La pobre resoplaba cada vez que intentaba comprender lo que le contábamos (cada una de las diez o quince veces que se lo hemos contado) e interiorizarlo. Nos ha pedido que le escribiésemos unas instrucciones sencillas porque no se fiaba de su memoria, así que eso hemos hecho, pero tampoco con eso se ha quedado tranquila. Para ella cualquier cosa es un mundo, todo le parece inabarcable para su mente.
El blog en el que la sandez y la pedantería se dan la mano, donde la bizarría y erudición discurren parejas. El rincón en el que ZP y Rajoy comparten protagonismo con Pajares y Esteso. Esto es Libertad Diodenal. Pasen y comenten lo que les plazca, que nadie censurará sus aportaciones.
martes, 1 de mayo de 2012
La tía Lola
La pobre resoplaba cada vez que intentaba comprender lo que le contábamos (cada una de las diez o quince veces que se lo hemos contado) e interiorizarlo. Nos ha pedido que le escribiésemos unas instrucciones sencillas porque no se fiaba de su memoria, así que eso hemos hecho, pero tampoco con eso se ha quedado tranquila. Para ella cualquier cosa es un mundo, todo le parece inabarcable para su mente.
domingo, 25 de marzo de 2012
Huelgas, elecciones y Gran Hermano
sábado, 3 de marzo de 2012
Sacralización de lo laico
domingo, 12 de febrero de 2012
Contador y el orgullo patrio
martes, 6 de diciembre de 2011
Los polémicos puentes
sábado, 5 de noviembre de 2011
Se acerca el gran día
Se acerca el gran día de la “fiesta de la democracia” en el que todos y todas hablaremos en las urnas y, según dicen, decidiremos el futuro de España. Esto, como bien sabéis, es una patochada. Sólo decidiremos, y ya me parece una afirmación excesiva, qué partido formará gobierno. Lo del futuro se irá decidiendo sobre la marcha. Dudo que nadie tenga una idea ni remotamente cercana de los efectos que tendrá cualquiera de las políticas que se vayan a aplicar.
Muchos nos reímos de la eficacia predictiva de Rappel y todos los que se dedican a esa profesión adivinatoria, pero lo cierto es que hay otros muchos que, aunque no se pongan túnicas ni se hagan colas de caballo alrededor de la calva, juegan todos los días a lo mismo que nuestro adivino de la “jet set” (¡hay que ver lo poco que se usa ya este término!).
No hay día en que falte una predicción de cómo van a reaccionar los mercados (hoy en día mucho más famosos que Belén Esteban o el propio Rappel) después de alguna de las estúpidas cumbres o reuniones a las que nos tienen acostumbrados los que “dirigen” el mundo (lo de dirigir lo he puesto entre comillas porque dudo mucho que sepan hacia donde llevan esto). Cada mes alguien augura cuándo terminará la crisis y, casualmente, suele dar una fecha que coincide con la que otro “experto” da como comienzo de una nueva recesión.
Lo único que vemos es que la deuda de todos los países en crisis aumenta sin medida, pero siempre hay alguien que la compra. Lo de comprar deuda es un eufemismo para evitar decir que lo que se hace es dar dinero al derrochador. Los países “desarrollados” son derrochadores netos, es decir, que aunque haya mucha gente que ingresa más de lo que gasta, son mayoría los que gastan más de lo que ingresan. Habría que ver también si es la gente normalita la que, como media, gasta más de lo que ingresa o si este desequilibrio se crea sobre todo por la ingente cantidad de gastos estúpidos que acometen nuestros democráticamente elegidos mandatarios: viajes a reuniones inútiles, multitud de administraciones redundantes o prescindibles, actos para reafirmar nuestro sentimiento patrio (nacional o autonómico), etc.
Veo que ya he hecho recaer el peso del derroche en la administración pública. De vez en cuando olvido que yo he trabajado siempre en empresas privadas y he visto como el derroche no es ajeno a ellas. La grandiosidad y el gasto absurdo no son privativos de la cosa pública, la memez está instaurada en todas partes así que, como parece que es una tendencia mayoritaria, habrá que gritar democráticamente: ¡VIVA LA MEMEZ!
Para hacer honor a la verdad, tengo que reconocer que las cosas no son tan sencillas como recortar por aquí y por allá. Echar a la calle a todos los que hacemos trabajos prescindibles (en la empresa pública o la privada) dejaría con el culo al aire a más de la mitad de la población en un instante (he hecho un estudio que avala esta grave conclusión), pero si no se hace, a lo mejor conseguimos que no se salve nadie. Es cierto que la desgracia compartida masivamente es más llevadera, así que tal vez lo mejor sea seguir mareando la perdiz y continuar generando euros y dólares a partir de nada para que sigamos pareciendo los más ricos del mundo (me refiero a los países occidentales) aunque no lo seamos.
Y ahora id a leer los programas electorales, que seguro que son muy clarificadores.
miércoles, 19 de octubre de 2011
El misterio del mingitorio
Hoy he decidido compartir con vosotros un misterio que ha acontecido en el edificio al que acudo a diario a pasar el día y ganarme mi sustento (con mayor o menor éxito). Sólo llevo en este lugar cuatro semanas, pero ya noté algo raro el primer o segundo día de mi estancia allí.
Tengo la costumbre, como muchas otras personas, de tener una botella de agua en mi mesa. Reconozco que soy de poco beber, pero me pareció una buena idea lo de beber más líquido del que mi cuerpo demanda, así doy trabajo a mis riñones y, de paso, consigo tener una excusa aceptable para levantarme de mi sitio cada vez que mi vejiga me comunica que está al límite.
En una de estas escapadas, mientras gestionaba la salida a la luz de mi aparato miccionador, algo llamó mi atención. En la parte alta del mingitorio, junto a la fina tubería que da paso al agua que cae cuando se presiona el pulsador, había un pelo. Yo, como calvo experimentado, pensé que sería un cabello craneal, pero como el acto excretor se alargaba y no tenía a mano nada que leer (en los servicios públicos no suele haber paquetes de detergente o botes de champú), presté más atención al pelo y me di cuenta de que era grueso y retorcido, de unos cuatro centímetros. Parecía evidente que era un pelo escrotal. Doy por hecho que era de un ser humano de sexo masculino porque las mujeres tienen vetada la entrada allí.
Vosotros diréis que no es nada raro encontrar un capilar de esta naturaleza en una sala de micción, y yo os diré que tenéis razón. Pero analicemos la situación con detenimiento atendiendo a los siguientes puntos:
1-La parte superior del urinario queda muy por encima del escroto de cualquier ser humano (por lo menos de los que yo he visto en mi entorno laboral).
2-Los pelos que quedan desconectados de su folículo tienden a caer por acción de la gravedad en ausencia de corrientes de aire o mecanismos que lo transporten hacia zonas más elevadas.
Según estas proposiciones, el pelo que yo vi, o bien era un pelo nasal de longitud descomunal, o bien había sido puesto por su dueño en ese lugar para ser exhibido con una finalidad que no alcanzo a comprender.
Todo esto no tendría mayor trascendencia de no ser porque, pasados unos días… ¡Volví a ver otro pelo escrotal en el mismo lugar!
Os cedo la palabra para que aventuréis alguna hipótesis que pueda explicar este extraño fenómeno.

