El blog en el que la sandez y la pedantería se dan la mano, donde la bizarría y erudición discurren parejas. El rincón en el que ZP y Rajoy comparten protagonismo con Pajares y Esteso. Esto es Libertad Diodenal. Pasen y comenten lo que les plazca, que nadie censurará sus aportaciones.
martes, 27 de julio de 2010
Se acaban las vacaciones
Aprovecharé que he cogido carrerilla para contar una cosa sin interés (como es habitual). El domingo pasado fui a pedalear al monte con un grupo de ciclistas (éramos doce y sólo conocía a dos de ellos) y yo era el único que no llevaba casco. Unos cuantos de los asistentes se preocuparon por mí y me instaron a llevarlo para evitar quedarme tieso, o tonto (aún no saben que esto último ya no lo puedo evitar) en una caída. Yo les dije que me parece excelente que quien quiera use el casco, rodilleras, traje de motorista y airbag (también los hay para motoristas, así que se podrán usar en una bicicleta), pero que, de momento, yo no veía la necesidad de usarlo. Sí, soy un inconsciente, tanto como lo éramos todos hace diez años.
Ahora veo a gente que sale a dar una vuelta por su jardín que se pone el casco. También hay quien saca a los niños de cuatro años con su “correpasillos” y les pone casco (un tanto volandero). Me parece bien que la gente sea tan cuidadosa con estas cosas. Yo creo que exageran un poco, pero no pasa nada por exagerar, no hacen mal a nadie y pueden ahorrarse algún susto.
Lo que no entiendo es que algunos, como los que estaban preocupados por mi integridad física, tras el periplo se tomaran un par de jarras de medio litro de cerveza (con alcohol) y, acto seguido, cogieran el coche para regresar a sus hogares. Cierto es que no les ocurrió nada. No sé si con un litro de cerveza en el cuerpo el nivel de alcoholemia es suficientemente elevado como para no deber conducir (creo que sí), pero me llama la atención el extraño criterio que tenemos sobre lo que es peligroso y lo que no lo es.
Yo, por no llevar el casco, me pongo en peligro a mí, pero a nadie más. El que bebe más de la cuenta y se pone a conducir, pone en peligro a otros (además de a sí mismo). Creo que, a pesar de que soy un necio inconsciente, mi actitud es menos estulta que la de los que usan el casco incluso para cagar y luego conducen tras haber ingerido un litro de cerveza.
También tengo que añadir que yo, en las bajadas por caminos o carreteras de monte, donde nunca sabes cuándo puede aparecer un bache, desciendo con cuidadito para evitar pegarme un trompazo. Nuestros prudentes amigos del casco se dejaban caer a velocidades que superaron los 70 Km/h. No pasó nada, pero me temo que un casco no les hubiese salvado de quedarse hechos una mierda, o de viajar a la quinta dimensión, en caso de pillar un socavón o, peor aún, encontrarse de frente con algún otro grupo de esforzados ciclistas subiendo por la cuesta que bajaban como alma que lleva el diablo.
Bueno, ya me he justificado para seguir sin llevar casco en los lugares en los que la ley no lo exige. Ahora aprovecharé para hacer publicidad de un dispositivo que vende uno de mis hermanos. Es un cigarrillo electrónico que sirve para fumar sin hacerse daño y, lo que es más importante, sin molestar a los demás. Son unos cigarros de plastiquete con un dispositivo eléctrónico que se carga mediante un conector USB. Aportan nicotina al que la quiera o, sencillamente, permiten inhalar un vapor aromático que no es perjudicial y que sirve para perfumar el ambiente y la bocaza.
No cuento nada más porque seguro que digo alguna cosa que no es cierta. Es mejor que echéis un vistazo a la web y que recomendéis este maravilloso producto a todo aquel que esté cerca de vosotros echando humo sin parar.
jueves, 8 de julio de 2010
El regreso de Camilo
Acabo de enterarme de que el gran, que digo “gran”, ¡grandísimo!, Camilo Blanes, más conocido como Camilo Sesto, dará en octubre un par de conciertos en directo para dejar definitivamente el mundo del espectáculo.
Con todo lo bien que me cae Camilo, creo que esto de que quiere despedirse de sus seguidores con estos dos últimos conciertos, es una bobada sensiblera que utiliza para evitar decir que necesita dinero. A mí me parece excelente que cante cuando quiera o cuando necesite dinero, pero no sé por qué los seres humanos nos empeñamos en disfrazar cosas totalmente dignas, como ganar dinero, como si fuesen actividades delictivas.
En fin, sea cual sea el fundamento real del regreso fugaz de Camilo Sesto a los escenarios, yo estaré encantado de escuchar lo que nos cante. Sólo espero que siga teniendo ese prodigioso chorro de voz con el que nos deleitó durante sus largos años de carrera musical. También me “moló mazo” aquel disco del 2002 con el que reapareció de modo sorpresivo e impetuoso. Me causó gran hilaridad verle con una gorra de quinceañero cantando el pegadizo tema que he puesto como cabecera.
Aprovecho que me ha dado por escribir algo para decir que estoy encantado con que la selección española de fútbol esté ya en la final del campeonato del mundo. El balompié me interesa mucho menos que “l’estatut” (que ya es decir), pero me encanta ver a tanta gente contenta por una cosa tan tonta como esta (la necedad aumenta como la entropía, y eso me agrada). Lo que no me gusta son los excesos que algunos memos comenten en sus celebraciones, pero supongo que son minoría, así que habrá que afear su conducta a quienes se pasen un pelo (darles una paliza sería lo mejor) y dejar que los demás seamos felices.
Además de la infinidad de gente contenta que hay por esto del fútbol, también algunos políticos que, por eso de ser consecuentes con sus ideales separatistas, cuando se les pregunta (con malicia, claro) si les gustaría que ganase la selección española en la final, comienzan a dar vueltas para no contestar que sí. Es probable que prefieran que no gane España, cosa totalmente lícita, o que les importe un pito algo tan tonto, en cuyo caso ¿por qué no dicen lo que piensan o, más fácil, ignoran esa pregunta en lugar de decir memeces?
Parecía que el fútbol iba a unirnos a todos y todas los españoles y españolas, pero no es así. Espero que lo que no ha conseguido el fútbol lo consiga Camilo Sesto.
domingo, 20 de junio de 2010
El post de Junio
Estoy harto de la crisis y el fútbol no me interesa lo más mínimo, así que me limitaré a contaros cualquier cosa carente de interés.
Esta mañana me he dado una vuelta en bicicleta y, como he llegado bastante cansado, en lugar de coger el Metro para ir a gorronear comida a casa de mis padres, he optado por acudir a Burger King (a estas alturas todos sabéis que es mi restaurante favorito). Mientras degustaba mi menú (Whopper, patatas y Cocacola), se ha sentado en una mesa cercana un caballero de buena altura y mejor peso. Llevaba una bandeja con un par de menús normales y otra con un menú infantil. Ha comenzado a comer sus patatas y su hamburguesa sin esperar a sus acompañantes (yo también lo hubiese hecho porque hoy estaba hambriento).
Al cabo de unos minutos han llegado una mujer bajita (le colgaban los pies al sentarse) y un niño que no llegaría a los tres años. Se han sentado sin dirigir la palabra al grandullón y sin que este dijera nada, ni con la boca ni con sus gestos. De hecho ha mantenido la mirada fija en algún punto del infinito o, cuando se disponía a dar un nuevo bocado, en su hamburguesa.
Yo he seguido con la degustación de mis viandas y, como estaba solo, he prestado atención a esa curiosa familia. En algún momento he pensado que, tal vez, el hombretón tuviese alguna enfermedad cuyos síntomas consisten en una total falta de expresividad ¡Quién sabe!
Mientras los veía pensaba que es preferible comer solo, como yo, que acompañado de alguien con quien no tienes nada de que hablar. Que no hablasen el hombre y la mujer, hasta puede ser normal (tras unos años de convivencia pueden estar ya cansados de contarse siempre las mismas cosas), pero lo más extraño era que el pequeñajo tampoco decía nada. Esta familia (o lo que fuera) guarda grandes secretos que me gustaría desvelar.
Mi comida se acabó y, como no tenía nada que leer para mantenerme en mi sitio sin que sospechasen que estaba cotilleando (se me nota demasiado cuando lo hago), me he marchado a casa.
Por el camino de regreso junto a un contenedor de basura en el que media hora antes no había nada, he visto la CPU de un ordenador. Era igualito que uno que tengo en casa para hacer experimentos. Me he detenido junto a él y, al ver que estaba aparentemente entero. Tenía tarjeta de vídeo, sintonizador de televisión, dos grabadoras de DVD, lector de tarjetas SD y, por el peso, seguro que tenía uno o varios discos duros dentro.
No lo he dudado un momento, lo he cogido y aquí lo tengo en proceso de instalación del Windows 7 (lo he comprado por Internet, ya sabéis que yo siempre respeto la legalidad). El PC está perfecto, no tiene nada roto. Tiene 2 GB de memoria, dos discos duros (de 70 y de 170 GB).
Hay demasiada gente que tira a la basura PC’s en perfecto estado porque tienen algún virus o, en otras ocasiones, porque alguien les ha convencido de que un ordenador de más de cuatro años ya no vale para nada ¡Cuánto charlatán hay por el mundo!
¡VIVA LA CRISIS! Todos a llorar mientras tiramos a la basura aparatos perfectamente útiles para gastarnos dinero en otros que no nos hacen falta.
Por hoy (y por este mes) ya ha sido bastante. A seguir bien.
sábado, 15 de mayo de 2010
Ahí va otra propuesta
Unos dicen que hay que ahorrar, otros que hay que consumir. Hay quien dice que tenemos que ser más productivos, quien opina que hay que subir los impuestos y quien piensa que hay que bajarlos. Todos están igualmente convencidos de que lo que dicen es lo correcto, a pesar de que unas cosas contradicen a otras.
¿A qué conclusión me lleva todo esto? A la de siempre: Somos una pandilla de ignorantes empeñados en hacer creer a los demás que somos muy listos.
Ahora se recortan los sueldos de los funcionarios y las pensiones, y parece que eso tranquiliza a “los mercados” ¿Pero qué es eso de los mercados? A mí me parece una especie de juego de azar disfrazado de cosa seria. No entiendo que una empresa que cotiza en bolsa pueda incrementar o disminuir su valor de un modo salvaje sólo por rumores o por errores de un “broker” al teclear una cifra en su ordenador. Me parecería más sensato que una compañía fuese más valiosa si vende mucho (su producto interesa a la gente) y perdiese valor cuando lo que vende dejase de interesar. Pero esas cosas no ocurren de la noche a la mañana (no habitualmente), con lo que no podría haber esos vaivenes bursátiles tan exagerados.
Vivimos en un sistema fundamentado en camelos pero, eso sí, con un montón de gente empeñada en convencernos de que todo es robusto, serio y totalmente fiable.
Cuando toda esa robustez se tambalea, crean una nueva institución salvadora que acuda al rescate de las economías zozobrantes con miles de millones de euros (¿de dónde sacan ese dinero?) y “los mercados”, llenos de alegría por la nueva sensación de confianza, crecen a lo loco durante unos días. Pero esa confianza se desvanece rápidamente y todo vuelve a desplomarse.
Todo es tan etéreo... ¿Acaso en esos tres o cuatro días en que las bolsas suben a lo loco y bajan de nuevo a tumba abierta, la producción de las empresas cotizantes ha cambiado en algo?
Lo único que sé sobre la economía es que yo, para poder adquirir las cosas que necesito, tengo que hacer algo que otros también necesiten o, por lo menos, estén dispuestos a comprar. Es el fundamento del trueque que, al final, es en lo que se basa todo este complejo montaje monetario.
El caso es que, cuando veo lo que hacemos en nuestro entorno laboral (de modo general), compruebo como cada día se hacen más cosas que van en detrimento de la productividad y que sólo sirven para encarecer de modo totalmente absurdo los productos que se venden (en mi caso los servicios informáticos). Llevamos años haciendo que el precio de todo crezca sin sentido. Cada vez se implica a más personas en la realización de una tarea de lo más simplón. ¿Cómo se hace esto? Añadiendo burocracia a raudales. El mundo occidental está lleno de burócratas ignorantes que no saben hacer la o con un canuto y cuya única misión es conseguir que ciertos gráficos aparezcan cada día con la forma rectilínea o de campana de Gauss que tanto les gusta. El trabajo real y productivo tendrá que adaptarse para que sus informes no tengan borrones.
Y ahora quieren acabar con la crisis reduciendo sueldos de modo generalizado. Señores, miren a las esferas altas y medias de las empresas (públicas y privadas) y peguen ahí el tijeretazo. Se puede vivir muy bien, pero que muy bien, con sueldos menores de 3.000 euros al mes, que es lo menos que cobran casi todos esos memos cuya labor sólo contribuye a inflar artificialmente los precios y a generar ambientes laborales de lo más desagradable por estar fundamentados en la falsedad y en el absurdo. Den una patada en el culo a toda esa panda de memos y verán ustedes cómo esto comienza a funcionar un poco mejor.
Es posible que mi solución no se pueda llevar a cabo por decreto, y que, si se realizase, se verían menos coches de altísima gama por la calle, las mansiones de la Moraleja quedarían vacías, los aviones tendrían que reconvertir la Business Class en turista, los hoteles de cinco estrellas tendrían que cambiar la grifería de oro por otra de cobre, la casa Rolex sería comprada por la Casio… Pero, finalmente, no se viviría tan mal, o sí ¡Quién sabe!
lunes, 10 de mayo de 2010
Kashuma, te tenemos acorralado
Hoy no me enrollo más porque esta entrada es sólo para publicitar el blog de Agustín. Mis rollos los dejo para otro momento.
Un saludo a Agustín. Cuentas con todo mi apoyo y, por supuesto, con el de los lectores de Libertad Diodenal (me encanta erigirme en representante de quienes no me han votado).
ACTUALIZACIÓN 13-05-2010
¡Kashuma ha sido atrapado!
Nuestro intrépido amigo Agustín, ayudado de un confidente que localizó al japonés de los dientes amarillos, pudo dar caza al músico timador y ponerlo en manos de la policía. Podéis leer la historia aquí.
¡VIVA LA ACCIÓN CIUDADANA!
domingo, 25 de abril de 2010
¿Es usted puta, o no es puta?
Hace unos días, en “La Noria”, ese gran programa de Tele5, entrevistaron a Pedro Ruiz que, por si no lo sabéis acaba de publicar un libro.Los entrevistadores eran: Terelu Campos, Jimmy Jiménez y María Antonia Iglesias. Esta última, que, como sabréis, tiene más mala leche que un yogur caducado hace un año, comenzó su intervención recordando que Pedro Ruiz defraudó a Hacienda hace años. No dijo, por supuesto, que aquella demanda, o lo que fuese, fue archivada en su momento. Yo no sé si realmente hubo fraude o no lo hubo, pero el caso es que aquello se archivó, con lo que, tras tantos años, sacar eso a relucir, de la forma en que lo hizo nuestra musa de la crispación, creo que no es de recibo (aunque sí muy entretenido). Pedro Ruiz, con calma, le respondió, pero ella siguió en sus trece.
A pesar de que Ruiz dijo que su causa había sido archivada, le pidió que dijese claramente si había sido un defraudador o si no lo había sido. Mencionó que ella usa un latiguillo para solicitar a sus entrevistados que se decanten. Ella les dice: ¿Es puta o no es puta? Refiriéndose a que la respuesta a su pregunta tiene que ser sí o no.
Más tarde hizo referencia a la supuesta táctica del señor Ruiz de hacerse la víctima (tener en cuenta este detalle para cuando describa cómo terminó la señora Iglesias su entrevista) y de llevarse muy bien con las señoras de la derecha. Nuestra amiguita María Antonia aprendió muy bien en el cole la lección de derecha e izquierda y todo lo clasifica en alguna de esas dos categorías, no hay nada ajeno a esa taxonomía (me apetecía escribir una palabra pedante) para ella.
Como Pedro Ruiz dejó claro que, si tuviese un nuevo programa, no entrevistaría a ningún político (también dijo que no votaba), nuestra querida M.A. saltó con que esa era la actitud de los “falsos independientes de derechas, que son fascistas que añoran el franquismo”. Y se quedó tan pancha (también muy divertido).
En cierto momento, habiendo sido M.A. tan insistente con la suposición de que el humorista (poco gracioso, por cierto) se había beneficiado mucho gracias a “la derecha”, él le solicitó con insistencia que dijese qué partido le había “untado”. Ella se iba por peteneras y seguía diciendo sandeces. Pedro, cansado de sus divagaciones, para que contestase con claridad le soltó ese latiguillo que ella había mencionado antes: “María Antonia ¿pero es usted puta o no es puta?”.
Ella se quedó en silencio unos instantes (¡milagro!) y habló para decir que no pensaba quedarse allí, sentada frente a un hombre capaz de insultar a una mujer (tal vez no le parece mal insultar a un hombre). ¡Pero María Antonia! Si llevabas tú más de diez minutos insultándole a él! En fin, que la pobrecita M.A. decidió hacerse la víctima (lo mismo de lo que acusó a Pedro Ruiz al principio).
Esta mujer es insoportable, pero está claro que sirve para montar espectáculos. Por eso está en Tele5, aunque probablemente no le guste Gran Hermano por considerarlo telebasura. Esto no lo he contrastado, pero da igual ¡VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN! Podemos insultar sin pruebas a quien nos plazca.
El vídeo completo lo podéis ver aquí (con publicidad), porque en el resto de lugares en los que he buscado, sólo aparece un pequeño fragmento en el que, sin que M.A. quede muy bien parada, parece que Pedro Ruiz es una especie de degenerado que no respeta a las "dulces" ancianitas.
sábado, 10 de abril de 2010
Los peligros del correo electrónico
Ayer fui partícipe de una simpática historia que quiero compartir con vosotros para haceros perder el tiempo.El marco en el que tuvo lugar la aventura fue el centro laboral al que acudo cada día para desarrollarme como persona humana y, sobre todo, como necio. Como ocurre en casi todos los entornos de oficina, el correo electrónico se usa con profusión para intercambiar información de todo tipo pero, mayoritariamente, confusa, mal redactada e inútil.
Sirva ese rollo como introducción para que vayáis poniéndoos nerviosos esperando ver a dónde llega todo esto.
Nuestro trabajo de informáticos consiste en hacer cosas que otros nos mandan, pero como cada vez hay más personas que mandan y más cosas que hacer, todo se lía mucho. Gente a la que no conocemos hace cosas que ignoramos en qué consisten. Nosotros hacemos otras cosas que los otros ignoran también. Y, para que todo adquiera sentido, alguna persona que tiene visión global (eso es lo que creen algunos) de lo que unos y otros hacemos, decide que las cosas se interconecten. El caso es que lo que, en principio es sencillo, acaba siendo un infierno porque los que hacemos esas conexiones, seguimos nadando en la ignorancia de aquello que conectamos.
Otras personas se dedican a probar esa cosa rara que ha aparecido como resultado de la conexión entre programas y, obviamente, aparecen errores. Esos errores acaban transmitiéndomelos a mí (podrían transmitírselos, por lo menos, a otras dos o tres personas, pero mi calva debe de ser más brillante y se ve desde más lejos). Yo reviso la cosa y, si veo que el problema radica en lo que yo he hecho, comunico mi metedura de pata, arreglo la cosa y todo queda solucionado. Si, por el contrario, detecto problemas en otros puntos, comunico de qué se trata y, con el problema identificado (tras varias horas de compleja y profesional investigación) transmito a la persona responsable el resultado de mis pesquisas para que se arregle el problema (a veces incluso agradecen mi labor, otras se limitan a arreglarlo y pasan de mí).
El caso es que ayer no supe resolver la incidencia que me comunicaron. Redacté un documento en el que explicaba por qué no podía ni sabía resolver aquello y se lo envié a la persona de la que dependo (mi jefa, para entendernos). Lo que decía en el correo no tiene mayor trascendencia, pero lo que se desencadenó a partir de ahí fue muy divertido.
Aquí van los correos (he cambiado los nombres para preservar la intimidad de los protagonistas).
Todo comienza con algo parecido a esto:
De: Meteorismo Galáctico
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 8:55
Para: Belén Esteban
CC: Kiko Hernández; Carmen Lomana
Asunto: RE: Incidencia ESP:59941
Buenos días Belén:
No he conseguido reproducir la incidencia que me habéis enviado. Necesito más información para saber cómo llegar a los puntos en los que se dice que se produce ese error. Accediendo por donde yo sé hacerlo, no ocurre lo que se dice.
Belén quiere compartir con Kiko sus sentimientos de impotencia por la ineptitud de Meteorismo pero, al recolocar los destinatarios, se equivoca y me pone a mí en lugar de a Kiko.
De: Belén Esteban
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 8:59
Para: Meteorismo Galáctico
Asunto: RV: Incidencia ESP:59941
Joder, el figura nunca resuelve nada
Un saludo,
Yo, al ver el correo, me quedé un tanto perplejo porque nunca había visto a Belén escribir un mensaje en ese tono. Compartí la misiva con mis dos compañeras, amigas y confidentes para ver qué opinaban ellas y, riéndose, me señalaron diciendo: ¡Eres el figura!
Pensé ir a hablar con Belén para aclarar el tema y, de paso, reírme un rato de la situación al verla azorada, pero llegó otro mensaje que me instaba a resolver otros problemas detectados en el mismo programa basuril, así que antepuse mi deber de profesional a mi deseo de reírme y pospuse la visita.
Pasado un rato, cuando ya había descubierto alguna cosilla que podía resolver del nuevo problema planteado, decidí escribir el mensaje siguiente:
De: Meteorismo Galáctico
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 10:11
Para: Belén Esteban
Asunto: RE: Incidencia ESP:59941
Hola Belén:
(Leer con tono simpático).
Esto del correo tiene mucho peligro pero a la vez es la mar de divertido. Creo que el destinatario que has puesto en este mensaje no tenía que ser yo ¡Maldición! Pero reconozco que me divierte pensar que soy “el figura” que no resuelve nunca nada.
A ver si consigo limpiar mi honor resolviendo algo de la nueva incidencia que han enviado.
Un saludo.
Me encantaría haber visto la cara de Belén al leer mi correo, pero hay gozos que nos están vedados. El caso es que ella fue elegante y supo reconocer que había metido la pata. Mantuvo el tono simpático y esto es lo que me envió:
De: Belén Esteban
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 10:16
Para: Meteorismo Galáctico
Asunto: RE: Incidencia ESP:59941
Efectivamente, leer en tono simpático.
Yo sí que soy una figura que no resuelve nada, y encima esto que lo llevaba Lydia Lozano que está de baja ahora y me lo han endosado a mí, ni p. idea… En fin, que me perdones y que me puedes llamar lo que quieras.
Me cuesta no ser el último en hablar durante un debate, así que seguí adelante:
De: Meteorismo Galáctico
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 10:21
Para: Belén Esteban
Asunto: RE: Incidencia ESP:59941
No te preocupes ni un poco, Belén. No sabes lo divertidas que me parecen estas confusiones generadas por correos enviados a la persona equivocada (yo he metido la pata más de una vez). Además, esta mierda de evolutivo puede sacar de sus casillas a cualquiera (Lydia no lo habría aguantado y se habría ido a buscar a la hija de Al Bano y Romina Power).
Lo de “figura” supongo que lo habrás dicho por mi envidiable tipín, así que, en el fondo, me he sentido halagado.
Ni se te ocurra sentirte mal por esta tontería. A mí me ha encantado.
Parece que a Belén tampoco le gusta que sea otro el que termine las conversaciones. Me venció y fue ella la que terminó el debate.
De: Belén Esteban
Enviado el: viernes, 09 de abril de 2010 10:26
Para: Meteorismo Galáctico
Asunto: RE: Incidencia ESP:59941
Jaja, eres un figura, sin duda.
Gracias
Pasado un rato me acerqué a su despacho para comentarle unas cosas relativas al trabajo (o lo que sea eso que hacemos) y, al verme, escondió la cara entre sus manos mientras decía “¡qué vergüenza! Perdóname”. Yo, con esas cualidades que mi nuevo talante progresista me ha dado, sonreí, le di una palmadita en la espalda y le dije “tranquila Belén, no pasa nada, ha sido todo muy simpático”. Seguimos hablando de lo que me había llevado a su despacho y allí terminó la cosa.
Reconozco que, a pesar de lo gracioso de la situación, estoy dolido por haberse puesto en duda mi profesionalidad, sobre todo porque yo pensaba que, tras varios años deambulando por otras empresas en las que mi trabajo consistía en no hacer nada o en hacer cosas evidentemente inútiles, ahora llevaba un tiempo pensando que, de entre las decenas de memeces que tengo que hacer diariamente, a veces sacaba adelante alguna cosa útil o resolvía algún que otro problema con cierta eficacia.
Saber que soy considerado “el figura que nunca resuelve nada” me ha abierto los ojos. Tendré que cambiar mi táctica y aplicar esas técnicas de paripé que Viajero Estelar (antes conocido como Antares) y yo hemos aprendido de los grandes maestros que hemos tenido como jefes en nuestra dilatada andadura profesional. Desde el lunes comenzaré a aplicar estas excelentes normas para alcanzar el éxito:
1-Afirmar con rotundidad aquello que se desconoce.
2-Confirmar la corrección de lo que se sabe que está mal.
3-Decir que la absurda burocracia que se nos impone es valiosísima para alcanzar altas cotas de calidad en los “deliverables”.
4-Planificar el trabajo con “plazos agresivos”.
Seguro que vosotros podréis aportar más puntos a esta lista hasta convertirla en un decálogo (por razones que desconozco, ninguna lista que tenga menos de diez puntos es tenida en cuenta para nada).
P.D.- El problema que no supe resolver, finalmente fue asumido por otro grupo, con lo que quedó acreditado que “el figura”, ciertamente, no era responsable de aquello.