Tras ver el vídeo que nuestro esporádico colaborador Jump&Benchi ha recomendado a los lectores de Libertad Diodenal, he estado meditando en el retrete (es el lugar más adecuado para tales menesteres) sobre la necedad humana y he decidido ponerme a escribir sobre ello para ver si vosotros, queridos amigos, podéis añadir un poco más de confusión a mi lerda mente.
Confío en que esa gente que cree que Corea está en Australia o que no sabe nombrar un país que comience con la “U”, a pesar de vivir en USA, no sea más numerosa que la gente que sí sabe esas cosas pero, aunque ocurriera lo contrario (que la mayoría de la gente fuera extremadamente ignorante), lo que realmente resulta preocupante es que no sean capaces de reconocer su escasez de conocimientos. El hecho de que, ante una pregunta cuya respuesta se ignora, alguien prefiera responder una burrada a confesar su ignorancia, es lo peligroso. ¿Por qué tenemos tanto miedo a reconocernos ignorantes, lerdos, estultos, necios, etc.?
Sé que los participantes de este blog no tienen miedo alguno a laurearse con esos epítetos, pero hay que reconocer que Libertad Diodenal no representa más que una ínfima porción de la sociedad (de otro modo yo sería famoso y mi brillante calva sería conocida mundialmente).
Estimados amigos y colaboradores de este blog, tenemos mucho trabajo que hacer. La sociedad nos necesita ahora más que nunca. Pregonemos a los cuatro vientos nuestra ignorancia, mostremos al mundo que reconocerse ignorante es el primer paso para llegar a la sabiduría. Hagamos saber a todo el mundo que la necedad es lo único que nos iguala a todos.
¡NECIOS DEL MUNDO, UNÍOS!
El blog en el que la sandez y la pedantería se dan la mano, donde la bizarría y erudición discurren parejas. El rincón en el que ZP y Rajoy comparten protagonismo con Pajares y Esteso. Esto es Libertad Diodenal. Pasen y comenten lo que les plazca, que nadie censurará sus aportaciones.
domingo, 23 de septiembre de 2007
Tontos que no saben que lo son
martes, 18 de septiembre de 2007
Debates suscitados por "Amor"
Gran Hermano ha llegado para socorrer la sequía temática que asuela (acabo de buscar en el diccionario de la RAE la conjugación de “asolar” y esa es la forma correcta) nuestro querido blog. He estado visitando una web en la que algunos forofos se dedican a colgar vídeos de mi concurso favorito y me he detenido en uno extraído del gran debate que tuvo lugar el pasado domingo moderado por ese gran presentador que es Jordi González.Algunas de las intelectuales que participan en el sarao, afeaban a Rebeca (la concursante malagueña que ha abandonado el concurso voluntariamente) que se burlase de la condición de transexual de Amor, la concursante majorera (de Fuerteventura, para los que no conozcan este término que saco a colación para mostrar mi amplia cultura), burla que Rebeca justificaba como venganza porque Amor también se metió con ella (¡qué mala es la venganza!).
Entre voces excesivamente altas e interrupciones que indican que en ese debate a nadie le interesa lo que dicen los demás, me pareció que se suscitaban algunos interrogantes: ¿Es correcto que una transexual se camele a unos cuantos heterosexuales (bastante panolis todos ellos) sin confesarles la presencia de un pene en su cuerpo aparentemente femenino? ¿Permite la Constitución que una transexual que aún no está completamente transformada, oculte su situación a un hombre que la cree completamente mujer y que permite que juguetee con su escroto y aledaños?
Me pregunto qué pasará cuando el sujeto que ha quedado prendado de los encantos de Amor, acabe sabiendo que es transexual ¿Aceptará a Amor como la mujer que suponía que era? ¿Montará en cólera pensando que unos cuantos españoles han visto como una transexual le metía mano mientras él gozaba? ¿La atracción que sentía por Amor se trocará en repugnancia al saber la verdad?
Son preguntas cuyas respuestas ignoro pero que me hacen llegar a la conclusión de que Gran Hermano es, más que un concurso, un gran proyecto científico en el que se investigan las reacciones de los seres humanos ante las más variopintas y pintorescas situaciones. Esperemos que, con ayuda de Mercedes Milá, los científicos que trabajan en ese gran proyecto, saquen conclusiones útiles para conseguir que este mundo sea cada vez mejor.
Tras estas loas a Gran Hermano, me permitiré hacer algunas observaciones para mejorar futuras ediciones de modo que sean aún más enriquecedoras, si cabe, para los televidentes:
1-Admitir sólo a concursantes que tengan un vocabulario superior a diez palabras.
2-No admitir a nadie que diga “delante mía” (como hace la propia Mercedes Milá).
3-Que el primer día todos los concursantes se conozcan en pelota picada, así evitaremos confusiones con el sexo de cada cual y los televidentes pasaremos un buen rato.
4-No admitir a fumadores, así se ahorrarán el trabajo de convencerles para que lo dejen.
Aquí dejo mi propuesta de hoy para el debate.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Cavilaciones y desvaríos
Nuevamente atravieso una sequía intelectual y no encuentro un tema adecuado para deleitar (o incordiar) a la concurrencia. Cuando me ocurre esto me pregunto cómo conseguirán los periodistas tener todos los días algo sobre lo que escribir o hablar. ¿Será que no hacen otra cosa que repetir temas? ¿Será que son capaces de contar un rollo a partir de cualquier nimiedad?
Yo mismo era antes bastante más prolífico y podía escribir dos o tres artículos (o cómo quiera que se llame lo que escribo en Libertad Diodenal) semanales. Es cierto que cuando comencé con el blog, “gozaba” de una etapa de aburrimiento laboral que me permitía dedicar al menos ocho horas diarias a navegar por Internet. Esa situación que, tal vez, sea el sueño de mucha gente, para mí llegó a ser insoportable aún a pesar de los buenos frutos en cuanto a promoción de este estulto blog. Gracias a Dios y al aburrimiento, conseguí cambiar de empresa, cambio que acabó desembocando en una situación similar de aburrimiento y nuevo cambio. Ahora, por suerte o porque soy un profesional como la copa de un pino, hago cosas (algunas inútiles, pero no todas) en mi puesto de trabajo y ya no tengo tiempo de dedicarme a esta afición literario-blogera en mi tiempo laboral.
Recuerdo que antes me gustaba mucho meterme con ZP y su plan para disgregar España, también me encantaba participar en el blog de Pepiño Blanco (hasta que me convertí en un proscrito del mismo) y comentar en nuestro blog los elevados pensamientos que allí leía. ETA también ha sido fuente de muchos de mis escritos, pero la verdad es que ya me cansan esos temas (aunque no tengo problema en debatir sobre ellos) y me gustaría escribir sobre alguna otra cosa (siempre fundamentada en la necedad humana, claro).
El caso es que la repetición parece estar en la raíz de todas las cosas: La Tierra da vueltas alrededor del Sol, las cuatro estaciones se suceden, nuestras actividades diarias son rutinarias y repetitivas, votamos cada cuatro años, cagamos una vez al día (algunos no tienen tanta suerte), hacemos la declaración de la renta cada año, nos duchamos cada día (eso no es siempre cierto), vamos a Benidorm cada verano (a pesar de quejarnos de la masificación), vemos Gran Hermano en otoño (aunque lo criticamos y decimos que es telebasura)...
Unos se insertan en ese bucle que parece ser la vida y se dejan llevar de modo que nada cambia (salvo la superficie poblada de pelo y el volumen de las lorzas que rodean la cintura). Otros, en cambio, también insertos en esos ciclos, procuran convertir la circunferencia en una espiral para evitar que todo sea siempre igual. A mí me gustaría salir de esa circunferencia repetitiva y procurar que cada día no sea igual al anterior, pero tengo que reconocer que, para la gente de mente simple como yo, resulta complicado conseguir esa diferencia que evite que nuestra vida sea como lo que se mostraba en aquella película llamada “El día de la marmota”. Supongo que el hecho de no escribir constantemente sobre ZP y ETA es un paso adelante (o no, quién sabe).
Tras releer lo que he escrito, me ha dado la sensación de que la lectura de los artículos de Umbral me ha afectado negativamente y ahora ni yo mismo puedo entender lo que escribo. De todos modos, dejaré aquí mi aportación por si algún director de periódico la ve y decide que esa capacidad mía de escribir sin decir nada es interesante para conseguir lectores.
Yo mismo era antes bastante más prolífico y podía escribir dos o tres artículos (o cómo quiera que se llame lo que escribo en Libertad Diodenal) semanales. Es cierto que cuando comencé con el blog, “gozaba” de una etapa de aburrimiento laboral que me permitía dedicar al menos ocho horas diarias a navegar por Internet. Esa situación que, tal vez, sea el sueño de mucha gente, para mí llegó a ser insoportable aún a pesar de los buenos frutos en cuanto a promoción de este estulto blog. Gracias a Dios y al aburrimiento, conseguí cambiar de empresa, cambio que acabó desembocando en una situación similar de aburrimiento y nuevo cambio. Ahora, por suerte o porque soy un profesional como la copa de un pino, hago cosas (algunas inútiles, pero no todas) en mi puesto de trabajo y ya no tengo tiempo de dedicarme a esta afición literario-blogera en mi tiempo laboral.
Recuerdo que antes me gustaba mucho meterme con ZP y su plan para disgregar España, también me encantaba participar en el blog de Pepiño Blanco (hasta que me convertí en un proscrito del mismo) y comentar en nuestro blog los elevados pensamientos que allí leía. ETA también ha sido fuente de muchos de mis escritos, pero la verdad es que ya me cansan esos temas (aunque no tengo problema en debatir sobre ellos) y me gustaría escribir sobre alguna otra cosa (siempre fundamentada en la necedad humana, claro).
El caso es que la repetición parece estar en la raíz de todas las cosas: La Tierra da vueltas alrededor del Sol, las cuatro estaciones se suceden, nuestras actividades diarias son rutinarias y repetitivas, votamos cada cuatro años, cagamos una vez al día (algunos no tienen tanta suerte), hacemos la declaración de la renta cada año, nos duchamos cada día (eso no es siempre cierto), vamos a Benidorm cada verano (a pesar de quejarnos de la masificación), vemos Gran Hermano en otoño (aunque lo criticamos y decimos que es telebasura)...
Unos se insertan en ese bucle que parece ser la vida y se dejan llevar de modo que nada cambia (salvo la superficie poblada de pelo y el volumen de las lorzas que rodean la cintura). Otros, en cambio, también insertos en esos ciclos, procuran convertir la circunferencia en una espiral para evitar que todo sea siempre igual. A mí me gustaría salir de esa circunferencia repetitiva y procurar que cada día no sea igual al anterior, pero tengo que reconocer que, para la gente de mente simple como yo, resulta complicado conseguir esa diferencia que evite que nuestra vida sea como lo que se mostraba en aquella película llamada “El día de la marmota”. Supongo que el hecho de no escribir constantemente sobre ZP y ETA es un paso adelante (o no, quién sabe).
Tras releer lo que he escrito, me ha dado la sensación de que la lectura de los artículos de Umbral me ha afectado negativamente y ahora ni yo mismo puedo entender lo que escribo. De todos modos, dejaré aquí mi aportación por si algún director de periódico la ve y decide que esa capacidad mía de escribir sin decir nada es interesante para conseguir lectores.
martes, 28 de agosto de 2007
Toca hablar de Umbral
Vaya desde aquí mi pésame para los familiares y amigos del fallecido señor Umbral. Reconozco que rara vez había leído un artículo de don Francisco pero, animado por tanto elogio a su arte literario, he accedido a la página de El Mundo en la que han colgado, según dicen, todas sus columnas para leer alguna de esas perlas de nuestro fallecido y llorado autor.
He comenzado por la primera (la más moderna), “Era la guerra” y me ha parecido absurda (seguro que tenía algún mensaje, pero mi ignorancia y mi obtusa mente me han impedido descubrirlo). Luego he leído el siguiente, “Blanco Paulino”, que me ha dejado aún más boquiabierto, no ya por seguir sin entender nada sino por el aburrimiento que me ha provocado. Ante el poco gozo que he experimentado siguiendo el orden cronológico inverso exhaustivo, he optado por saltar unos cuantos artículos para detenerme en “El pícaro”. Nuevamente me ha costado llegar al final y de nuevo me he preguntado por la razón del éxito de este escritor.
No puedo ser tan lerdo, me he dicho a mí mismo, a este señor le dieron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes. Ante la posibilidad de que mi azarosa elección de los tres artículos haya sido casualmente nefasta, he decidido seguir leyendo alguno otro y me he decidido por “El aniversario de Cela”. ¡Vaya petardo!
Cada vez me siento peor. ¡No puede ser que, cuando todo el mundo anda glosando la virtud literaria de Paco Umbral, yo, que apenas comienzo a conocer sus escritos, esté pensando todo lo contrario! En un arrebato de furia he elegido otra columna. Esta vez le ha tocado el turno a “Esperanza Aguirre” (mi orientación política fascistoide ha hecho que me detuviera ante ese título tan sugerente).
¡Renuncio! Ya no quiero seguir leyendo más. Todo lo que he leído me ha resultado básicamente incomprensible y completamente soporífero. ¿Alguien puede decirme cuáles son los criterios de evaluación que hacen que un escritor sea catalogado como gran literato? A lo mejor, sabiendo qué es lo que se evalúa, me doy cuenta de que, en efecto, don Francisco era un gran hombre de letras. Hasta entonces, me temo que seguiré pensando que pocos lectores de “El Mundo” lo son gracias a las famosas columnas de nuestro querido escritor.
Vaya por delante que soy consciente de que emitir un juicio sobre la forma de escribir de alguien basándose sólo en cinco artículos, es un tanto aventurado, pero teniendo en cuenta que no me fío un pelo del criterio oficial de lo que es bueno o malo culturalmente hablando, tiendo a dudar excesivamente de tan laureados protagonistas de la Cultura Oficial.
Aquí queda esta epístola como prueba de mi ignorancia total y mi falta de gusto literario.
P.D.- Me ha costado decidirme pero, finalmente, he conseguido leer una columna más. Se trata de "La nieve". Ha sido una pérdida de tiempo, sigo sin verle el interés a algo que, definitivamente, no entiendo. Yo pensaba que cuando uno escribe, lo hace para compartir ideas y experiencias con otros, pero cuando se escribe de tal forma que sólo cuatro gatos pueden entender lo que uno dice, eso, más que literatura, es criptografía.
P.D.2- Aprovecho también para mostrar mis condolencias a los familiares de Emma Penella. También ella se merece un poco de cariño póstumo aunque no fuese literata.
He comenzado por la primera (la más moderna), “Era la guerra” y me ha parecido absurda (seguro que tenía algún mensaje, pero mi ignorancia y mi obtusa mente me han impedido descubrirlo). Luego he leído el siguiente, “Blanco Paulino”, que me ha dejado aún más boquiabierto, no ya por seguir sin entender nada sino por el aburrimiento que me ha provocado. Ante el poco gozo que he experimentado siguiendo el orden cronológico inverso exhaustivo, he optado por saltar unos cuantos artículos para detenerme en “El pícaro”. Nuevamente me ha costado llegar al final y de nuevo me he preguntado por la razón del éxito de este escritor.
No puedo ser tan lerdo, me he dicho a mí mismo, a este señor le dieron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes. Ante la posibilidad de que mi azarosa elección de los tres artículos haya sido casualmente nefasta, he decidido seguir leyendo alguno otro y me he decidido por “El aniversario de Cela”. ¡Vaya petardo!
Cada vez me siento peor. ¡No puede ser que, cuando todo el mundo anda glosando la virtud literaria de Paco Umbral, yo, que apenas comienzo a conocer sus escritos, esté pensando todo lo contrario! En un arrebato de furia he elegido otra columna. Esta vez le ha tocado el turno a “Esperanza Aguirre” (mi orientación política fascistoide ha hecho que me detuviera ante ese título tan sugerente).
¡Renuncio! Ya no quiero seguir leyendo más. Todo lo que he leído me ha resultado básicamente incomprensible y completamente soporífero. ¿Alguien puede decirme cuáles son los criterios de evaluación que hacen que un escritor sea catalogado como gran literato? A lo mejor, sabiendo qué es lo que se evalúa, me doy cuenta de que, en efecto, don Francisco era un gran hombre de letras. Hasta entonces, me temo que seguiré pensando que pocos lectores de “El Mundo” lo son gracias a las famosas columnas de nuestro querido escritor.
Vaya por delante que soy consciente de que emitir un juicio sobre la forma de escribir de alguien basándose sólo en cinco artículos, es un tanto aventurado, pero teniendo en cuenta que no me fío un pelo del criterio oficial de lo que es bueno o malo culturalmente hablando, tiendo a dudar excesivamente de tan laureados protagonistas de la Cultura Oficial.
Aquí queda esta epístola como prueba de mi ignorancia total y mi falta de gusto literario.
P.D.- Me ha costado decidirme pero, finalmente, he conseguido leer una columna más. Se trata de "La nieve". Ha sido una pérdida de tiempo, sigo sin verle el interés a algo que, definitivamente, no entiendo. Yo pensaba que cuando uno escribe, lo hace para compartir ideas y experiencias con otros, pero cuando se escribe de tal forma que sólo cuatro gatos pueden entender lo que uno dice, eso, más que literatura, es criptografía.
P.D.2- Aprovecho también para mostrar mis condolencias a los familiares de Emma Penella. También ella se merece un poco de cariño póstumo aunque no fuese literata.
lunes, 20 de agosto de 2007
Amor y propiedad privada
Acabo de leer un titular que, por lo habitual, no me ha impresionado mucho pero que me ha hecho pensar y me servirá para soltar un rollo en nuestro querido blog. El titular es el siguiente: “Muere apuñalada por su ex-novio una joven de 20 años”.
La chica en cuestión paseaba con su actual pareja (que también se llevó varias puñaladas) y con su hija (que se libró de ser acuchillada). Ante sucesos como este yo me pregunto si la razón de que estas cosas ocurran no será esa maldita costumbre que tenemos los seres humanos de considerar a nuestra familia como una propiedad más. No hay más que escuchar las letras de múltiples canciones de “amor” para ver cómo se repiten cosas como “eres mía”, “soy tu dueño”, “nadie te querrá más que yo”, “sin ti me muero”, “la vida sin ti no tiene sentido”, “no soy nada sin tu amor”, etc., etc.
Yo diría que manejamos un concepto del amor tan falso como absurdo. No seré yo quien vaya a dar aquí lecciones magistrales de lo que es el amor verdadero, pero sí me atrevo a decir que todo lo que reflejan esas frases que he enumerado, no es amor sino estupidez, y una estupidez muy peligrosa porque la gente que acaba identificando esa sarta de memeces con el amor, acaba sintiendo que es realmente dueño de su “amada” y que sin ella nada tiene sentido, cosas que, en ocasiones, acaban conduciendo a semejante cretino a actuar de la manera que, por desgracia, tantas y tantas veces vemos repetirse.
El amor eterno es algo maravilloso, pero como somos muy cutres y, en la mayoría de los casos, no sabemos mostrar ni siquiera amor efímero, deberíamos ser sinceros con nosotros mismos y, antes de considerar a alguien de “nuestra propiedad”, plantearnos si querríamos ser considerados también una “mercancía” propiedad del otro a quien queremos subyugar con nuestro gran “amor”. Si nos planteásemos así las cosas, tal vez nos diésemos cuenta de que eso del amor no tiene nada que ver con la posesión y todo que ver con la entrega y, probablemente, nos daríamos cuenta de lo difícil que es sentir amor verdadero por alguien. Lo malo de esto sería que, al tomar conciencia de la realidad del amor, seguro que dejarían de escribirse poemas y canciones de esos que tanto gozo nos proporcionan (a mí me encanta tararear las canciones de Luis Miguel cuando voy en el coche) y se acabarían los culebrones de enredos amorosos que tan entretenidas tardes de televisión nos permiten tener.
P.D.- Ayer se puso en contacto conmigo una nueva víctima de nuestro timador japonés. En esta ocasión utilizó el nombre de Yoto. Estad alertas porque Kashuma (o Yoto) sigue aposentado en Madrid y cualquier día podéis tener el gusto de toparos con él (según me cuenta la última víctima, sigue llevando coleta y gorrita).
La chica en cuestión paseaba con su actual pareja (que también se llevó varias puñaladas) y con su hija (que se libró de ser acuchillada). Ante sucesos como este yo me pregunto si la razón de que estas cosas ocurran no será esa maldita costumbre que tenemos los seres humanos de considerar a nuestra familia como una propiedad más. No hay más que escuchar las letras de múltiples canciones de “amor” para ver cómo se repiten cosas como “eres mía”, “soy tu dueño”, “nadie te querrá más que yo”, “sin ti me muero”, “la vida sin ti no tiene sentido”, “no soy nada sin tu amor”, etc., etc.
Yo diría que manejamos un concepto del amor tan falso como absurdo. No seré yo quien vaya a dar aquí lecciones magistrales de lo que es el amor verdadero, pero sí me atrevo a decir que todo lo que reflejan esas frases que he enumerado, no es amor sino estupidez, y una estupidez muy peligrosa porque la gente que acaba identificando esa sarta de memeces con el amor, acaba sintiendo que es realmente dueño de su “amada” y que sin ella nada tiene sentido, cosas que, en ocasiones, acaban conduciendo a semejante cretino a actuar de la manera que, por desgracia, tantas y tantas veces vemos repetirse.
El amor eterno es algo maravilloso, pero como somos muy cutres y, en la mayoría de los casos, no sabemos mostrar ni siquiera amor efímero, deberíamos ser sinceros con nosotros mismos y, antes de considerar a alguien de “nuestra propiedad”, plantearnos si querríamos ser considerados también una “mercancía” propiedad del otro a quien queremos subyugar con nuestro gran “amor”. Si nos planteásemos así las cosas, tal vez nos diésemos cuenta de que eso del amor no tiene nada que ver con la posesión y todo que ver con la entrega y, probablemente, nos daríamos cuenta de lo difícil que es sentir amor verdadero por alguien. Lo malo de esto sería que, al tomar conciencia de la realidad del amor, seguro que dejarían de escribirse poemas y canciones de esos que tanto gozo nos proporcionan (a mí me encanta tararear las canciones de Luis Miguel cuando voy en el coche) y se acabarían los culebrones de enredos amorosos que tan entretenidas tardes de televisión nos permiten tener.
P.D.- Ayer se puso en contacto conmigo una nueva víctima de nuestro timador japonés. En esta ocasión utilizó el nombre de Yoto. Estad alertas porque Kashuma (o Yoto) sigue aposentado en Madrid y cualquier día podéis tener el gusto de toparos con él (según me cuenta la última víctima, sigue llevando coleta y gorrita).
domingo, 12 de agosto de 2007
Terremoto
Acababa de levantarme de la cama y, mientras estaba leyendo el correo sentado frente al ordenador, he notado cómo la mesa parecía moverse y, al instante, un ligero desplazamiento de la silla en la que mis posaderas estaban cómodamente situadas. Luego he percibido cómo el suelo se desplazaba de un lado a otro acompañado por las paredes (unos milímetros nada más). Realmente todo eso que he descrito secuencialmente ha ocurrido a la vez, pero yo me he ido dando cuenta de modo desordenado.
Lo primero que me ha venido a la mente ha sido la posibilidad de que alguna entidad de otra dimensión estuviese en mi casa intentando comunicarse conmigo, cosa que me ha provocado un estado de ansiedad y pavor bastante ingrato. Luego he decidido pensar es que algún vecino estaba moviendo algo muy grande en su casa pero, como no se ha oído ruido alguno, he descartado esa hipótesis también. El caso es que, como aún no había puesto mi “huevo” matutino, el sobresalto del movimiento sísmico ha acelerado mi motilidad intestinal y he sentido una imperiosa necesidad de atender la “llamada de la naturaleza”, cosa que he hecho con celeridad pero no antes de coger una radio para entretenerme durante el acto deponedor.
Una vez sentado en el “trono” he encendido la radio y, tras vagar por las distintas emisoras he acabado en la SER justo en el momento en el que hablaban del terremoto que se acababa de sentir en la emisora, así que todas mis dudas sobre el fenómeno que yo mismo acababa de experimentar han quedado resueltas. ¡He sobrevivido a un terremoto!
Lo primero que me ha venido a la mente ha sido la posibilidad de que alguna entidad de otra dimensión estuviese en mi casa intentando comunicarse conmigo, cosa que me ha provocado un estado de ansiedad y pavor bastante ingrato. Luego he decidido pensar es que algún vecino estaba moviendo algo muy grande en su casa pero, como no se ha oído ruido alguno, he descartado esa hipótesis también. El caso es que, como aún no había puesto mi “huevo” matutino, el sobresalto del movimiento sísmico ha acelerado mi motilidad intestinal y he sentido una imperiosa necesidad de atender la “llamada de la naturaleza”, cosa que he hecho con celeridad pero no antes de coger una radio para entretenerme durante el acto deponedor.
Una vez sentado en el “trono” he encendido la radio y, tras vagar por las distintas emisoras he acabado en la SER justo en el momento en el que hablaban del terremoto que se acababa de sentir en la emisora, así que todas mis dudas sobre el fenómeno que yo mismo acababa de experimentar han quedado resueltas. ¡He sobrevivido a un terremoto!
miércoles, 1 de agosto de 2007
¿Qué podemos hacer?
Acabo de leer un titular en Libertad Digital que dice así: El Comisario General de Información está convencido de que ETA cometerá un gran atentado. Al leerlo me he preguntado: ¿Qué utilidad tiene para la “ciudadanía” tener esta difusa información?
Si supiésemos el día, lugar y hora en que se fuese a cometer la tropelía terrorista, nos ocuparíamos de no estar allí para que no nos “salpicase” la metralla, pero si sólo sabemos que nuestros líderes políticos, gracias a sus sistemas de información, tienen información de que algo se cuece ¿qué podemos hacer? ¿Nos quedaremos en casa hasta que el terrible suceso tenga lugar? ¿Nos iremos de vacaciones a Andorra? ¿Y si nos vamos a Cataluña (creo que allí aún sigue vigente la tregua)?
Si nos dicen, por ejemplo, que, de seguir con este ritmo de consumo eléctrico, es probable que se produzcan apagones en toda España, podemos intentar desconectar algún que otro aparato para evitarlo. Si se nos cuenta que al usar aerosoles con CFC’s contribuimos a que se abra un agujero en la capa de ozono de la atmósfera, podemos dejar de usar esos malignos gases para reducir nuestra nefasta influencia en la gaseosa masa que rodea a la Tierra. Si nos dicen que, probablemente, habrá invasión de medusas en las playas levantinas, podemos ir a bañarnos con traje de neopreno para evitar los picores. Si nos golpetean con la noticia de que las temperaturas llegarán a cuarenta grados, podemos comprarnos una gorra con ventilador. Pero si nos dicen que ETA va a cometer un gran atentado ¿Qué podemos hacer?
Se admiten propuestas para afrontar con buen talante esta terrible noticia que nos han dado. A ver si entre todos sacamos algo en claro y podemos hacer frente a la barbarie terrorista.
Si supiésemos el día, lugar y hora en que se fuese a cometer la tropelía terrorista, nos ocuparíamos de no estar allí para que no nos “salpicase” la metralla, pero si sólo sabemos que nuestros líderes políticos, gracias a sus sistemas de información, tienen información de que algo se cuece ¿qué podemos hacer? ¿Nos quedaremos en casa hasta que el terrible suceso tenga lugar? ¿Nos iremos de vacaciones a Andorra? ¿Y si nos vamos a Cataluña (creo que allí aún sigue vigente la tregua)?
Si nos dicen, por ejemplo, que, de seguir con este ritmo de consumo eléctrico, es probable que se produzcan apagones en toda España, podemos intentar desconectar algún que otro aparato para evitarlo. Si se nos cuenta que al usar aerosoles con CFC’s contribuimos a que se abra un agujero en la capa de ozono de la atmósfera, podemos dejar de usar esos malignos gases para reducir nuestra nefasta influencia en la gaseosa masa que rodea a la Tierra. Si nos dicen que, probablemente, habrá invasión de medusas en las playas levantinas, podemos ir a bañarnos con traje de neopreno para evitar los picores. Si nos golpetean con la noticia de que las temperaturas llegarán a cuarenta grados, podemos comprarnos una gorra con ventilador. Pero si nos dicen que ETA va a cometer un gran atentado ¿Qué podemos hacer?
Se admiten propuestas para afrontar con buen talante esta terrible noticia que nos han dado. A ver si entre todos sacamos algo en claro y podemos hacer frente a la barbarie terrorista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)