
Anoche estuve viendo
La Noria, ese programa de debate en el que suele participar esa tranquila y tolerante periodista que es
María Antonia Iglesias. Por segunda vez acudió a ser entrevistada por Jordi García la novia de Antonio Puertas, el agresor de Jesús Neira. No sé cómo discurriría la primera entrevista que le hicieron en ese mismo programa, pero lo de ayer fue bastante indignante.
De este desagradable suceso parece que está comprobado y asumido por todas las partes implicadas, incluido el agresor, que al señor Neira se le propinaron unos cuantos golpes de tal intensidad que provocaron que, al cabo de unos días, entrase en coma.
Jesús Neira, según él mismo declaró después del incidente, vio como Antonio Puertas discutía y forcejeaba con su novia, Violeta Santander, que acabó cayendo al suelo. Según don Jesús, cayó empujada por el novio, y según la propia chica, cayó porque se desequilibró a causa de un problema de vértigos que parece.
A la vista de que no hay consenso en la cuestión de la agresión a la doña Violeta, los que no somos ni Jesús Neira ni ella misma, lo único que podemos afirmar es que Puertas propinó unos cuantos golpes fatales a Neira. Pero, a pesar de que la supuesta agredida se empeña en repetir que no lo fue, el resto de la humanidad se insiste en contradecirle y en intentar convencerla de que sí que fue maltratada físicamente por su novio.
Violeta ha reconocido que Puertas es adicto a las drogas y que ese día iba un tanto cargado, pero insiste en que no la agredió. Será verdad o será mentira, no tengo ni idea, pero no sé qué derecho tiene ninguno de los participantes en la tertulia de la Noria en afirmar con toda rotundidad que la señorita Santander está mintiendo y que lo que le pasa es que está bajo los efectos del síndrome de estocolmo (diagnóstico al que habrán llegado gracias a sus largos años ejerciendo la psiquiatría, supongo).
Yo pienso que Violeta está haciendo las cosas bastante mal y que con sus apariciones en televisión no hace otra cosa que animar a esa jauría de cretinos que por tener el título de periodistas se creen con derecho a sentenciar sobre cualquier caso mientras, eso sí, abominan de los juicios paralelos que se hacen en la calle, juicios que siempre hacen otros, claro. Ellos dicen que Violeta Santander miente, pero no la están juzgando, sólo opinan.
¿Es que no saben que si ellos condenan a esta mujer, habrá montones de cretinos que al verla pasear por la calle se atreverán a insultarla sin pudor? ¿No se dan cuenta de que ellos, que tanto hablan en contra del maltrato de mujeres, están maltratando de una manera gravísima a esta señora y, lo que es peor, propiciando que otras muchas personas la maltraten? ¿Ese maltrato es bueno y un empujón es malo?
En la mesa de la tertulia de La Noria sólo había una persona que parecía no dejarse llevar por las vísceras y que habló con gran sensatez a pesar de las constantes interrupciones de María Antonia Iglesias. Me refiero a
Nacho Abad que, desde ayer, es para mí un ejemplo a seguir y del que deberían aprender todos esos profesionales del periodismo que, de tan encumbrados que ya están, son incapaces de dejar de mirarse el ombligo y supongo que por eso jamás pueden opinar sin sentenciar. ¡Son tan grandes! ¡Su carrera profesional ha sido y es tan brillante! ¿Quién podría dudar de que lo que ellos piensan sea la verdad? ¿Para qué necesitan pruebas? Eso se queda para los que no tienen esa perspicacia e intuición de los grandes.
Como La Noria es un programa de gran seriedad, ayer mostraron las
declaraciones que hizo un chaval que ha pasado unos días en la cárcel de Soto del Real con Antonio Puertas. El mozalbete ya está en libertad y, claro, como sabe que este tema da dinero, lo primero que hizo fue ponerse en contacto con Tele 5 para decirles que tenía información interesante. En la "cadena amiga" comprobaron que este chaval, efectivamente, ha estado en Soto del Real cumpliendo condena y que ha coincidido en el tiempo con Puertas.
No creo que puedan haber constatado que realmente habló con Puertas y dudo mucho que puedan saber si lo que ha dicho su compañero carcelario es cierto. El supuesto compañero del agresor de Neira se explayó a gusto y, resumiendo, dijo que Puertas reconoció que estaba maltratando a su novia cuando llegó Neira, al cuál dio un par de puñetazos. También le dijo que esperaba salir pronto de la cárcel si acaban inculpando a los médicos por negligencia y así poder ir de plató en plató para forrarse. Son cosas creíbles, pero es absurdo dar por sentado que son ciertas, sobre todo cuando el que lo ha contado ha hecho negocio con esa información.
Salvo Nacho Abad, que dijo que ese testimonio no valdría un pimiento en un juicio porque bastaría con que Puertas negase haber dicho tales cosas, el resto de los contertulios dio crédito absoluto a lo que dijo ese expresidiario.
Que quede claro mi desprecio por la paliza que el desgraciado de Puertas propinó a Neira y que vaya por delante que pienso que los paseos de Violeta Santander por la tele no hacen más que alentar la creencia de que miente para no meter en follones a su novio, pero una cosa es tener la sospecha de algo y otra muy distinta decir que lo que uno sospecha es la verdad absoluta.