sábado, 7 de septiembre de 2013

"Value creator", la nueva profesión de los "paripeitors"

Creo que todos los que trabajen, o hayan trabajado,  en alguna empresa grande (iba a decir "gran empresa", pero eso tiene un sentido positivo que me cuesta atribuir a algunas empresas grandes) algún tiempo, habrán visto que la burocracia crece día a día a la par que la ineficiencia. A pesar de todo,  los resultados económicos de muchas de ellas suelen variar de buenos a excelentes. Excelencia que no solemos percibir los que estamos en la base de tan egregias compañías salvo por el hecho de ver cómo cambia la web de los empleados para ser cada vez más colorista y cómo se gastan ingentes cantidades de dinero para renovar las aplicaciones en las que tenemos que registrar las horas trabajadas para los que subcontratan nuestros servicios.
Puestos a elegir, yo diría que los candidatos a un puesto de trabajo solemos tender a seleccionar una empresa grande o muy grande (de 500 o más empleados) sobre una más pequeña o diminuta. Pensamos que la posibilidad de progreso profesional será mayor en un mastodonte empresarial que en una empresa familiar. Y no nos falta razón, La pirámide jerárquica de las compañías grandes suele constar de una multitud de puestos existentes entre el vértice del poder presidencial y la base en la que se extiende la capa mindundi (de la que yo me siento un feliz miembro). Y todos esos puestos tienen que estar ocupados por alguien que, si nos empeñamos, podemos ser nosotros.
El caso es que, con los 21 años que yo llevo trabajando en empresas grandes, subcontratado (o resubcontratado) por otras empresas también grandes, nunca me ha parecido deseable ninguno de esos puestos en los que uno puede (o debe) olvidarse de las capacidades técnicas adquiridas durante sus estudios para dedicarse a "gestionar". Bonita palabra que, como tantas otras, de tanto usarla erróneamente, ha perdido todo su sentido para pasar a significar cosas como las siguientes:
- Hacer el paripé simulando tener todo bajo control.
-Afirmar con rotundidad aquello que se desconoce.
-Comprometerse a que otros (los subordinados) hagan cosas que uno no sabe hacer y, por tanto ignora si pueden hacerse en los plazos a los que se compromete.
-Culpar a "su equipo" (el equipo es lo que supuestamente se gestiona) de los fracasos cosechados a pesar de haberlo gestionado con brillantez.
-Escribir documentos y mensajes llenos de faltas ortográficas e imposibles de comprender y rellenar hojas Excel con datos falsos pero que sirven para cumplir con la norma ISO 9012.
Está claro que no todos los gestores son tan lerdos como el prototipo que yo he descrito, pero para reírnos un rato es mejor hablar de éstos y no de los buenos (no tengo claro de qué tipo hay más, encargaré un estudio a la Universidad de Wichita en cuanto me devuelvan el importe de mis sellos de Afinsa).
Todo esto viene a cuento de que, hace unos días, cotilleando en LinkedIn, esa gran red de contactos profesionales, vimos el perfil de alguien que indicaba que era "value creator". Tras la carcajada compartida con el amigo que lo descubrió,  me planteé la cantidad de imaginación que hay que echar para poder definir la todas esas tareas completamente inútiles que tantas y tantas personas desarrollamos en las empresas grandes. Este tipo ha sido listo. Como ahora está de moda "poner en valor" o "aportar valor añadido" a las cosas, él se ha declarado experto (otra palabra que detesto) en hacerlo. Si, además, lo pone en inglés, ya tiene ganados unos puntos más.
Por los comentarios que ponen quienes conocen a nuestro amigo el "value creator", parece ser un tipo majete con el que da gusto trabajar. Si es cierto eso, todas las tontunas que pueda poner en su perfil me parecerán bien porque creo que una de las cosas más importantes en el entorno laboral es eso,  ser buena persona.
Ahora recuerdo otro de esos cargos simpáticos que me comentaron hace unos meses: "facilitador". Supongo que es al que le pides lápices, grapas, clips y folios, en su versión de menor rango y, los de más larga trayectoria, serán los que ayudan a los grandes profesionales a conseguir sus hitos en la dura tarea de llevar a buen puerto los ambiciosos proyectos en los que se embarcan durante la travesía del ascenso en su carrera (esta frase es totalmente lideral).
La burbuja inmobiliaria estalló hace unos años, pero la burbuja de la memez empresarial sigue hinchándose día a día gracias a gente que, sin saber hacer la o con un canuto, inventa nuevas "positions", como les gusta a ellos denominarlas, desde las que llevan a "sus equipos" hacia abismos de fracaso.  Eso sí, antes de que todos se despeñen, ellos suelen tener la habilidad de saltar a otra gran empresa con algún premio que los avala como excelentes ejecutivos, y allí comienzan de nuevo su tarea de guiar a la gente con la venda que tapa sus ojos.
P.D.- Esto no viene a cuento, pero me apetece ponerlo: me importa un pepino que Madrid sea capital olímpica o no. Es que me cansa ese discurso de que "todos y todas" queremos las olimpiadas en Madrid. ¿Cómo lo saben? ¿A quién han preguntado?

4 comentarios:

Zarzamora dijo...

¡Me ha encantado tu artículo! A ver si te prodigas más y sigues poniendo a caldo a determinada gente empresarial

Meteorismo galáctico dijo...

Agradezco tus parabienes, Zarzamora. Seguiré consignando mis críticas al mundo del paripé laboral cada vez que se me presente la ocasión y sea capaz de vencer a la pereza.

Viajero_Estelar dijo...

"Excepcional" artículo sobre el mundo laboral en nuestra nación de naciones..
"Esijo" que escribas un "pos" sobre nuestro antiguo líder y zar del paripé,Yei Yei..

Mojarra dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Hace unos pocos años había otro slogan que decía que determinado pueso consistía en: "Hacer que las cosas pasen" o, en su versión más guay: "To make the things happen". Era el slogan de los "winners", Otra paparrucha más, porque al final, los que hacen que las cosas pasen, somos los de abajo.

Por cierto, yo también estoy en el nivel "mindundi", y estoy orgulloso de ello. Puedo decir las cosas como las pienso, y si veo que hay algún riesgo en ello, le digo al jefe lo que quiere oir y ya está...Es triste decirlo, pero no me pagan por corregir los errores de los demás poniendo en riesgo mi puesto de trabajo.

Tengo un compañero de trabajo bastante parecido a mí. Sabemos que somos unos "loosers", pero también sabemos que somos de lo mejorcito haciendo nuestro trabajo. Nos reimos de los "winners" petulantes cuyo trabajo principal es aparentar que hacen algo de provecho, pero que en cuanto alguien rasque en su superficie s encontrará con... nada. En resumen, nos lo pasamos bien en el trabajo, y lo que es más importante: también fuera de él.

¿Quienes son los winners y quienes los loosers? Me parece que los de arriba tienen los conceptos cambiados.