Primero me he enterado de que Malena Gracia está intentando ser quien represente a España en el entrañable (y fracasado) Festival de Eurovisión y más tarde he visto en la tele que Stallone vuelve con una nueva entrega de Rambo. ¿Se puede pedir algo más para ser feliz. Yo no necesito nada más, hoy estoy ahíto (¡qué bella palabra!), incluso podría prescindir de la cena a causa de la gran satisfacción que me invade.
Confío en que, cuando se abra el periodo de votaciones (del 11 al 20 de Febrero), acudáis raudos a dar vuestro apoyo a nuestra bella y necia artista. Es probable que Tamara Seisdedos, Dinio y Yola Berrocal hagan los coros y la coreografía en caso de que salga elegida la canción “Un poquito más”. Id aprendiéndola porque será un bombazo, será total, alucinante, lo más.
Y sobre Rambo, qué voy a deciros… Yo siempre he admirado el buen hacer de Stallone, tanto es así que incluso vi la última entrega de Rocky (creo que comenté en este foro lo mucho que me emocionó ese “flin”). De momento podéis ver el trailer para comprobar que, a pesar de sus 61 años, sigue hecho un chavalín (con algo de silicona en los labios, pero eso se lo podemos perdonar).
Ya sólo me queda pediros que apoyéis a Joselito para que no tenga que no sea expulsado de Supervivientes. El Pequeño Ruiseñor (que ya tiene casi 65 años) nos necesita a todos.
El blog en el que la sandez y la pedantería se dan la mano, donde la bizarría y erudición discurren parejas. El rincón en el que ZP y Rajoy comparten protagonismo con Pajares y Esteso. Esto es Libertad Diodenal. Pasen y comenten lo que les plazca, que nadie censurará sus aportaciones.
lunes, 28 de enero de 2008
domingo, 20 de enero de 2008
Rescate en la Pedriza
Hoy he salido a dar un paseo por la Pedriza con unos amigos. Ha hecho un día de invierno de esos que hacen que pensemos que Al Gore tiene razón con lo del calentamiento global.Cuando llevábamos unos tres cuartos de hora de ascenso sosegado y a ritmo dominguero, nos hemos cruzado con una mujer que bajaba con una pierna accidentada intentando avanzar apoyándose en su hija y utilizando la pierna que le quedaba sana para salvar los desniveles en los que no podía utilizar su extremidad dañada. La mujer había resbalado en una roca húmeda y se dio golpes por todo el cuerpo. La tibia derecha se llevó la peor parte y ahora no le quedaba más remedio que moverse apoyando esa pierna lo menos posible.
Sólo quedaban dos o tres kilómetros de bajada, pero en esas condiciones la cosa podría hacerse verdaderamente dura. Le prestamos un bastón de esos que se usan ahora para ir a andar al monte y su cara se iluminó agradecida. De todos modos no vimos claro que aún con el bastón y ayudada por su hija pudiese llegar con soltura hasta el pueblo (Manzanares el Real), así que, ni corto ni perezoso, el más calvo de nuestro grupo se presentó voluntario para la arriesgada labor de acompañar a nuestra dolorida amiga hasta la civilización (después de todo, ya había agotado su repertorio de sandeces y no tenía mucho más que contar a sus amigos, así que podía dejarles seguir sin él).
Entre el bastón y la apuesta y fornida figura de su nuevo asistente, nuestra golpeada dama comenzó a sentir que la salvación que hasta hacía un rato se veía tan lejana, podría ahora verse hecha realidad. Rosalía (que así se llama la dura montañera) no dejaba de agradecer la ayuda prestada, y su máxima preocupación ahora era la de que su buen samaritano volviese cuanto antes con los amiguitos a los que había dejado atrás. El ayudante, sabiendo lo valioso de su ayuda y ansioso por llevar a cabo una heroicidad que contar luego en su alicaído blog, hizo oídos sordos a las propuestas de abandono de su importante labor de apoyo y siguió caminando junto a Rosalía y Sara (su hija).
El sendero, fácilmente transitable cuando uno tiene las dos piernas a punto, era un tormento para Rosalía que, a pesar de sus dolores en la pierna mala y del cansancio en la buena, no se dejó vencer por el desánimo e hizo gala de su buen humor charlando afablemente con su simpático hombre-muleta mientras aguantaba estoicamente las ganas de gritar (por el dolor y por las tonterías que yo le decía).
¡Qué tarde es ya! Son las 23:15 y mañana tengo que madrugar, así que resumiré para irme a dormir: Rosalía descansa ya en su casa (me ha llamado para agradecer por enésima vez la ayuda prestada) y yo me siento feliz porque ya puedo llamar a Patricia Gaztañaga para salir en su programa y contar mi interesante historia. Además, siempre es grato conocer a gente tan agradecida y tan dura como Rosalía.
Y en este estado de paz interior en el que me hallo, me atrevo a pediros que veáis este vídeo tan bonito para que, si aún no tenéis claro a quién votar en Marzo, apartéis las dudas y sepáis que ZP es la mejor opción.
lunes, 14 de enero de 2008
El olor del progreso
Acabo de enterarme de la última idea del PSOE para transmitir a “la ciudadanía” sus principios y valores. Se trata de una fragancia creada por el perfumista Toni Álvarez. Se supone que el aroma “socialdemócrata” (al parecer lo han llamado así), al pasar cerca de las fosas nasales de alguien, inspira al sujeto oledor sentimientos de paz, libertad, diálogo, fraternidad, consenso, legalidad, avance social y, en definitiva, de progreso.Tan prodigioso es el perfume que el Ministro de Defensa debería hacer que en la munición de las armas de nuestro heroico ejército se cambiasen los proyectiles por bolsitas aromáticas. De este modo conseguirían pacificar todas las zonas conflictivas en las que arriesgan su vida nuestros soldados y nos ahorraríamos el follón de ser anfitriones de las inútiles reuniones de la Alianza de Civilizaciones.
Reconozco que mis conocimientos de perfumería son escasos o nulos, pero me cuesta entender cómo alguien puede conseguir asociar conceptos tan abstractos (y nobles) a vapores que excitan la pituitaria nasal. Supongo que todo se debe a mi escasa formación cultural, después de todo, tampoco he entendido nunca las obras pictóricas que consisten en manchas aleatorias en un lienzo.
Dada mi simpleza, creo que intentaré conseguir alguna de esas bolsitas para lo que siempre han servido los ambientadores: erradicar la peste que generan nuestros cuerpecitos. Si además de librar a mi hogar de los malos olores consigo llenarme de buenos sentimientos progresistas os avisaré para que sepáis que, en este caso, nuestros políticos no han mentido.
lunes, 7 de enero de 2008
Nuevo año y viejos temas
Hay cosas que nunca entenderé, y una de ellas es la cara tan dura que tienen los proetarras. No sé si a Igor Portu (el detenido en Arrasate como presunto miembro de ETA) le han apaleado de modo abusivo o si lo han hecho para defenderse de sus ataques. Si lo han hecho llevados por la ira de verse ante uno de esos indeseables que no nos deja vivir en paz, me parece mal, pero tampoco soporto lo que hacen los defensores de los terroristas: Cada vez que los asesinos siembran de muertos o de escombros la calle, ellos se callan, no dicen nada de los derechos de las víctimas de sus “gudaris” (cuando no justifican la acción terrorista), pero cuando les ocurre el más mínimo contratiempo a sus adorados “héroes”, convocan ruedas de prensa, sesiones extraordinarias en sus Ayuntamientos o en la sede del gobierno de su “país” y, por supuesto, ponen en marcha todos los mecanismos jurídicos que les facilita este Estado “opresor” al que tanto detestan.
¿Por qué hay gente así? Comprendo que haya cuatro idiotas ignorantes que estén emocionados con la cantinela de la patria vasca, catalana, andaluza, gallega o aragonesa, pero no consigo entender cómo es posible que semejantes patrañas consigan arrastrar a grupos tan numerosos de personas. Me pone enfermo ver la cantidad de gente que acude a las manifestaciones convocadas por los proetarras. No sé si son mil o veinte mil, pero con que vayan cien ya me escandalizo.
¿Qué hay en la cabeza de esas personas? ¿De dónde sacan ese odio que destilan? ¿Cómo es posible que no se den cuenta de las contradicciones del discurso de quienes que los pastorean? ¿Qué es eso de exigir que se respeten los derechos de los asesinos mientras se ignoran los de la gente inocente a la que asesinan sus “chicos”?
Estoy harto de la descarada hipocresía de esta gentuza, pero me hastía aún más comprobar la cantidad de idiotas que los secundan (incluidos políticos supuestamente respetuosos con el estado de derecho).
Cada vez tengo más claro que necesitamos a Chávez para guiarnos.
¿Por qué hay gente así? Comprendo que haya cuatro idiotas ignorantes que estén emocionados con la cantinela de la patria vasca, catalana, andaluza, gallega o aragonesa, pero no consigo entender cómo es posible que semejantes patrañas consigan arrastrar a grupos tan numerosos de personas. Me pone enfermo ver la cantidad de gente que acude a las manifestaciones convocadas por los proetarras. No sé si son mil o veinte mil, pero con que vayan cien ya me escandalizo.
¿Qué hay en la cabeza de esas personas? ¿De dónde sacan ese odio que destilan? ¿Cómo es posible que no se den cuenta de las contradicciones del discurso de quienes que los pastorean? ¿Qué es eso de exigir que se respeten los derechos de los asesinos mientras se ignoran los de la gente inocente a la que asesinan sus “chicos”?
Estoy harto de la descarada hipocresía de esta gentuza, pero me hastía aún más comprobar la cantidad de idiotas que los secundan (incluidos políticos supuestamente respetuosos con el estado de derecho).
Cada vez tengo más claro que necesitamos a Chávez para guiarnos.
sábado, 29 de diciembre de 2007
Adiós al 2007
Un año más termina y otro empieza ¡Qué emoción! Recuerdo que hace tiempo (no mucho) me hacía mucha ilusión estar atento a los dígitos del año de mi reloj digital para ver como cambiaba a las doce de la noche del día 31 de Diciembre. Los que seáis tan paletos como yo y prefiráis los feos, pero funcionales, relojes digitales Casio a los bellos relojes de manecillas, me comprenderéis, después de todo los dígitos del año sólo cambian una vez cada 365 días.Valga esta absurda introducción como inicio de mi sarta de sandeces para hoy. No he mirado lo que escribí por estas fechas hace un año y hace dos (¡se va haciendo mayor este blog!), pero si alguien lo comprueba, es altamente probable que me repita ¿Os habéis fijado en lo mucho que nos repetimos los seres humanos? Somos especialistas en decir las mismas cosas en circunstancias semejantes ¡Qué poco originales!
Seguramente hablé de los propósitos para el nuevo año que hacen muchas personas (propósitos que suelen quedarse en eso) o de la carrera de fin de año, la Sansilvestre Vallecana, en la que participo desde hace ya un buen número de años sin haber conseguido jamás hacerme con un puesto en el podium. Cada vez va más gente a esa carrera. Lo que no sé es si eso significa que se incrementa el número de aficionados a la carrera pedestre o que cada vez se hace mejor publicidad del evento (me inclino por lo segundo). El caso es hacer algo especial en ese día por una razón tan tonta como que se termina un año y empieza otro.
No sé qué fundamento tienen esas teorías sobre el inconsciente colectivo, pero lo cierto es que hay algo que hace que una gran mayoría de personas se sienta necesitada de hacer cosas especiales el día 31 de Diciembre. Lo que también es verdad es que muchas personas piensan que hacer algo especial es quedarse viendo los especiales de fin de año que ponen en casi todas las cadenas de televisión. Yo mismo he hecho tal cosa en más de una ocasión (después de correr la Sansilvestre, así que yo hice dos cosas especiales en tan “mágica” noche).
Y ahora insto a los sufridos lectores a hacer su resumen del año que termina y a expresar sus deseos para el que comienza (no es necesario que diga, pero lo haré, que también podéis decir sandeces ajenas a este tema).
Felicidades para todos y todas (este final está dedicado a los progresistas que nos leen).
jueves, 13 de diciembre de 2007
¡Por fin tengo antibióticos!
El día cuatro de este festivo mes de Diciembre comencé a sentirme indispuesto mientras me entregaba en cuerpo y alma a mis duras tareas laborales. El día cinco me vi obligado a permanecer en mi hogar porque no pude reunir la suficiente presencia de ánimo (me gusta esta tonta expresión) como para acudir a mi puesto para desempeñar con la suficiente dignidad mis trascendentales tareas.Desde ese día hasta la fecha (día 13 de Diciembre), he ido al médico un total de cuatro veces y ayer incluso me hicieron una radiografía para que mi doctora pudiese constatar hoy que mis pulmones no están demasiado deteriorados.
Lo que comenzó siendo un malestar general ha terminado como una afección bronquial que me hace toser más de la cuenta y me provoca agujetas de tanto mover el cuerpo espasmódicamente.
Estuve de baja el jueves y viernes pasado, volví a trabajar de lunes a miércoles y ayer, tras un desagradable espectáculo de toses y esputos en mi puesto de trabajo, me volvieron a dar la baja.
En estas cuatro visitas al médico me han recetado dos jarabes, unos analgésicos, un inhalador de codeína, un mucolítico, unos antihistamínicos y, finalmente, unos antibióticos.
Aún no sé si los maravillosos antibióticos operarán el efecto deseado contra mis males (yo tengo grandes esperanzas de que lo hagan), pero sí que he podido comprobar lo diferentes que son las cosas ahora con respecto a cuando yo era un tierno infante (allá por los años setenta). Recuerdo que en aquella remota época, en cuanto teníamos un poco de fiebre, venía a casa nuestro médico de cabecera (era un señor mayor, calvo y con bigote) y nos recetaba un lote de inyecciones de antibiótico que nos ponía nuestra simpática tía Felisa (algún día contaré una anécdota flatulenta relativa a una inyección que me quiso poner mi tía).
Hemos pasado de los antibióticos para todo a la táctica de probar todo tipo de medicamentos antes de recetar esas poderosas sustancias. Ciertamente yo soy un ignorante y no sé nada de medicina, pero la retahíla de medicamentos que me he estado metiendo entre pecho y espalda sin eficacia alguna (yo no la he notado) ¿de qué habrá servido? ¿No habrá deteriorado un poco más mi maltrecha salud?
Es tan bonito como inútil hacer futuribles y fabular con lo que habría pasado si en lugar de una cosa hubiésemos hecho otra, así que, como a mí me gusta hacer cosas absurdas, diré que es probable que si me hubiesen recetado los antibióticos el primer día que fui al médico, tal vez me hubiese recuperado del todo el viernes pasado. Si tal hubiese sido el caso, esta semana habría ido a trabajar en plenitud de facultades en lugar de hacerlo como un cadáver viviente (y tosedor). La Seguridad Social se habría ahorrado estos dos nuevos días de baja y mi empresa habría contado con mi insustituible presencia en estas entrañables fechas en las que falta tanta gente.
Pero todo esto, como bien sabemos, no lo puedo demostrar, así que me limitaré a comprobar lo que pasa a partir de ahora cuando me tome esas mágicas pastillas antibióticas (¡qué gusto que ya no se pongan inyecciones!).
P.D.- ¡Las cosas que hay que contar cuando no se sabe de qué hablar!
sábado, 1 de diciembre de 2007
El paripé gana a la eficacia

Hace unos días una amiga y compañera de trabajo me comentó airada (pero sonriente) que había leído el artículo ¿Se cobra menos por ser mujer? publicado en este importante blog y que no estaba de acuerdo con lo que se decía en él. Su experiencia le había hecho comprender que, de modo general, se tendía a infravalorar a las mujeres casadas y/o con hijos.
Lo que ella me contó es cierto, pero yo pienso que no se infravalora laboralmente a la mujer por ser mujer sino por no querer (en mayor grado que el hombre) meterse en la rueda del paripé, por negarse a aceptar horarios absurdos para llevar a cabo tareas que pueden llevarse a cabo en mucho menos tiempo, por defender la eficacia frente a la apariencia, por querer compaginar la vida laboral y la personal.
Yo diría que, tanto si se es hombre como si se es mujer, el que sea crítico con la estupidez instaurada en el mundo laboral y no anteponga su “carrera profesional” (siempre me ha sonado ridícula esta expresión) al resto de cosas que tengan importancia en su vida, no será valorado (salvo raras excepciones) en su empresa.
Yo, como mi compañera, sé que hay quien es capaz de ser mucho más productivo durante siete horas que otros que dilatan su horario a lo largo de nueve o diez que se aderezan con multitud de paradas para tomar café y fumar cigarros, con desayunos de cuarenta minutos o incluso dos horas (yo los he presenciado y los presencio cada semana) y con paseos de aquí para allá con papeles bajo el brazo para aparentar “estar muy liados”.
Es triste que finalmente se promocione a esa gente en detrimento de las madres (y padres, que son menos, pero también los hay) que reducen su jornada a siete horas (y su sueldo) pero que, en general, son más eficaces que la panda de “paripeitors” que pululan por ahí.
Tampoco vamos a decir que todas las personas que se acogen a jornada reducida son eficacísimas y que todos los que no lo hacemos somos unos caraduras. De todo hay en todos lados. Lo que sería deseable es que se valorara a la gente por su profesionalidad real, no por la aparente. Si una persona tiene jornada reducida pero trabaja bien, debería estar mejor valorada que una persona que está en su lugar de trabajo nueve o diez horas pero no da ni golpe (siempre y cuando su nulo esfuerzo sea responsabilidad suya y no resultado de la habitual desorganización que hace que a unos se les encomienden multitud de tareas y a otros se los ignore).
El problema de estas situaciones supongo que radica en que los encargados de hacer las subidas salariales suelen ser personas que no tienen ni idea de cómo trabaja aquel a quien tienen que incrementar o congelar el sueldo y acaban equiparando jornada reducida con falta de compromiso laboral mientras identifican la dilatación del horario con profesionalidad indiscutible. ¡Son tontos! ¡Qué le vamos a hacer! El caso es que esos tontos acaban encumbrando a otros tan necios, o más, que ellos y la bola de estupidez crece y crece.
Me temo que el paripé va ganando la batalla a la eficacia y esto sólo tendrá solución si nos unimos a Chávez en su Revolución Bolivariana.
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
¡ABAJO EL PARIPÉ!
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