
No digo que ahora se viva peor que hace treinta años, no, pero sí que digo que vivimos más asustados. Pondré un ejemplo:
Cuando yo no tenía mucho más de nueve años y mi hermano no más de once, vivíamos cerca del Paseo de Extremadura, a un kilómetro y pico de la Casa de Campo y a un par de ellos de la Puerta del Sol. Pues bien, los dos teníamos permiso para irnos a pasear a la Casa de Campo, donde nos colábamos sin pudor en cuanta feria hubiese en los salones del IFEMA que allí había (aún existen hoy en día). También íbamos con gozo a inspeccionar trincheras de la Guerra Civil que hay por allí (no sé si seguirán existiendo). Tampoco nos ponían trabas para ir a la Plaza Mayor andando y perdernos entre la multitud que por allí pasea en Navidad (o en cualquier otra época). Semejante libertad la veo imposible para mis sobrinos, incluso para los que superan esas edades que he mencionado. Los padres llevan y recogen a sus hijos en el colegio hasta avanzadas edades, si salen a la calle tiene que ser para estar en el patio vallado de la comunidad vecinal, si van en bici no deben alejarse más de tres manzanas y, por supuesto, nada de bajar de la acera para pedalear por el asfalto.
No sé si el problema es que ahora hay más delincuencia que antes (probablemente así sea) o que ahora nos cuentan demasiadas desgracias a todas horas y las asimilamos de un modo tal que nos convertimos nosotros mismos en transmisores de ese miedo a todos los que nos rodean.
Si ahora vivimos mejor ¿Por qué hay más inseguridad? ¿Tal vez porque hay más desigualdades (unos vivimos muy bien y otros muy mal? ¿Quizá porque los delitos salen muy baratos en cuanto a condena y sale rentable delinquir? ¿No hay tanta inseguridad como creemos pero nos incitan a creerlo para tenernos más controlados?
Si alguien sabe la respuesta, que la diga en el acto.
P.D.- Como últimamente no hablo de política, para que quede constancia de que sigo siendo un fascista redomado, anunciaré ahora mismo que pienso votar a Gallardón y a Esperanza Aguirre.
