto cantamañanas que nos insta a comportarnos cívicamente con el medio ambiente mientras fuma un paquete de cigarros al día y utiliza un todoterreno que consume 11 litros cada 100 Km (eso cuando no utiliza un jet privado para ir a dar conferencias sobre lo mal que tratamos al planeta), en un mundo así, decía, a ver quién es el majo que ahora me llama guarro por aligerar mi vejiga mientras me ducho (no antes ni después, sino mientras).

Hala ¡Todos a mear en la ducha! ¡VIVA EL AHORRO!

lunes, 27 de julio de 2009

Playa "gayer" ibicenca



Ayer vi un trozo de el programa Ola ola de Cuatro en el que hicieron un reportaje sobre una playa gay de Ibiza. Allí podía entrar cualquiera porque, de momento, los ayuntamientos no asignan a las playas ninguna acreditación que las convierta en lugares para calvos, para homosexuales, para culonas, para perros, para niños, para gente de ojos marrones, para políticos, para lerdos o para sabios. No obstante, aquel acogedor reducto playero estaba poblado mayoritariamente por homosexuales de sexo masculino, también conocidos como gays o, según los simpáticos guionistas de “La Hora Chanante”, gayers.

Lo que más me llamó la atención de esta playa fue que, al otro lado de una empalizada de escasa altura, concebida para evitar que la arena de la playa se fuese al pinar adyacente, se veía pasear a hombres en pelota picada que oteaban entre la maleza en busca de otros con los que mantener un encuentro sexual fugaz. Al ver a uno de esos oteadores se me vino a la cabeza la imagen de un zahorí que, en lugar de varilla de avellano, utilizase su erecto miembro viril a modo de detector, pero en vez de buscar agua, nuestro zahorí sexual iría al encuentro de algún “fistro” anal en el que solazarse (con permiso de su dueño, claro).

¡VIVA LA “LIBERTAZ” “SESUAL”!
¡VIVAN LOS ZAHORÍES “SESUALES”!
¡VIVA IBIZA!

Y con esta breve intervención de hoy os insto a narrar vuestras aventuras playeras. ¿Sois de los que van a la playa con toda la familia (padres, tíos, hermanos, sobrinos, etc.), con la cocina portátil y con la tele? ¿Preferís vacacionar en grupos más reducidos? ¿Sois autistas vacacionales de los que van de viaje en solitario? ¿Preferís pasar las vacaciones en casa tranquilamente? ¿Renunciáis a vuestras vacaciones por el bien de vuestra empresa?

miércoles, 22 de julio de 2009

Atracar bancos está de moda


No sé si creerme la noticia que leo en Libertad Digital acerca del incremento de atracos a bancos por parte de primerizos inexpertos que necesitan el dinero para afrontar la escasez monetaria que les ha provocado la crisis y, en muchas ocasiones, su falta de previsión y esa manía que tienen muchos de vivir por encima de sus posibilidades.

Comentan el caso de un contratista que llegó a robar cinco bancos para intentar pagar a sus empleados. Sólo consiguió 80.000 euros en esos atracos, así que parece que sus esfuerzos no fueron muy exitosos. 80.000 euros en un atraco no estaría mal, pero en cinco parece una birria.

De momento yo no me he visto en la necesidad de tener que decidir entre robar o mendigar, pero llegado el caso supongo que me decidiría por la mendicidad o, más probablemente, por morirme de hambre y no pedir ayuda. Esto me recuerda una simpática anécdota que me ocurrió hace muchos años. Acompañé a una amiga en el Metro a su casa y cuando me disponía a comprar el billete de vuelta para regresar (creo que aún no existía el Bono-Metro), me di cuenta de que me faltaba un duro para completar el precio requerido. Yo dejé en la ventanilla todo lo que tenía y pedí el billete esperando que la taquillera no se diese cuenta de la falta de las cinco pesetas, pero mi esperanza fue vana. ¡Por supuesto que se dio cuenta! Y, además, no fue sensible a mi cara de tristeza al decirle que me había despistado y había salido de casa con un duro de menos.

Salí del suburbano pensando qué hacer. Lo de pedir un duro a alguien me pasó por la cabeza, pero me daba tanta vergüenza que pensasen que era el típico jeta que cuenta una historia triste para conseguir dinero (algo parecido a lo que hace nuestro amigo Kashuma) que decidí comenzar a trotar hacia mi casa (estaría a unos diez kilómetros) vestido con pantalones de pinzas y calzado con unos zapatos que me estaban ligeramente apretados (los pantalones tampoco andaban muy holgados).

Cuando llevaba un par de Km recorridos, el sudor me cubría las partes visibles y empapaba mis prendas íntimas y los zapatos comenzaban a hacerse notar más de lo debido, así que decidí que me armaría de valor y pediría a alguien el duro que me faltaba. Me acerqué a la estación de Metro más cercana y me dirigí a unos chavales que había allí hablando amigablemente entre sí. Les dije que necesitaba un duro para regresar a casa y que si no me creían les comprendería porque había demasiada gente contando milongas para sacarse unos cuartos. Comenzaba yo a enrollarme divagando sobre la sinvergonzonería de algunos cuando uno de los chavales, haciendo ademán de que no era necesario que siguiera con el rollo, me tendió un duro y me lo dio sonriendo. Yo se lo agradecí y me sumergí alegre en las profundidades del Metro.

Esta ha sido mi única experiencia mendicante. A la vista del botín que saqué, creo que no estoy preparado adecuadamente para vivir de la caridad ajena. Me temo que yo tendría que dedicarme al atraco de bancos ¿Alguien se anima a unirse a mí para crear una banda de ladrones?

domingo, 12 de julio de 2009

Despedida de un ¿héroe?

Hace unos días Daniel Jimeno murió corneado por un toro en las famosas fiestas de San Fermín. Un hecho así siempre es trágico, sobre todo para los familiares y amigos, pero el hecho de haber ocurrido en unos encierros tan famosos, ha hecho que todo trascienda mucho más y que se hayan sucedido las muestras de apoyo a la familia: Declaraciones de la alcaldesa de Pamplona, comunicado de la plana mayor del Atlético de Madrid (del que el fenecido era socio), luto de las peñas de Alcalá de Henares, etc.

Al ver este despliegue de actos de homenaje a Daniel Jimeno he llegado a preguntarme si realmente murió como un héroe por o si, aparte de correr delante de un toro en Pamplona, hacía alguna otra labor de importancia vital para la humanidad pero, por más que he buscado en la web, no he encontrado nada. Los múltiples homenajes y muestras de dolor y solidaridad con la familia tienen que ver exclusivamente con su afición a correr delante de los toros pamplonicas.

Supongo que la gente que homenajea a este “héroe”, también lo hará cuando un conductor temerario se estampa contra un pino o cuando un trabajador del andamio se cae por no utilizar los arneses reglamentarios. Después de todo, el corneado no era más que uno de tantos temerarios que decidió arriesgar su vida tontamente participando en ese encierro. Encierro organizado y, obviamente, autorizado por las autoridades públicas que, a pesar de todo lo que se preocupan por la salud, seguridad y bienestar de la “ciudadanía”, no se cortan un pelo a la hora de fomentar la participación de la gente en esas tradicionales y peligrosas actividades taurinas.

Me parece excelente que se extremen las normas de circulación para intentar evitar los accidentes de tráfico, es estupendo que haya normas de seguridad que intenten evitar accidentes laborales, incluso es bueno que el Ministerio de Sanidad nos indique qué hábitos alimentarios, de higiene y de salud debemos seguir para llevar una vida lo más grata posible, pero todo eso parece entrar en conflicto con este otro tipo de chorradas populares que ponen en riesgo la vida de toda esa panda de majaras que corren apelotonados delante de una manada de animales de afilados cuernos y gran tonelaje.

No vayas a más de 120 Km hora para llegar a Pamplona a presenciar el chupinazo, pero al día siguiente, corre delante de un toro para vivir en toda su plenitud la “grandeza” de las fiestas de San Fermín. Tranquilo que, si mueres atravesado por un pitón, serás aclamado como un héroe, tu nombre saldrá en todos los periódicos y tu cuerpo sin vida mostrado por todas las televisiones. Habrá luto en tu localidad natal y, si no te hacen un monumento, será porque estamos en crisis.

El que sueñe con ser héroe ya sabe cómo conseguirlo.

¡VIVA LA NECEDAD!
¡VIVA SAN FERMÍN!

domingo, 5 de julio de 2009

Un minuto de silencio por Michael Jackson

Ha comenzado Julio y no puedo permitir que este mes veraniego quede huérfano de mis divagaciones.

El mes pasado, mientras andaba por los Picos de Europa dejando rastros de mi sudor y de las suelas de mis botas por aquellos abruptos parajes, nos sorprendió una terrible noticia: Michalel Jackson había muerto. Mi compañero de fatigas y yo nos enteramos tarde de tan triste noticia. De haberlo sabido antes, nos hubiésemos detenido en nuestra ruta para dedicarle un minuto de silencio. También, a modo de homenaje, habríamos hecho la ruta del Cares caminando hacia atrás haciendo el “moon walk”, ese paso de baile que popularizó nuestro ídolo.

¡Qué grande fue Jacko (¿quién le puso ese sobrenombre?)! Fue la única persona a la que en los años noventa se le permitía llevar calcetines blancos y tocarse ostentosamente el escroto en sus actuaciones o donde le viniese en gana.

¿Quién será ahora el beneficiario de lo que se gane con las ventas que se hagan de los recopilatorios que se editen a partir de ahora ¿Su familia? ¿Diana Ross? ¿Tal vez Elizabeth Taylor?

¿Por qué se venden más discos cuando muere un cantante que cuando vive? Y lo pregunto yo que me hice fan de los Beatles cuando John Lennon fue asesinado. Supongo que la cosa tiene mucho que ver con todo lo que se habla en los medios de comunicación sobre el fenecido. La excesiva información con la que nos golpetean a diario es una excelente publicidad (gratuita). No en vano en las épocas de “alarma social” por la gripe aviar, la gripe A, la huelga de camioneros y cualquier otra cosa, la gente corre a comprar todo lo relacionado con esas alarmantes cosas (vacunas, antivirales, mascarillas, alimentos, etc.), así que cuando muere un astro de la música, también hay que correr a comprar sus discos (o a descargarlos de Internet). ¡Qué fácil es sensibilizar a las grandes masas!

Como curiosidad aquí tenéis a Jacko cantando en español.

El rey del pop ha desaparecido y nuestro amigo Kashuma ha reaparecido. Lo conté en un comentario al anterior “post”, pero lo vuelvo a decir aquí para darle al hecho la importancia que tiene. Un nuevo damnificado se hizo “amigo” de nuestro timador en La Coruña, así que el que vaya por allá de vacaciones que esté alerta. Al parecer ahora lleva una gorra negra del grupo “Epitaph” (creo que es una firma discográfica de música punk, hard-core y cosas de esas). A ver si alguien lo ve y le puede sacar una foto para dedicarle un post en exclusiva (otro más).

Y, ya para terminar, me gustaría hablar del estrés vacacional. ¿Alguno de los tres o cuatro lectores de este blog ha experimentado esa tensión que provoca la preparación de un viaje para “relajarse” durante las vacaciones? ¿Se disfrutan plenamente esos viajes o hay parte de sufrimiento y aburrimiento en ellos? ¿Se viaja por placer o por obligación? ¿Mola mazo pasarse quince o veinte días en una casita en la playa? ¿Mola más irse a algún país extranjero a estar de la ceca a la meca sin parar? ¿Alguien recuerda unas vacaciones verdaderamente gozosas?

No sé para qué hago tantas preguntas, seguro que al final las tengo que responder yo mismo porque todos estáis de vacaciones. Si así fuera, que lo paséis bien.

domingo, 21 de junio de 2009

Una película, un concierto y una carrera

Acabo de ver una película que me ha gustado: The reader. Dura dos horas y seguro que a mucha gente le parecerá un tostón, pero ya sabéis que mi gusto es un tanto paleto (según el juicio de otros). Como no sé lo que voy a contar de la película, pondré esa sandez de ¡ATENCIÓN, SPOILER! para que gente como Antares no me demande por atentar contra el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a vivir sin la tensión de que nadie les reviente la trama de un “flin”.

Aparte de las escenas de “seso” entre un mozalbete y una mujer madura que sirven para mantener despierto al público para ver hasta qué punto de escabrosidad se llega, la historia subyacente de una antigua “miembra” de las SS tiene su interés. A un lerdo como yo le ha hecho pensar en el sentido que tiene juzgar hechos acaecidos hace veinte años y condenar por ellos a personas que, probablemente, ya se hayan reformado y que jamás volverían a cometer barbaridades semejantes a las de aquellos tiempos.

En la Alemania nazi supongo que serían escasos los que no estuviesen alistados en algún grupo relacionado con aquel putrefacto régimen. Era lo que había y, como pasa casi siempre con los fenómenos de masas, Vicente va donde va la gente, incluso aunque la gente vaya a lanzarse por un precipicio o, como en aquel caso, a lanzar a otros (esto último suele contar siempre con más seguidores).

No digo que haya que olvidar sistemáticamente toda tropelía cometida en el pasado, pero sí que sería deseable tener en cuenta la situación actual de los delincuentes de épocas remotas. Las personas, como todo en este mundo o, poniéndonos en plan esotérico, en esta dimensión, cambian y, en ocasiones, cambian mucho, así que no le veo sentido a meter en la cárcel a alguien que ahora no supone peligro para nadie (ya sé que esto no se puede saber nunca con certeza, pero lo contrario tampoco).

Y ahora, cambiando a un tema que no tiene absolutamente nada que ver con la película, diré que ayer pasé una grata jornada campestre en las Hoces del Duratón remando en canoa con unas cuantas personas. Eramos trece pero no íbamos todos en la misma canoa, en tal caso la canoa habría parecido el barco de Vickie el Vikingo. De esas personas conocía únicamente a dos al comenzar la jornada y, al finalizar, conocía a todos (aunque los nombres aún los confundo). Digo esto para aportar una prueba que avala mi tesis de que es más fácil llegar a conocer a la gente en situaciones campestres que en locales de “divertimento” nocturno. Lo de divertimento lo pongo entre comillas porque a mí me parecen locales de aburrimiento, pero eso son cosas mías que, como sabéis, soy muy raro.

Lo mejor de la jornada fue el regreso en el convoy en el que yo iba (tres mujeres y yo, que soy tan simpático como ellas). La dueña del coche puso un CD titulado por ella misma como “Música para cantar. Volumen I” y, a fe mía que cantamos ¡Qué grandiosa recopilación de “ésitos”! El “concierto” comenzó con Aire del grandísimo Pedro Marín (al ver lo de "Aire" estoy seguro de que Antares ha pensado en algún escape flatulento). Seguimos con Libre de Nino Bravo, La chica ye-ye de Conchita Velasco y ¡cómo no! ese grandioso tema de Camilo Blanes, Vivir así es morir de amor. Hubo muchas más canciones inmortales, pero no quiero alargarme más de lo debido.

Hasta ayer pensaba que la mejor manera de afianzar una amistad era la de compartir ventosidades, pero he descubierto que cantar grandes tonadillas musicales es un método tan bueno como ese y que, además, no apesta.

Y, ya para terminar, hoy he ido a la carrera contra el SIDA que se disputaba (este verbo queda muy profesional) en la Casa de Campo. Como no pude ir a recoger el dorsal ni el viernes ni ayer, pensaba correr en plan pirata y, en la meta, intentar birlar las vituallas con el salero que me caracteriza, pero como, a pesar de lo que se cuente por ahí, hay mucha gente simpática en el mundo, una chica que me ha visto sudoroso y con pintas de participar en el evento sin dorsal, se ha acercado a mí y me ha ofrecido el de un amigo suyo que no se había presentado (le habría dado un apretón de última hora). Semejante actitud me impele a cantar eso de:

Viva la gente, la hay donde quiera que vas.
Viva la gente, es lo que nos gusta máaaaaaaas.

El resto lo buscáis en Google, que no me apetece escribir tanto.

P.D.- He ganado a la primera mujer, y eso que sólo me he “dopado” con Nutella para desayunar.

domingo, 14 de junio de 2009

Ciclonudistas

Ayer sábado, en Madrid, se concentraron algunas personas para pedalear en pelota picada y reivindicar de ese modo que se tomen medidas para poder utilizar la bicicleta como medio de transporte habitual y, cómo no, sostenible, sin correr los riesgos que, de momento, tiene utilizar el vehículo de dos ruedas y pedales por calles con excesivo tráfico motorizado.

Yo, que soy aficionado al pedal (el de la bicicleta, no el alcohólico), creo que estas reclamaciones no tienen mucho sentido en una ciudad en la que, probablemente, la gran mayoría de la gente vive a decenas de kilómetros de sus centros de trabajo. Al que vive en Móstoles y tiene que desplazarse hasta Tres Cantos a trabajar, dudo que le sirva de mucho la creación de carriles bici en el centro de la ciudad (para el perímetro externo ya existe uno muy bonito y largo).

La bicicleta está muy bien para ir a por el periódico o a por el pan, pero para eso no creo que sea necesario crear una compleja y cara red de carriles bici entrecruzados con las aceras y las calzadas para coches. Para ir a hacer recados de poca monta uno puede ir tranquilamente por la acera (si es lo suficientemente ancha) o por el asfalto, con cuidadito, eso sí.

Ir a trabajar en bici requeriría, o bien que el lugar de trabajo esté cerca y se pueda llegar sin sudar el culo y las axilas, o bien, disponer de unas duchas en las que poder despojarse de los efluvios sobacales para no incordiar al resto de los compañeros. Estos requisitos no creo que se den para casi nadie, así que ¿para qué montar los carriles que usarán cuatro gatos?

Lo que más me ha llamado la atención de la concentración ciclonudista es el hecho de que la gente fuese a culo pelado sobre el sillín ¡Qué incomodidad! ¡Qué falta de higiene! No quiero ni pensar en la cantidad de zurrapas caguetosas que habrán quedado adheridas a esos sillines inocentes que han tenido que aguantar con estoicismo que se posasen sobre ellos esas nalgas sudorosas y esos “ojetes” pringosos. Cualquiera que tenga un mínimo de respeto por su bicicleta se abstendría de pedalear en pelotas sobre ella ¡Qué indecencia!

Y, ya que hablamos de bicicletas, ayer, mientras pedaleaba por la carretera que va desde Soto del Real hasta Miraflores (pueblos de la sierra madrileña) subiendo por una cuesta aceptablemente empinada, vi con admiración como una mujer con un culo de no menos de medio metro de diámetro (el cometa Halley es una mota de polvo comparada con semejante pandero), se esforzaba para llegar a la cima. Le oí lanzándose a sí misma gritos de ánimo para sacar las fuerzas necesarias para culminar su gesta ¡Qué gran mujer!

Sirva esta aportación para mostrar mi admiración por tan dura mujer y mi poco afecto por quienes se sientan con el culo al aire sobre una bicicleta.

jueves, 11 de junio de 2009

Silente

Ya ha transcurrido casi medio mes de junio y mi blog sigue sin actualizarse ¡Esto es vergonzoso! Necesitaré a alguien que apoye la causa de Libertad Diodenal escribiendo cosas para mantener la atención de los pocos lectores que le quedan a este blog ¿Alguien se presta voluntario?

Ha habido elecciones europeas, Leire Pajín nos ha recordado el acontecimiento de importancia planetaria que se nos avecina, yo me he convertido en progresista, el calor ya está aquí, las piscinas están abiertas…

¡Y con tantas cosas como han ocurrido y están ocurriendo, yo he permanecido silente! Creo que tendré que ir al médico para que me trate de esta sequía creativa de la que estoy siendo víctima. Cuando experimento en mis propias carnes la falta de imaginación para escribir, comprendo la razón por la que los medios de comunicación, cuando pillan un tema, tratan de exprimirlo al máximo hasta que encuentran otro.

¿Qué ha sido de la gripe A? ¿Y del caso Gürtel? ¿Se ha desentrañado el lío de la empresa de la hija de Chaves? ¿Cuál es el estado anímico de Toñi Salazar tras su ruptura sentimental?

Todas son noticias con las que nos han dado el tostón durante muchas semanas pero, un día, de repente, dejan de hablar de ellas y comienzan con otras como las fiestas de Berlusconi, el accidente del avión de Air France, las reacciones de nuestros egregios políticos a los resultados electorales, etc.

La noticia más interesante que acabo de leer es que el PP pretende reforzar el estudio del bable en las escuelas asturianas. ¡Menos mal que me he vuelto progresista y he votado a UPyD! La sandez sigue imperando entre nuestros partidos mayoritarios (no descarto que UPyD se vuelva un partido de necios cuando consigan más notoriedad).

¿Para cuando la defensa de la jerga SMS? ¿Alguien se ha planteado reivindicar la lengua macarroide como un idioma digno de ser estudiado en las escuelas? ¿Por qué razón hay tanto empeño en construir una Europa grande y unida y, por otro lado, tanta gente convencida de la necesidad de levantar barreras idiomáticas o del tipo que sea entre los ciudadanos de esta gran cosa rara que es Europa? ¿Somos tontos? La respuesta es obvia, así que no la escribiré.

Confío en que los comentaristas habituales animen el debate para que los seguidores más críticos de Libertad Diodenal puedan entretenerse un rato y seguir dándonos un voto de confianza.

domingo, 24 de mayo de 2009

Peligros de la marginalidad

Acabo de leer en Libertad Digital (no tiene nada que ver con política, así que también lo podéis leer los progresistas) que han encontrado a un tipo que llevaba en medio de los Pirineos cinco días con el peroné roto, bebiendo agua de un riachuelo que tenía cerca y alimentándose con unas galletas que llevaba en la mochila (el hombre no podía moverse). Nadie lo había echado de menos durante cinco días y, por esa razón, no había nadie buscándolo. Era, claramente, un ser marginal y autista (casi como yo). Menos mal que otros excursionistas oyeron sus gritos de socorro en la lejanía, dieron la alarma y la “Meretérita” acabó encontrándolo sano y salvo. Bueno, realmente no estaba sano, pero sí vivo.

Yo soy un gran defensor de la marginalidad, pero con casos como este me doy cuenta de que esa situación puede no ser la mejor en algunas situaciones como la del excursionista o, sin ir más lejos, la de cualquier persona que viva sola y le dé un jamacuco en casita. Si el solitario en cuestión no acostumbra a llamar con regularidad a alguien para dar novedades de su estado, es altamente probable que nadie asuma como extraña la falta de noticias.

Es cierto que si uno tiene trabajo, en su centro laboral seguro que se dan cuenta de la ausencia y, si el autismo de la persona no es excesivo, tal vez algún compañero tenga su teléfono. De todos modos, si las llamadas no son respondidas, alguien puede suponer que el trabajador se ha dado a la fuga sin avisar y al cabo de un tiempo sin noticias se podrá rescindir el contrato sin contemplaciones mientras el pobre diablo yace moribundo en el frío suelo de su solitario hogar.

Recuerdo que un buen amigo (firmaba como “Jet” en algunas de sus intervenciones en este blog) iba cada tarde, a eso de las 16:00, a deponer al servicio de nuestro centro de trabajo y, en cierta ocasión, tras la gloriosa “puesta”, al ir a abrir la puerta, se dio cuenta de que estaba atrancada. De no ser porque llevaba el teléfono (siempre está bien entretenerse jugando con el móvil mientras uno evacúa) y porque Antares y yo siempre estábamos al tanto de las idas y venidas de nuestros compañeros al retrete (tenemos espíritu detectivesco) es probable que Jet, marginal entre los marginales, hubiese permanecido atrapado en la cabina depositoria hasta que el personal de limpieza hubiese llegado para quitar las zurrapas que los usuarios suelen dejar en tan íntimos lugares.

Creo que la marginalidad ya no me gusta tanto.

Y ahora debatamos sobre las cosas buenas y malas de la marginalidad y el autismo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Andreíta ya ha hecho la comunión

Como ya sabréis todos los seguidores de Libertad Diodenal, Andreíta ya celebró su primera comunión. A pesar de los rumores previos sobre la posible ausencia de Jesulín, nuestro pintoresco torero acudió con casi toda su familia. Faltó María José Campanario, una pena, porque habría sido interesante ver cómo se ignoraban Belén y ella o, mejor aún, cómo se peleaban.

Según he leído en abc.es, Jesulín y Belén se sentaron juntos para seguir el protocolo de estas celebraciones pero ¡pasmaos! no se saludaron ni se dieron la paz ¡Qué tensión!

Yo diría que, puestos a hacer el paripé celebrando una ceremonia que, probablemente, les traiga al fresco, podrían haberlo hecho completamente y haberse estrechado la mano mientras cantaban ese bello cántico de “la paz esteeeeeé con nosooootros, la paz esteeeeeé con nosotrooooooos…”.

Esta trascendental noticia sirve para suscitar el debate sobre los rituales paripeísticos de nuestra sociedad. No digo que todas las comuniones sean un paripé, pero creo que no me equivocaré mucho si digo que muchas de ellas serán también las últimas. Comprendo que mucha gente a la que la cuestión religiosa le da lo mismo o, más bien, le produce urticaria, se avenga a celebrar estos rituales por evitar que sus hijos queden descolgados de lo que hacen sus amigos. Yo diría que en este tipo de cosas, hoy por hoy, prima más el hecho de que casi todo el mundo lo hace que el sentimiento real de que es algo que deba hacerse.

Es lo malo de que las cosas se popularicen en exceso, al final pierden su sentido (si es que alguna vez lo tuvieron) y se hacen por tradición más que por una convicción meditada. Justificar ciertas cosas con eso de que es una tradición centenaria me parece de lo más cutre aunque, eso sí, comprensible.

En el caso particular de las comuniones, dudo que los niños que reciben ese sacramento religioso sepan realmente lo que están haciendo ¡Ni siquiera lo sabemos algunos de los que somos unos carcamales…! Además me temo que las catequesis son más una especie de charletas estilo Flanders (término acuñado por mi amigo jfreyba, sacerdote y bloguero abnegado) que otra cosa. Tampoco creo que a esas edades tan tempranas se pueda comprender un discurso teológico, así que no sabría proponer una alternativa a la “flandersización” religiosa de los niños.

Y ahora hablemos de Andreíta, que para eso he escrito este tostón.

viernes, 15 de mayo de 2009

Competiciones

Esta semana que ha terminado ha estado llena de competiciones, que si el debate entre Rajoy y ZP, que si la Copa del Rey entre el F.C. Barcelona y el Athletic de Bilbao. Seguramente haya habido otras más, pero como el mundo de la competición me trae al pairo, hablaré solo de las dos chorradas que he mencionado.

Comenzaremos con el debate parlamentario. Como todos habréis supuesto, no lo vi ni lo escuché y, además, apenas he oído los comentarios de los tertulianos radiofónicos ni leído los comentarios en los periódicos, pero con esta base documental tan “amplia”, me atrevo a decir que el debate fue una basura integral y que no sirvió para otra cosa que para que unos y otros hablemos de él. Qué tontería es esto de que hablen dos personas cuando cada uno sabe de antemano que, diga lo que diga el otro, no le va a hacer ni caso. ¿Cabe mayor necedad? Es probable que sí, pero es una pregunta retórica que me apetecía hacer.

Lo más tonto de los debates es esa memez que se ha impuesto desde hace algunos años de asignar campeón a la confrontación verbal. ¿Alguien sabe quién fue el primer bobo que habló de ganadores y perdedores en estas lides parlamentarias? Lo digo porque el necio en cuestión merecería ser agasajado con un artículo en Libertad Diodenal dedicado exclusivamente a él. El caso es que se hacen encuestas y la gente, que estoy convencido de que mayoritariamente no habrá visto el soporífero debate, elige campeón con total alegría (es probable que, si me preguntasen, yo también respondiese, pero diría que el ganador es Carod Rovira o algún otro político pintoresco).

Ya he dicho suficientes cosas insulsas sobre el primer tema. Pasemos al de la Copa del Rey. El fútbol es algo que para mí tiene una importancia inversamente proporcional a la que le asigna el resto de la ciudadanía en su conjunto, es decir, que tiende a cero. Me importa tan poco que no acabo de entender el hecho de que vayan más de cien mil personas enfervorizadas a un estadio a aclamar a su equipo y, sobre todo, a pitar al otro. No le veo la diversión, pero supongo que la tendrá.

Lo de los abucheos multitudinarios a los reyes mientras sonaba el himno nacional, es algo que, sabiendo el corte nacionalistoide que tienen ambos equipos de fútbol y sus seguidores, cabía esperar. ¿Está feo? Pues a mí sí me lo parece, pero reconozco que tampoco me quita el sueño. Quien más y quien menos todos somos maleducados de vez en cuando y, si nos juntamos con diez mil más, la cosa puede llegar a extremos impresionantes. El fútbol, desde hace muchos años, es mucho más que un deporte de competición, para muchas gentes es casi lo único que da sentido a sus vidas (no creo que exagere al decir eso). Hay gente que se levanta con el Marca, toma el almuerzo charlando de fútbol y se acuesta con el Larguero (¡qué progresista soy! Siempre mencionando a la SER).

En cuanto al corte que hizo Televisión Española del fragmento de los abucheos, tengo que decir que tal vez no fue mala idea. En el fondo estas cosas, me refiero a los abucheos, se hacen porque la gente sabe que su acción va a tener eco mediático, pero si se encontrasen siempre con la censura de sus maleducados actos, tal vez dejarían de llevarlos a cabo. De todos modos aquí nos topamos con eso que se llama el derecho a la información y no sé qué más cosas que, probablemente, tengan también su importancia.

Hala, me callo ya.

viernes, 1 de mayo de 2009

Peticiones de los lectores

He recibido peticiones de algunos lectores de Libertad Diodenal “esigiendo” o “exgiendo” que inicie un debate sobre diversos temas de gran trascendencia.

La primera petición que atenderé es la de nuestro habitual colaborador Antares, experto en tai-chi-chuan y del karate-do, que quiere conocer los pormenores de mi participación en la última Maratón de Madrid. Como es un tema que no suscitará debate alguno, bastará decir que culminé los 42,195 Kilómetros con dignidad, atravesando la meta con elegancia en 3 horas y 29 minutos. Mis previsiones eran nefastas por el cúmulo de lesiones que me han afectado este año y que han impedido que mi poderío pedestre se mostrase en todo su esplendor, pero he de reconocer que, a pesar de las molestias de uno de mis talones, pude completar el recorrido sin el excesivo sufrimiento de otros años gracias al paso relajado que llevé durante todo el trayecto.

Otro tema sugerido por un nuevo colaborador que se hace llamar “Otro exigente”, es el de los culitos de Doña Carla Bruni y Doña Leticia Ortiz. La foto de sus esbeltas e insignes figuras subiendo por las escaleras que llevan al Palacio de la Zarzuela ha sido portada de innumerables publicaciones de esas que, cuando no saben de qué hablar, ponen a caldo a las revistas del ”corazón”. La foto no tiene más interés que el de ver la delgaducha figura de ambas mujeres, pero como son quienes son, la cosa trasciende. Supongo que si existiese una foto similar de Antares y yo mismo accediendo a una recepción con su Majestad, nadie, salvo nuestros fieles seguidores, se hubiese hecho eco de la imagen a pesar de que, tanto Antares como yo, tenemos un tipín envidiable ¡Y ya superamos la cuarentena (me refiero a la de la edad, no a la de la gripe porcina)!

No diré que no se pueda hablar de estas cosas ni que me parezca mal hacerlo, pero me repatea que tanto periodista “serio” dé pábulo a estas chorradas y luego se dedique a etiquetar a ciertos medios como basura.

Preguntaba “Otro exigente” si tan egregios culos soltarían cuescos. Supongo me lo pregunta en calidad de experto en flatulencias (mi fama es mundial en este tema), por lo que le responderé con total profesionalidad ayudándome de un sabio refrán español (retocado por mí): Pee el Rey, pee el Papa, sin peer nadie se escapa.

Siguiente tema. “Otro más” que, sin duda, es un nuevo sobrenombre que ha adoptado “Otro exigente”, solicita que hablemos de las diputadas del PP Doña Anta Pastor y Doña Celia Villalobos. Si no fuese porque acabo de leer lo que publicó hace unos días un buen amigo del clero, no sabría qué relación con la actualidad tienen ambas. Al parecer han apoyado una moción de ICV (Iniciativa por Cataluña, los Verdes, o algo así) para reprobar públicamente al Papa por algo que dijo en África sobre el uso del preservativo.

Sin entrar en debates sobre lo que dijo Benedicto XVI, diré que no aguanto este tipo sandeces que no sirven más que para que nuestros parlamentarios pierdan el tiempo un poco más de lo habitual. ¿No les vale con hacer las críticas que estimen oportunas a los discursos del Papa o de quien quieran? ¿Acaso no tienen tribunas suficientes para decir lo que les venga en gana y hacerse oír? ¿Para qué hace falta esta bobada de la reprobación? Podrían dejar de mirar pajas en ojos ajenos y reprobarse a sí mismos por tantas estupideces como hacen ellos.

¡Qué bobos son! Lo que no entiendo es por qué no participa en este blog ningún político. En este remanso de necedad se moverían como pez en el agua.

Y, finalmente, bajo el pseudónimo de “Otro más”, nuestro nuevo y activo colaborador propone que hablemos de FJL y CV. Se nota que a nuestro amigo no le mola mucho teclear (estaría cansado después de las dos aportaciones previas). Satisfaremos la última petición comentando que la inminente salida de Federico Jiménez-Losantos y César Vidal de la COPE constituirá, según creo, el comienzo de la hecatombe de esa emisora. Si echasen a César Vidal es probable que la cosa no fuese grave porque sus tertulias son bastante soporíferas y él es un gruñón sin gracia. En cambio Don Federico, que también es un gruñón, tiene mucho más salero y vivacidad.

Creo que están pensando en poner a Pablo Motos de presentador de La Mañana y a Flipi para dirigir La Linterna. Tal vez si encargasen a Don Federico y a Don César del Hormiguero, el programa tendría más gracia que actualmente.

sábado, 18 de abril de 2009

Para dirigir a la gente, camina tras ellos


Esta excelente frase, la del título, atribuida a Lao Tse la he escuchado en uno de los programas del gran Punset en el que hablaban del liderazgo. Allí se dice que, en los orígenes, los seres humanos elegían a sus líderes por su efectividad para llevar a cabo tareas como la caza, la defensa o lo que se terciara. Más tarde los que fueron encumbrados por esas habilidades, decidieron aprovecharse del poder para eternizarse en él y, ya puestos, hacerlo hereditario. De este modo comenzó a haber líderes completamente inútiles cuyo único mérito era el de ser hijos del mandatario previo.

Mucho más tarde llegó la democracia, y con ella el pueblo volvió a elegir a sus líderes. Me temo que, a pesar de ello, los que salen elegidos no siempre (por no decir nunca) son los más capacitados para la trascendental misión que tienen.

Pero no hablemos de política, que para eso ya hay montones de periodistas que se encargan de ello. Hablemos del mundo laboral ¿Quién elige a los que nos dirigen en el mundo laboral? ¿Se elige habitualmente al más capacitado de entre todos los posibles? ¿Es más habitual el enchufismo y el nepotismo?

La frase de Lao Tse es excelente, maravillosa, pero ¿a cuántos jefes conocéis vosotros que la apliquen? ¿Sabéis de alguien que se preocupe de conocer a sus subordinados y de tener medianamente claro cuáles son sus tareas y cómo las desarrollan? ¿Son suficientemente cercanos como para favorecer una comunicación sincera de sus subordinados con él o, por el contrario, se recluyen en su despacho y se limitan a dar órdenes totalmente alejadas de la realidad sin preocuparse de saber cuál es la opinión de los destinatarios de ellas?

Lo que yo veo en mi entorno es que cuanto más poder tiene una persona, más se aleja de sus subordinados. Mayor rango implica mayor aislamiento en lugar de mayor cercanía. ¿No os habéis fijado en que lo primero que hacen cuando alguien llega a cierto nivel es aislarlo en un despacho para que no tenga contacto alguno con sus compañeros de menor nivel? Lo del despacho podría ser una anécdota si el jerifalte anduviese más tiempo fuera que dentro de él, pero la realidad suele mostrar que, una vez “enlatado”, el jefe comienza a distanciarse más y más de la realidad y a olvidar todo aquello que, tal vez, pensase arreglar al encumbrarse.

Desgraciadamente constato a diario que la filosofía que se impone en el mundo laboral, a pesar de tanto hincapié que se hace en eso del trabajo en grupo y de la inteligencia emocional, no es otra cosa que potenciar la división y el distanciamiento entre jefes y subordinados y, si es posible (y suele serlo) entre los propios subordinados.

Si la jerarquía laboral fuese designada de abajo hacia arriba, tal vez las cosas podrían ser un poco más eficaces (sólo tal vez) porque quien ha trabajado codo con codo con varias personas sabe quiénes de ellos son más aptos para dirigir al grupo y qué cualidades y defectos tienen. En cambio el que elige desde la lejanía de su aislado cubículo, con alta probabilidad se guiará por criterios de afinidad con el elegido y, teniendo en cuenta el tremendo desconocimiento de la realidad que suelen tener en esos despachos de las plantas más altas de los edificios empresariales, me temo que la elección no será de lo más acertada.

P.D.- Todo lo dicho sobre los líderes no es aplicable a mi excelente jefa, persona cercana donde las haya, cordial, comprensiva y, sobre todo, colaboradora para la causa común del éxito. Cuando estoy decaído siempre me alienta cantando una bonita canción que tiene un estribillo muy pegadizo que dice: ¡Adelante!.

Espero que lea esto porque me encanta hacerle la pelota.

martes, 14 de abril de 2009

Jenny y el enano gruñón

Esta mañana nuestra querida compañera Jenny (es un nombre ficticio pero le cuadra muy bien por el arte que tiene para mascar chicle mientras trabaja) ha llegado a trabajar contrariada por un suceso que le ha acontecido en el trayecto que va desde donde ha aparcado el coche hasta el centro laboral.

Iba ella gozosa pensando en el reencuentro con sus apasionantes tareas laborales y, sobre todo, con su maravilloso grupo de compañeros marginales. Mirando a un lado y otro con alegría, dedicando sonrisas y miradas afables a cuantas personas se cruzaban en el camino. Apareció entonces un chaval ataviado con una pañoleta palestina que, además, era de muy baja estatura y con los rasgos típicos de alguien aquejado de acondroplasia (podía haber dicho que era un enano, pero a lo mejor se enfada alguien). Jenny ha posado sus adorables ojos sobre él sin la menor intención de incomodarle (es imposible incomodarse con su mirada) y cada cuál ha seguido su camino pero, cuando se habían distanciado unos metros, el extraño personaje ha comenzado el diálogo que transcribo (dándole mi toque literario particular) a continuación:

Transeúnte: ¡Eh!
Jenny: ¿Es a mí?
Transeúnte: Sí ¿Me conoces de algo?
Jenny: No
Transeúnte: ¿Entonces por qué me miras? (Con tono de enfado).

Jenny se quedó patidifusa ante tan absurda interpelación y, con la elegancia que le caracteriza, le dejó muy claro que si le miró es porque todo el mundo tiene derecho a gozar de la calidez de sus ojos, pero que jamás lo hizo con malicia ni con intención de molestar.

El irascible acondroplásico se quejó de la mirada de Jenny pero, obviamente, él también la miró a ella porque de otro modo no habría percibido el fulgor de sus ojos posándose en él. Siendo así las cosas ¿la gente con características poco comunes tiene bula para mirar a quien quiera y los demás tenemos que evitar mirarles a ellos para que no se sientan molestos?

Soy un pesado con esto (y con muchas cosas más), pero tengo que decir que a mí me encanta escuchar a algunos niños cuando, al cruzarme en su camino, dicen a sus padres a voz en grito: “Por qué ese señor no tiene pelo”. Yo me giro, me palpo la calva sobresaltado y simulo buscar mi pelo por los alrededores ¿No es eso mejor que mirar con desprecio a ese simpático y lenguaraz niño?

¡Qué cosas ocurren en la vida! ¿Qué habríais hecho vosotros en una situación semejante? ¿Acaso hay que desviar la mirada cada vez que algo o alguien poco común se presentan ante nosotros?

Si vemos a Anasagasti en medio de una ventolera con su “capó” levantado ¿Debemos mirar hacia otro lado en lugar de gozar de tan hilarante estampa?

Si nos encontramos a un tipo sin brazos y comiendo con ayuda de sus pies ¿seremos capaces de no observar con admiración tan poco habitual suceso?

Si nos cruzamos con nuestro jefe (supongamos que se llama Don Antonio) por el pasillo y lleva la bragueta bajada ¿debemos apartar la mirada inmediatamente en lugar de reírnos mientras señalamos a su “centro de masa”?

sábado, 11 de abril de 2009

Pepiño ya tiene cartera

Me gusta el nombramiento de Pepiño Blanco como Ministro de Fomento. Le he estado escuchando esta mañana en la SER (ya sabéis que estoy en proceso de conversión al progresismo) y, además de irse por peteneras para no responder a algunas preguntas que le han hecho (característica básica de un político), se ha expresado en tono conciliador y animoso. No sé si resolverá algo o no resolverá nada, pero me ha gustado ver cómo asumía con tranquilidad las críticas que se han hecho a su nombramiento a causa de su carencia de titulación universitaria. Ha dicho, no sin razón, que ser licenciado en químicas tampoco aporta nada de interés (o eso parece a primera vista) para ser un buen Ministro de Interior, en referencia a Freddy el químico, actual rector de esa cartera ministerial.

No seré yo quien defienda la capacidad gestora de una persona que se ha pasado la vida metido en política (el mismo señor Blanco ha reconocido que comenzó en el PSOE cuando aún llevaba pantalón corto), pero tampoco daré a las titulaciones superiores el excesivo valor que algunos les atribuyen. Esto lo hago por la cuenta que me trae, no en vano yo carezco de titulación por resistirme a hacer un absurdo proyecto de fin de carrera que me quitaría tiempo y no aportaría nada a mi escaso rendimiento profesional.

El señor Blanco será buen o mal gestor, ya lo veremos, no por poseer o carecer de titulación universitaria, sino por tener o no tener experiencia en esas lides. Experiencia que probablemente no tenga. No obstante hasta los más grandes en cualquier actividad, han tenido que dar sus primeros pasos hasta adquirir esa experiencia que luego les consagró como gurús en su campo, así que veremos de lo que es capaz nuestro simpático Pepiño.

Por lo dicho hasta aquí podría confundírseme con un fan de don José Blanco y con un entusiasta de los cambios de ZP en su gobierno, pero realmente no es así. Dudo que estos cambios sirvan para mucho más que para darnos un nuevo motivo de debate estéril que acalle un poco los ecos de la crisis para que los que seguimos viviendo bien (que aún somos muchos) pensemos que el Presidente sigue haciendo grandes cosas para sacar a España del agujero en el que se está metiendo.

sábado, 4 de abril de 2009

Temas de debate

Hay días en los que, mientras oigo la radio, veo la tele, charlo con mis compañeros de trabajo o medito mientras estoy sentado en el “trono”, surge algún tema y pienso: “Tengo que hablar sobre esto en el blog”. Pero como no lo haga al instante, termina olvidándoseme (qué lío de palabra).

El caso es que ahora intentaba recordar alguna de esas cosas sobre las que pretendía debatir y, claro, no me viene a la memoria ninguna, así que he utilizado esa gran herramienta que es Google para buscar algo tan sencillo como “temas de debate”, y lo primero que ha aparecido es esto:

Temas de debate para encontrar pareja con ideas compatibles ...

He pinchado en el enlace, como espero que hagáis vosotros, y ante mí ha aparecido la web encontrarse.com, que tiene pinta de ser un sitio con cierta entidad (por lo menos se ven muchas opciones diferentes en el menú de cabecera). En este excelente lugar aparece el apartado Temas de debate, en el que se lista una serie de preguntas para debatir con una potencial pareja y poder constatar si hay compatibilidad suficiente para emprender una bella relación.

Reconozco que el objetivo de estos temas de debate me trae al fresco, pero la cantidad de faltas ortográficas por centímetro cuadrado me ha llenado de estupor y he estado haciendo un rato de penitencia cuaresmal entre tanta incorrección. Los temas de debate también tienen un alto grado de necedad, por lo que tal vez vaya a este sitio de vez en cuando para inspirarme cuando no sepa de qué hablar.

Vamos a extraer algunas perlas de la larga lista de temas. Hay uno que, por su longitud, me ha llamado la atención (no corregiré los errores ortográficos para no contravenir los criterios estéticos del autor):

En USA un conductor choco contra otro auto. En el otro auto viajaba un perro y en la discusión, lo atacó. Al defenderse, tiró al perro a la autopista y lo arrolló un tercer auto. Lo condenaron a 3 años de prisión.

La verdad es que no me queda claro si el segundo coche lo conducía el perro ni quién fue arrollado, si el perro arrojado a la autopista o el que lo lanzó a ella. ¿Quién fue condenado?: ¿El conductor culpable de la colisión o el que lanzó al perro? A lo mejor condenaron al perro que, como fue arrollado, no tenía que cumplir condena y saldría más barato al erario público que condenar al lanzador.

Cuando he leído el tema de debate la primera vez, no he visto cómo se podría debatir sobre eso, pero ahora me doy cuenta de que, gracias a lo enrevesado de la redacción, la cosa puede dar mucho juego.

Vamos con otro tema:

Te gusta hacerlo...

Yo diría que aquí faltan los símbolos de interrogación y que los puntos suspensivos indican que eso que se pregunta no es otra cosa que…¡El fornicio! ¡Qué tema de debate tan original! Yo no me atrevo a tratarlo en mi blog porque fui criado en una sociedad represiva y cavernaria y guiada con mano de hierro por el Caudillo y aún me sonrojo al tratar ciertos temas.

Por último extraeré este otro tema que parece tan apasionante como amplio:

¿Qué va primero?

No me digáis que no es interesante debatir sobre esto. Aquí puede meter baza quien quiera, seguro que todos tenemos algo que decir sobre esto ¿Quién no se ha hecho esa pregunta alguna vez?

Si queréis seguir gozando con los temas de debate propuestos por encontrarse.com, no dudéis en entrar a su web con el usuario jander cuya clave también es jander (lo he creado yo para poder disfrutar de tan maravilloso espacio para el encuentro de culturas y personas y quiero compartirlo con todos vosotros para que podáis beneficiaros de tantas cosas interesantes como hay en la web.

A ver qué podéis aportar a estos temas tan interesantes.

sábado, 28 de marzo de 2009

La Hora del Planeta (¡qué bobada!)



Como sospecharéis los que me conocéis, no escribo mi artículo de hoy para apoyar esto que con tanta rimbombancia se ha llamado La Hora del Planeta. Escribo para sembrar un poco de crispación al respecto (los progresistas que leen mi blog debían de estar ya cansados de tan poca actividad polemista).

Se nos propone con gran aparato publicitario sumarnos a algo que a mí me parece una tremenda sandez a escala mundial: Apagar los aparatos eléctricos durante una hora. En la web earthhourus.org se dice lo siguiente:

El 28 de marzo, 2009 a las 8:30 pm, hora local, WWF, la organización mundial de conservación conocida en los Estados Unidos como World Wildlife Fund, le pide a individuos, empresas, gobiernos y organizaciones alrededor del mundo que apaguen sus luces durante una hora, La Hora del Planeta, para demostrar su preocupación por el cambio climático y demostrar su compromiso para encontrar soluciones. Apaga la luz. Actúa.

¿Qué es eso de mostrar nuestra preocupación por el cambio climático y demostrar nuestro compromiso para encontrar soluciones? Yo diría que lo que tendría interés no sería un absurdo apagón de una hora sino un comportamiento sensato en cuanto al uso de la energía durante todos los días del año.

Estoy convencido de que habrá millones de personas alrededor del mundo que, tal vez con su mejor intención, apaguen las luces e incluso sus marcapasos (si los tienen) para mostrar su preocupación por el medio ambiente pero, pasada la hora, volverán a tener todas las luces de casa encendidas y cogerán el coche hasta para ir al Ahorramás que tienen a cien metros de casa.

Me ponen nervioso estas manifestaciones paletas de compromiso con grandiosas causas que sólo duran una hora o cinco minutos. Pero no todo es inútil y paleto en estas iniciativas, la verdad es que tienen una utilidad innegable que no es otra que la de proporcionar a montones de programas televisivos y radiofónicos, así como a medios escritos (como este blog), un excelente tema de debate para llenar muchos minutos que, de no existir esta excusa, tendrían que ser rellenados con otros temas de menor tirón.

¿Y por qué este tema tiene tirón? Pues básicamente porque, como es algo que se hace por el bien del planeta (supuestamente), nadie puede negarse a apoyar (salvo yo, claro), por lo que hay montones de famosos y famosetes que graban su vídeo de exhortación a participar en tan trascendental actividad (aquí tenéis el de Alejandro Sanz) y, claro está, los fans de tan grandes personajes secundarán la petición de sus ídolos sin plantearse la bondad y utilidad de la misma (si Camilo Sesto me lo pidiese, yo también me uniría al apagón).

Lo único bueno que puede aportar este tipo de campañas es que, como llegan a todo el mundo (¡mira que son pesados!), a lo mejor consiguen que alguna persona que no sabe que teniendo todas las luces de casa encendidas todo el día gasta mucho (y lo paga), se dé cuenta de ello y, a partir de este fastuoso evento mundial, medite sobre su deleznable comportamiento y decida convertirse a la religión del ahorro.

sábado, 7 de marzo de 2009

El traje nuevo del emperador

Nos encanta engañarnos a nosotros mismos. Me da la impresión de que hay poca gente que sea capaz de decir la verdad de lo que piensa sobre cada cosa que se le plantea. Unas veces mentimos con la clara intención de engañar a otros, otras porque nos aterra que piensen que tenemos ideas diferentes a los demás y otras por no llevar la contraria a algún personaje al que tememos (habitualmente algún cretino que ostenta algún tipo de poder).

En el trabajo estoy cansado de ver cómo la gente, en privado, reconoce la inutilidad de montones de cosas que algún “listo” ha decidido que debemos hacer para “mejorar la calidad de nuestro trabajo” pero, cuando están frente a la persona que debería saber la verdad sobre la pérdida de tiempo y dinero que conllevan tan absurdas prácticas, nadie se atreve a abrir el pico. O callan o mienten cuando el gran líder pregunta sobre la eficacia de tan nefasta normativa: “Todo es perfecto, Don Antonio. Vamos por el buen camino”.

Comprendo que hay ciertos personajes cuyo carácter odioso y prepotente incita a sus súbditos a procurar no contrariarlos, pero lo que no entiendo es que haya tanta gente que, además de ocultar la realidad a sus jefes, se empeñe en intentar convencer a sus compañeros y subordinados de la veracidad de aquello que saben a ciencia cierta que es falso.

Luego va uno (ese soy yo) con su mejor intención y su mayor cabreo a explicar a todo el que se pone a tiro cuán absurdas son ciertas cosas y por qué lo son, y la respuesta más habitual que le dan (probablemente con su mejor intención) es: “Tienes razón, pero procura no ir diciendo eso por ahí”.

Cuando uno pregunta, ingenuamente, por la razón de tal pertinacia en aplicar normas que no sirven para nada (para nada bueno, se entiende), siempre hay alguien que sentencia: “Lo mandan desde arriba”. Y se quedan tan panchos unas veces y tan resignados otras, pero nadie es capaz de intentar explicar al responsable de tales necedades el porqué de la inutilidad de todas ellas.

A veces creo que el problema no está tanto en “los de arriba” como en los bobos y cobardes de los que se rodean que, por memez o cobardía, siempre dicen a sus superiores lo que creen que quieren oír en lugar de contarles la verdad o, simplemente, darles su opinión.

Vivimos en un mundo en el que la información circula por todas partes y en el que, supuestamente, todo el mundo puede expresar libremente su opinión, pero al final uno se da cuenta de que da igual lo que uno diga, lo importante es quién sea el que lo diga. Si uno tiene poder e influencia podrá decir cualquier memez o burrada y contará con la aquiescencia de montones de personas aunque, eso sí, a sus espaldas habrá muchos poniendo a caldo a tan egregio necio. En cambio, si uno dice algo inteligente y sensato, como sea un mindundi cualquiera, nadie le hará caso aparte de algún que otro personaje más mindundi que él.

La gente llama metodología a lo que no es más que una colección de actividades inútiles cuya misión es la de alargar el trabajo de unos y justificar la labor de los creadores de tal sinsentido. Se llama interrupción del embarazo a lo que es el asesinato de un niño no nacido. Se utiliza la palabra democracia para definir algo que consiste en contar mentiras a una gran masa de indocumentados (como yo) para ganar su voto. Se denomina fe religiosa a lo que no suele ir más allá del cumplimiento de unas pocas normas y ritos visibles. Se habla de diversión cuando de lo que se trata es de beber más de la cuenta y dormir menos de lo que querríamos. Llamamos telebasura a los programas que más nos gustan y reclamamos emisiones culturales que no tenemos interés en ver. Clamamos por que nuestros políticos dicten normas para que cuidemos nuestro planeta mientras pensamos sustituir nuestro pequeño coche por un todo terreno más contaminante. Se llama amor patrio a despreciar a los que son de fuera. Se impone el uso de lenguas minoritarias, limitando la libertad de las personas, para defender el derecho de esas lenguas (se trata a una lengua mejor que a algunas personas). Y, para finalizar, sólo me queda exponer el culmen de los auto-engaños: Decimos que el Linux es el sistema operativo más estable y nos empeñamos en utilizar el denostado Windows.

El cuento de Andersen “El traje nuevo del emperador” tiene plena vigencia en nuestros días como seguramente la habrá tenido durante toda la historia de la humanidad.

No me queda más remedio que gritar a los cuatro vientos: ¡El emperador está desnudo!

A la vista de lo que he escrito queda claro que la misión de difusión de la memez con la que nació este blog tiene demasiados operarios y, probablemente, no sea necesaria mi contribución. No obstante podéis estar tranquilos porque seguiré dando el tostón.