El blog en el que la sandez y la pedantería se dan la mano, donde la bizarría y erudición discurren parejas. El rincón en el que ZP y Rajoy comparten protagonismo con Pajares y Esteso. Esto es Libertad Diodenal. Pasen y comenten lo que les plazca, que nadie censurará sus aportaciones.
lunes, 27 de julio de 2009
Playa "gayer" ibicenca
Ayer vi un trozo de el programa Ola ola de Cuatro en el que hicieron un reportaje sobre una playa gay de Ibiza. Allí podía entrar cualquiera porque, de momento, los ayuntamientos no asignan a las playas ninguna acreditación que las convierta en lugares para calvos, para homosexuales, para culonas, para perros, para niños, para gente de ojos marrones, para políticos, para lerdos o para sabios. No obstante, aquel acogedor reducto playero estaba poblado mayoritariamente por homosexuales de sexo masculino, también conocidos como gays o, según los simpáticos guionistas de “La Hora Chanante”, gayers.
Lo que más me llamó la atención de esta playa fue que, al otro lado de una empalizada de escasa altura, concebida para evitar que la arena de la playa se fuese al pinar adyacente, se veía pasear a hombres en pelota picada que oteaban entre la maleza en busca de otros con los que mantener un encuentro sexual fugaz. Al ver a uno de esos oteadores se me vino a la cabeza la imagen de un zahorí que, en lugar de varilla de avellano, utilizase su erecto miembro viril a modo de detector, pero en vez de buscar agua, nuestro zahorí sexual iría al encuentro de algún “fistro” anal en el que solazarse (con permiso de su dueño, claro).
¡VIVA LA “LIBERTAZ” “SESUAL”!
¡VIVAN LOS ZAHORÍES “SESUALES”!
¡VIVA IBIZA!
Y con esta breve intervención de hoy os insto a narrar vuestras aventuras playeras. ¿Sois de los que van a la playa con toda la familia (padres, tíos, hermanos, sobrinos, etc.), con la cocina portátil y con la tele? ¿Preferís vacacionar en grupos más reducidos? ¿Sois autistas vacacionales de los que van de viaje en solitario? ¿Preferís pasar las vacaciones en casa tranquilamente? ¿Renunciáis a vuestras vacaciones por el bien de vuestra empresa?
miércoles, 22 de julio de 2009
Atracar bancos está de moda

No sé si creerme la noticia que leo en Libertad Digital acerca del incremento de atracos a bancos por parte de primerizos inexpertos que necesitan el dinero para afrontar la escasez monetaria que les ha provocado la crisis y, en muchas ocasiones, su falta de previsión y esa manía que tienen muchos de vivir por encima de sus posibilidades.
Comentan el caso de un contratista que llegó a robar cinco bancos para intentar pagar a sus empleados. Sólo consiguió 80.000 euros en esos atracos, así que parece que sus esfuerzos no fueron muy exitosos. 80.000 euros en un atraco no estaría mal, pero en cinco parece una birria.
De momento yo no me he visto en la necesidad de tener que decidir entre robar o mendigar, pero llegado el caso supongo que me decidiría por la mendicidad o, más probablemente, por morirme de hambre y no pedir ayuda. Esto me recuerda una simpática anécdota que me ocurrió hace muchos años. Acompañé a una amiga en el Metro a su casa y cuando me disponía a comprar el billete de vuelta para regresar (creo que aún no existía el Bono-Metro), me di cuenta de que me faltaba un duro para completar el precio requerido. Yo dejé en la ventanilla todo lo que tenía y pedí el billete esperando que la taquillera no se diese cuenta de la falta de las cinco pesetas, pero mi esperanza fue vana. ¡Por supuesto que se dio cuenta! Y, además, no fue sensible a mi cara de tristeza al decirle que me había despistado y había salido de casa con un duro de menos.
Salí del suburbano pensando qué hacer. Lo de pedir un duro a alguien me pasó por la cabeza, pero me daba tanta vergüenza que pensasen que era el típico jeta que cuenta una historia triste para conseguir dinero (algo parecido a lo que hace nuestro amigo Kashuma) que decidí comenzar a trotar hacia mi casa (estaría a unos diez kilómetros) vestido con pantalones de pinzas y calzado con unos zapatos que me estaban ligeramente apretados (los pantalones tampoco andaban muy holgados).
Cuando llevaba un par de Km recorridos, el sudor me cubría las partes visibles y empapaba mis prendas íntimas y los zapatos comenzaban a hacerse notar más de lo debido, así que decidí que me armaría de valor y pediría a alguien el duro que me faltaba. Me acerqué a la estación de Metro más cercana y me dirigí a unos chavales que había allí hablando amigablemente entre sí. Les dije que necesitaba un duro para regresar a casa y que si no me creían les comprendería porque había demasiada gente contando milongas para sacarse unos cuartos. Comenzaba yo a enrollarme divagando sobre la sinvergonzonería de algunos cuando uno de los chavales, haciendo ademán de que no era necesario que siguiera con el rollo, me tendió un duro y me lo dio sonriendo. Yo se lo agradecí y me sumergí alegre en las profundidades del Metro.
Esta ha sido mi única experiencia mendicante. A la vista del botín que saqué, creo que no estoy preparado adecuadamente para vivir de la caridad ajena. Me temo que yo tendría que dedicarme al atraco de bancos ¿Alguien se anima a unirse a mí para crear una banda de ladrones?
Comentan el caso de un contratista que llegó a robar cinco bancos para intentar pagar a sus empleados. Sólo consiguió 80.000 euros en esos atracos, así que parece que sus esfuerzos no fueron muy exitosos. 80.000 euros en un atraco no estaría mal, pero en cinco parece una birria.
De momento yo no me he visto en la necesidad de tener que decidir entre robar o mendigar, pero llegado el caso supongo que me decidiría por la mendicidad o, más probablemente, por morirme de hambre y no pedir ayuda. Esto me recuerda una simpática anécdota que me ocurrió hace muchos años. Acompañé a una amiga en el Metro a su casa y cuando me disponía a comprar el billete de vuelta para regresar (creo que aún no existía el Bono-Metro), me di cuenta de que me faltaba un duro para completar el precio requerido. Yo dejé en la ventanilla todo lo que tenía y pedí el billete esperando que la taquillera no se diese cuenta de la falta de las cinco pesetas, pero mi esperanza fue vana. ¡Por supuesto que se dio cuenta! Y, además, no fue sensible a mi cara de tristeza al decirle que me había despistado y había salido de casa con un duro de menos.
Salí del suburbano pensando qué hacer. Lo de pedir un duro a alguien me pasó por la cabeza, pero me daba tanta vergüenza que pensasen que era el típico jeta que cuenta una historia triste para conseguir dinero (algo parecido a lo que hace nuestro amigo Kashuma) que decidí comenzar a trotar hacia mi casa (estaría a unos diez kilómetros) vestido con pantalones de pinzas y calzado con unos zapatos que me estaban ligeramente apretados (los pantalones tampoco andaban muy holgados).
Cuando llevaba un par de Km recorridos, el sudor me cubría las partes visibles y empapaba mis prendas íntimas y los zapatos comenzaban a hacerse notar más de lo debido, así que decidí que me armaría de valor y pediría a alguien el duro que me faltaba. Me acerqué a la estación de Metro más cercana y me dirigí a unos chavales que había allí hablando amigablemente entre sí. Les dije que necesitaba un duro para regresar a casa y que si no me creían les comprendería porque había demasiada gente contando milongas para sacarse unos cuartos. Comenzaba yo a enrollarme divagando sobre la sinvergonzonería de algunos cuando uno de los chavales, haciendo ademán de que no era necesario que siguiera con el rollo, me tendió un duro y me lo dio sonriendo. Yo se lo agradecí y me sumergí alegre en las profundidades del Metro.
Esta ha sido mi única experiencia mendicante. A la vista del botín que saqué, creo que no estoy preparado adecuadamente para vivir de la caridad ajena. Me temo que yo tendría que dedicarme al atraco de bancos ¿Alguien se anima a unirse a mí para crear una banda de ladrones?
domingo, 12 de julio de 2009
Despedida de un ¿héroe?
Hace unos días Daniel Jimeno murió corneado por un toro en las famosas fiestas de San Fermín. Un hecho así siempre es trágico, sobre todo para los familiares y amigos, pero el hecho de haber ocurrido en unos encierros tan famosos, ha hecho que todo trascienda mucho más y que se hayan sucedido las muestras de apoyo a la familia: Declaraciones de la alcaldesa de Pamplona, comunicado de la plana mayor del Atlético de Madrid (del que el fenecido era socio), luto de las peñas de Alcalá de Henares, etc.Al ver este despliegue de actos de homenaje a Daniel Jimeno he llegado a preguntarme si realmente murió como un héroe por o si, aparte de correr delante de un toro en Pamplona, hacía alguna otra labor de importancia vital para la humanidad pero, por más que he buscado en la web, no he encontrado nada. Los múltiples homenajes y muestras de dolor y solidaridad con la familia tienen que ver exclusivamente con su afición a correr delante de los toros pamplonicas.
Supongo que la gente que homenajea a este “héroe”, también lo hará cuando un conductor temerario se estampa contra un pino o cuando un trabajador del andamio se cae por no utilizar los arneses reglamentarios. Después de todo, el corneado no era más que uno de tantos temerarios que decidió arriesgar su vida tontamente participando en ese encierro. Encierro organizado y, obviamente, autorizado por las autoridades públicas que, a pesar de todo lo que se preocupan por la salud, seguridad y bienestar de la “ciudadanía”, no se cortan un pelo a la hora de fomentar la participación de la gente en esas tradicionales y peligrosas actividades taurinas.
Me parece excelente que se extremen las normas de circulación para intentar evitar los accidentes de tráfico, es estupendo que haya normas de seguridad que intenten evitar accidentes laborales, incluso es bueno que el Ministerio de Sanidad nos indique qué hábitos alimentarios, de higiene y de salud debemos seguir para llevar una vida lo más grata posible, pero todo eso parece entrar en conflicto con este otro tipo de chorradas populares que ponen en riesgo la vida de toda esa panda de majaras que corren apelotonados delante de una manada de animales de afilados cuernos y gran tonelaje.
No vayas a más de 120 Km hora para llegar a Pamplona a presenciar el chupinazo, pero al día siguiente, corre delante de un toro para vivir en toda su plenitud la “grandeza” de las fiestas de San Fermín. Tranquilo que, si mueres atravesado por un pitón, serás aclamado como un héroe, tu nombre saldrá en todos los periódicos y tu cuerpo sin vida mostrado por todas las televisiones. Habrá luto en tu localidad natal y, si no te hacen un monumento, será porque estamos en crisis.
El que sueñe con ser héroe ya sabe cómo conseguirlo.
¡VIVA LA NECEDAD!
¡VIVA SAN FERMÍN!
domingo, 5 de julio de 2009
Un minuto de silencio por Michael Jackson
Ha comenzado Julio y no puedo permitir que este mes veraniego quede huérfano de mis divagaciones.
El mes pasado, mientras andaba por los Picos de Europa dejando rastros de mi sudor y de las suelas de mis botas por aquellos abruptos parajes, nos sorprendió una terrible noticia: Michalel Jackson había muerto. Mi compañero de fatigas y yo nos enteramos tarde de tan triste noticia. De haberlo sabido antes, nos hubiésemos detenido en nuestra ruta para dedicarle un minuto de silencio. También, a modo de homenaje, habríamos hecho la ruta del Cares caminando hacia atrás haciendo el “moon walk”, ese paso de baile que popularizó nuestro ídolo.
¡Qué grande fue Jacko (¿quién le puso ese sobrenombre?)! Fue la única persona a la que en los años noventa se le permitía llevar calcetines blancos y tocarse ostentosamente el escroto en sus actuaciones o donde le viniese en gana.
¿Quién será ahora el beneficiario de lo que se gane con las ventas que se hagan de los recopilatorios que se editen a partir de ahora ¿Su familia? ¿Diana Ross? ¿Tal vez Elizabeth Taylor?
¿Por qué se venden más discos cuando muere un cantante que cuando vive? Y lo pregunto yo que me hice fan de los Beatles cuando John Lennon fue asesinado. Supongo que la cosa tiene mucho que ver con todo lo que se habla en los medios de comunicación sobre el fenecido. La excesiva información con la que nos golpetean a diario es una excelente publicidad (gratuita). No en vano en las épocas de “alarma social” por la gripe aviar, la gripe A, la huelga de camioneros y cualquier otra cosa, la gente corre a comprar todo lo relacionado con esas alarmantes cosas (vacunas, antivirales, mascarillas, alimentos, etc.), así que cuando muere un astro de la música, también hay que correr a comprar sus discos (o a descargarlos de Internet). ¡Qué fácil es sensibilizar a las grandes masas!
Como curiosidad aquí tenéis a Jacko cantando en español.
El rey del pop ha desaparecido y nuestro amigo Kashuma ha reaparecido. Lo conté en un comentario al anterior “post”, pero lo vuelvo a decir aquí para darle al hecho la importancia que tiene. Un nuevo damnificado se hizo “amigo” de nuestro timador en La Coruña, así que el que vaya por allá de vacaciones que esté alerta. Al parecer ahora lleva una gorra negra del grupo “Epitaph” (creo que es una firma discográfica de música punk, hard-core y cosas de esas). A ver si alguien lo ve y le puede sacar una foto para dedicarle un post en exclusiva (otro más).
Y, ya para terminar, me gustaría hablar del estrés vacacional. ¿Alguno de los tres o cuatro lectores de este blog ha experimentado esa tensión que provoca la preparación de un viaje para “relajarse” durante las vacaciones? ¿Se disfrutan plenamente esos viajes o hay parte de sufrimiento y aburrimiento en ellos? ¿Se viaja por placer o por obligación? ¿Mola mazo pasarse quince o veinte días en una casita en la playa? ¿Mola más irse a algún país extranjero a estar de la ceca a la meca sin parar? ¿Alguien recuerda unas vacaciones verdaderamente gozosas?
No sé para qué hago tantas preguntas, seguro que al final las tengo que responder yo mismo porque todos estáis de vacaciones. Si así fuera, que lo paséis bien.
El mes pasado, mientras andaba por los Picos de Europa dejando rastros de mi sudor y de las suelas de mis botas por aquellos abruptos parajes, nos sorprendió una terrible noticia: Michalel Jackson había muerto. Mi compañero de fatigas y yo nos enteramos tarde de tan triste noticia. De haberlo sabido antes, nos hubiésemos detenido en nuestra ruta para dedicarle un minuto de silencio. También, a modo de homenaje, habríamos hecho la ruta del Cares caminando hacia atrás haciendo el “moon walk”, ese paso de baile que popularizó nuestro ídolo.
¡Qué grande fue Jacko (¿quién le puso ese sobrenombre?)! Fue la única persona a la que en los años noventa se le permitía llevar calcetines blancos y tocarse ostentosamente el escroto en sus actuaciones o donde le viniese en gana.
¿Quién será ahora el beneficiario de lo que se gane con las ventas que se hagan de los recopilatorios que se editen a partir de ahora ¿Su familia? ¿Diana Ross? ¿Tal vez Elizabeth Taylor?
¿Por qué se venden más discos cuando muere un cantante que cuando vive? Y lo pregunto yo que me hice fan de los Beatles cuando John Lennon fue asesinado. Supongo que la cosa tiene mucho que ver con todo lo que se habla en los medios de comunicación sobre el fenecido. La excesiva información con la que nos golpetean a diario es una excelente publicidad (gratuita). No en vano en las épocas de “alarma social” por la gripe aviar, la gripe A, la huelga de camioneros y cualquier otra cosa, la gente corre a comprar todo lo relacionado con esas alarmantes cosas (vacunas, antivirales, mascarillas, alimentos, etc.), así que cuando muere un astro de la música, también hay que correr a comprar sus discos (o a descargarlos de Internet). ¡Qué fácil es sensibilizar a las grandes masas!
Como curiosidad aquí tenéis a Jacko cantando en español.
El rey del pop ha desaparecido y nuestro amigo Kashuma ha reaparecido. Lo conté en un comentario al anterior “post”, pero lo vuelvo a decir aquí para darle al hecho la importancia que tiene. Un nuevo damnificado se hizo “amigo” de nuestro timador en La Coruña, así que el que vaya por allá de vacaciones que esté alerta. Al parecer ahora lleva una gorra negra del grupo “Epitaph” (creo que es una firma discográfica de música punk, hard-core y cosas de esas). A ver si alguien lo ve y le puede sacar una foto para dedicarle un post en exclusiva (otro más).
Y, ya para terminar, me gustaría hablar del estrés vacacional. ¿Alguno de los tres o cuatro lectores de este blog ha experimentado esa tensión que provoca la preparación de un viaje para “relajarse” durante las vacaciones? ¿Se disfrutan plenamente esos viajes o hay parte de sufrimiento y aburrimiento en ellos? ¿Se viaja por placer o por obligación? ¿Mola mazo pasarse quince o veinte días en una casita en la playa? ¿Mola más irse a algún país extranjero a estar de la ceca a la meca sin parar? ¿Alguien recuerda unas vacaciones verdaderamente gozosas?
No sé para qué hago tantas preguntas, seguro que al final las tengo que responder yo mismo porque todos estáis de vacaciones. Si así fuera, que lo paséis bien.
domingo, 21 de junio de 2009
Una película, un concierto y una carrera
Acabo de ver una película que me ha gustado: The reader. Dura dos horas y seguro que a mucha gente le parecerá un tostón, pero ya sabéis que mi gusto es un tanto paleto (según el juicio de otros). Como no sé lo que voy a contar de la película, pondré esa sandez de ¡ATENCIÓN, SPOILER! para que gente como Antares no me demande por atentar contra el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a vivir sin la tensión de que nadie les reviente la trama de un “flin”.
Aparte de las escenas de “seso” entre un mozalbete y una mujer madura que sirven para mantener despierto al público para ver hasta qué punto de escabrosidad se llega, la historia subyacente de una antigua “miembra” de las SS tiene su interés. A un lerdo como yo le ha hecho pensar en el sentido que tiene juzgar hechos acaecidos hace veinte años y condenar por ellos a personas que, probablemente, ya se hayan reformado y que jamás volverían a cometer barbaridades semejantes a las de aquellos tiempos.
En la Alemania nazi supongo que serían escasos los que no estuviesen alistados en algún grupo relacionado con aquel putrefacto régimen. Era lo que había y, como pasa casi siempre con los fenómenos de masas, Vicente va donde va la gente, incluso aunque la gente vaya a lanzarse por un precipicio o, como en aquel caso, a lanzar a otros (esto último suele contar siempre con más seguidores).
No digo que haya que olvidar sistemáticamente toda tropelía cometida en el pasado, pero sí que sería deseable tener en cuenta la situación actual de los delincuentes de épocas remotas. Las personas, como todo en este mundo o, poniéndonos en plan esotérico, en esta dimensión, cambian y, en ocasiones, cambian mucho, así que no le veo sentido a meter en la cárcel a alguien que ahora no supone peligro para nadie (ya sé que esto no se puede saber nunca con certeza, pero lo contrario tampoco).
Y ahora, cambiando a un tema que no tiene absolutamente nada que ver con la película, diré que ayer pasé una grata jornada campestre en las Hoces del Duratón remando en canoa con unas cuantas personas. Eramos trece pero no íbamos todos en la misma canoa, en tal caso la canoa habría parecido el barco de Vickie el Vikingo. De esas personas conocía únicamente a dos al comenzar la jornada y, al finalizar, conocía a todos (aunque los nombres aún los confundo). Digo esto para aportar una prueba que avala mi tesis de que es más fácil llegar a conocer a la gente en situaciones campestres que en locales de “divertimento” nocturno. Lo de divertimento lo pongo entre comillas porque a mí me parecen locales de aburrimiento, pero eso son cosas mías que, como sabéis, soy muy raro.
Lo mejor de la jornada fue el regreso en el convoy en el que yo iba (tres mujeres y yo, que soy tan simpático como ellas). La dueña del coche puso un CD titulado por ella misma como “Música para cantar. Volumen I” y, a fe mía que cantamos ¡Qué grandiosa recopilación de “ésitos”! El “concierto” comenzó con Aire del grandísimo Pedro Marín (al ver lo de "Aire" estoy seguro de que Antares ha pensado en algún escape flatulento). Seguimos con Libre de Nino Bravo, La chica ye-ye de Conchita Velasco y ¡cómo no! ese grandioso tema de Camilo Blanes, Vivir así es morir de amor. Hubo muchas más canciones inmortales, pero no quiero alargarme más de lo debido.
Hasta ayer pensaba que la mejor manera de afianzar una amistad era la de compartir ventosidades, pero he descubierto que cantar grandes tonadillas musicales es un método tan bueno como ese y que, además, no apesta.
Y, ya para terminar, hoy he ido a la carrera contra el SIDA que se disputaba (este verbo queda muy profesional) en la Casa de Campo. Como no pude ir a recoger el dorsal ni el viernes ni ayer, pensaba correr en plan pirata y, en la meta, intentar birlar las vituallas con el salero que me caracteriza, pero como, a pesar de lo que se cuente por ahí, hay mucha gente simpática en el mundo, una chica que me ha visto sudoroso y con pintas de participar en el evento sin dorsal, se ha acercado a mí y me ha ofrecido el de un amigo suyo que no se había presentado (le habría dado un apretón de última hora). Semejante actitud me impele a cantar eso de:
Viva la gente, la hay donde quiera que vas.
Viva la gente, es lo que nos gusta máaaaaaaas.
El resto lo buscáis en Google, que no me apetece escribir tanto.
P.D.- He ganado a la primera mujer, y eso que sólo me he “dopado” con Nutella para desayunar.
Aparte de las escenas de “seso” entre un mozalbete y una mujer madura que sirven para mantener despierto al público para ver hasta qué punto de escabrosidad se llega, la historia subyacente de una antigua “miembra” de las SS tiene su interés. A un lerdo como yo le ha hecho pensar en el sentido que tiene juzgar hechos acaecidos hace veinte años y condenar por ellos a personas que, probablemente, ya se hayan reformado y que jamás volverían a cometer barbaridades semejantes a las de aquellos tiempos.
En la Alemania nazi supongo que serían escasos los que no estuviesen alistados en algún grupo relacionado con aquel putrefacto régimen. Era lo que había y, como pasa casi siempre con los fenómenos de masas, Vicente va donde va la gente, incluso aunque la gente vaya a lanzarse por un precipicio o, como en aquel caso, a lanzar a otros (esto último suele contar siempre con más seguidores).
No digo que haya que olvidar sistemáticamente toda tropelía cometida en el pasado, pero sí que sería deseable tener en cuenta la situación actual de los delincuentes de épocas remotas. Las personas, como todo en este mundo o, poniéndonos en plan esotérico, en esta dimensión, cambian y, en ocasiones, cambian mucho, así que no le veo sentido a meter en la cárcel a alguien que ahora no supone peligro para nadie (ya sé que esto no se puede saber nunca con certeza, pero lo contrario tampoco).
Y ahora, cambiando a un tema que no tiene absolutamente nada que ver con la película, diré que ayer pasé una grata jornada campestre en las Hoces del Duratón remando en canoa con unas cuantas personas. Eramos trece pero no íbamos todos en la misma canoa, en tal caso la canoa habría parecido el barco de Vickie el Vikingo. De esas personas conocía únicamente a dos al comenzar la jornada y, al finalizar, conocía a todos (aunque los nombres aún los confundo). Digo esto para aportar una prueba que avala mi tesis de que es más fácil llegar a conocer a la gente en situaciones campestres que en locales de “divertimento” nocturno. Lo de divertimento lo pongo entre comillas porque a mí me parecen locales de aburrimiento, pero eso son cosas mías que, como sabéis, soy muy raro.
Lo mejor de la jornada fue el regreso en el convoy en el que yo iba (tres mujeres y yo, que soy tan simpático como ellas). La dueña del coche puso un CD titulado por ella misma como “Música para cantar. Volumen I” y, a fe mía que cantamos ¡Qué grandiosa recopilación de “ésitos”! El “concierto” comenzó con Aire del grandísimo Pedro Marín (al ver lo de "Aire" estoy seguro de que Antares ha pensado en algún escape flatulento). Seguimos con Libre de Nino Bravo, La chica ye-ye de Conchita Velasco y ¡cómo no! ese grandioso tema de Camilo Blanes, Vivir así es morir de amor. Hubo muchas más canciones inmortales, pero no quiero alargarme más de lo debido.
Hasta ayer pensaba que la mejor manera de afianzar una amistad era la de compartir ventosidades, pero he descubierto que cantar grandes tonadillas musicales es un método tan bueno como ese y que, además, no apesta.
Y, ya para terminar, hoy he ido a la carrera contra el SIDA que se disputaba (este verbo queda muy profesional) en la Casa de Campo. Como no pude ir a recoger el dorsal ni el viernes ni ayer, pensaba correr en plan pirata y, en la meta, intentar birlar las vituallas con el salero que me caracteriza, pero como, a pesar de lo que se cuente por ahí, hay mucha gente simpática en el mundo, una chica que me ha visto sudoroso y con pintas de participar en el evento sin dorsal, se ha acercado a mí y me ha ofrecido el de un amigo suyo que no se había presentado (le habría dado un apretón de última hora). Semejante actitud me impele a cantar eso de:
Viva la gente, la hay donde quiera que vas.
Viva la gente, es lo que nos gusta máaaaaaaas.
El resto lo buscáis en Google, que no me apetece escribir tanto.
P.D.- He ganado a la primera mujer, y eso que sólo me he “dopado” con Nutella para desayunar.
domingo, 14 de junio de 2009
Ciclonudistas
Ayer sábado, en Madrid, se concentraron algunas personas para pedalear en pelota picada y reivindicar de ese modo que se tomen medidas para poder utilizar la bicicleta como medio de transporte habitual y, cómo no, sostenible, sin correr los riesgos que, de momento, tiene utilizar el vehículo de dos ruedas y pedales por calles con excesivo tráfico motorizado.Yo, que soy aficionado al pedal (el de la bicicleta, no el alcohólico), creo que estas reclamaciones no tienen mucho sentido en una ciudad en la que, probablemente, la gran mayoría de la gente vive a decenas de kilómetros de sus centros de trabajo. Al que vive en Móstoles y tiene que desplazarse hasta Tres Cantos a trabajar, dudo que le sirva de mucho la creación de carriles bici en el centro de la ciudad (para el perímetro externo ya existe uno muy bonito y largo).
La bicicleta está muy bien para ir a por el periódico o a por el pan, pero para eso no creo que sea necesario crear una compleja y cara red de carriles bici entrecruzados con las aceras y las calzadas para coches. Para ir a hacer recados de poca monta uno puede ir tranquilamente por la acera (si es lo suficientemente ancha) o por el asfalto, con cuidadito, eso sí.
Ir a trabajar en bici requeriría, o bien que el lugar de trabajo esté cerca y se pueda llegar sin sudar el culo y las axilas, o bien, disponer de unas duchas en las que poder despojarse de los efluvios sobacales para no incordiar al resto de los compañeros. Estos requisitos no creo que se den para casi nadie, así que ¿para qué montar los carriles que usarán cuatro gatos?
Lo que más me ha llamado la atención de la concentración ciclonudista es el hecho de que la gente fuese a culo pelado sobre el sillín ¡Qué incomodidad! ¡Qué falta de higiene! No quiero ni pensar en la cantidad de zurrapas caguetosas que habrán quedado adheridas a esos sillines inocentes que han tenido que aguantar con estoicismo que se posasen sobre ellos esas nalgas sudorosas y esos “ojetes” pringosos. Cualquiera que tenga un mínimo de respeto por su bicicleta se abstendría de pedalear en pelotas sobre ella ¡Qué indecencia!
Y, ya que hablamos de bicicletas, ayer, mientras pedaleaba por la carretera que va desde Soto del Real hasta Miraflores (pueblos de la sierra madrileña) subiendo por una cuesta aceptablemente empinada, vi con admiración como una mujer con un culo de no menos de medio metro de diámetro (el cometa Halley es una mota de polvo comparada con semejante pandero), se esforzaba para llegar a la cima. Le oí lanzándose a sí misma gritos de ánimo para sacar las fuerzas necesarias para culminar su gesta ¡Qué gran mujer!
Sirva esta aportación para mostrar mi admiración por tan dura mujer y mi poco afecto por quienes se sientan con el culo al aire sobre una bicicleta.
jueves, 11 de junio de 2009
Silente
Ya ha transcurrido casi medio mes de junio y mi blog sigue sin actualizarse ¡Esto es vergonzoso! Necesitaré a alguien que apoye la causa de Libertad Diodenal escribiendo cosas para mantener la atención de los pocos lectores que le quedan a este blog ¿Alguien se presta voluntario?
Ha habido elecciones europeas, Leire Pajín nos ha recordado el acontecimiento de importancia planetaria que se nos avecina, yo me he convertido en progresista, el calor ya está aquí, las piscinas están abiertas…
¡Y con tantas cosas como han ocurrido y están ocurriendo, yo he permanecido silente! Creo que tendré que ir al médico para que me trate de esta sequía creativa de la que estoy siendo víctima. Cuando experimento en mis propias carnes la falta de imaginación para escribir, comprendo la razón por la que los medios de comunicación, cuando pillan un tema, tratan de exprimirlo al máximo hasta que encuentran otro.
¿Qué ha sido de la gripe A? ¿Y del caso Gürtel? ¿Se ha desentrañado el lío de la empresa de la hija de Chaves? ¿Cuál es el estado anímico de Toñi Salazar tras su ruptura sentimental?
Todas son noticias con las que nos han dado el tostón durante muchas semanas pero, un día, de repente, dejan de hablar de ellas y comienzan con otras como las fiestas de Berlusconi, el accidente del avión de Air France, las reacciones de nuestros egregios políticos a los resultados electorales, etc.
La noticia más interesante que acabo de leer es que el PP pretende reforzar el estudio del bable en las escuelas asturianas. ¡Menos mal que me he vuelto progresista y he votado a UPyD! La sandez sigue imperando entre nuestros partidos mayoritarios (no descarto que UPyD se vuelva un partido de necios cuando consigan más notoriedad).
¿Para cuando la defensa de la jerga SMS? ¿Alguien se ha planteado reivindicar la lengua macarroide como un idioma digno de ser estudiado en las escuelas? ¿Por qué razón hay tanto empeño en construir una Europa grande y unida y, por otro lado, tanta gente convencida de la necesidad de levantar barreras idiomáticas o del tipo que sea entre los ciudadanos de esta gran cosa rara que es Europa? ¿Somos tontos? La respuesta es obvia, así que no la escribiré.
Confío en que los comentaristas habituales animen el debate para que los seguidores más críticos de Libertad Diodenal puedan entretenerse un rato y seguir dándonos un voto de confianza.
Ha habido elecciones europeas, Leire Pajín nos ha recordado el acontecimiento de importancia planetaria que se nos avecina, yo me he convertido en progresista, el calor ya está aquí, las piscinas están abiertas…
¡Y con tantas cosas como han ocurrido y están ocurriendo, yo he permanecido silente! Creo que tendré que ir al médico para que me trate de esta sequía creativa de la que estoy siendo víctima. Cuando experimento en mis propias carnes la falta de imaginación para escribir, comprendo la razón por la que los medios de comunicación, cuando pillan un tema, tratan de exprimirlo al máximo hasta que encuentran otro.
¿Qué ha sido de la gripe A? ¿Y del caso Gürtel? ¿Se ha desentrañado el lío de la empresa de la hija de Chaves? ¿Cuál es el estado anímico de Toñi Salazar tras su ruptura sentimental?
Todas son noticias con las que nos han dado el tostón durante muchas semanas pero, un día, de repente, dejan de hablar de ellas y comienzan con otras como las fiestas de Berlusconi, el accidente del avión de Air France, las reacciones de nuestros egregios políticos a los resultados electorales, etc.
La noticia más interesante que acabo de leer es que el PP pretende reforzar el estudio del bable en las escuelas asturianas. ¡Menos mal que me he vuelto progresista y he votado a UPyD! La sandez sigue imperando entre nuestros partidos mayoritarios (no descarto que UPyD se vuelva un partido de necios cuando consigan más notoriedad).
¿Para cuando la defensa de la jerga SMS? ¿Alguien se ha planteado reivindicar la lengua macarroide como un idioma digno de ser estudiado en las escuelas? ¿Por qué razón hay tanto empeño en construir una Europa grande y unida y, por otro lado, tanta gente convencida de la necesidad de levantar barreras idiomáticas o del tipo que sea entre los ciudadanos de esta gran cosa rara que es Europa? ¿Somos tontos? La respuesta es obvia, así que no la escribiré.
Confío en que los comentaristas habituales animen el debate para que los seguidores más críticos de Libertad Diodenal puedan entretenerse un rato y seguir dándonos un voto de confianza.
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